Villa Maipú: El fuego no pudo borrar el horror de un nuevo femicidio

Un nuevo nombre se suma a la lista de vidas arrebatadas por la violencia machista. Romina Alejandra Cardozo, de 38 años y madre de dos hijos, fue brutalmente asesinada este martes por la tarde en su vivienda de la calle Rivadavia, en la localidad de Villa Maipú (partido de San Martín). El agresor, su pareja Aaron Emanuel Cruz Rojas (24), intentó incendiar la casa para ocultar el crimen antes de quitarse la vida. Una vez más, el hogar —ese espacio que debería ser un refugio— se convirtió en la escena de un horror evitable.

La secuencia de la crueldad

Según pudieron reconstruir los investigadores policiales y judiciales, los hechos se desencadenaron tras una fuerte discusión de pareja en el interior de la vivienda. La principal hipótesis indica que Romina le cuestionó a Cruz Rojas una serie de mensajes comprometedores en su teléfono celular. En respuesta a los reproches, el agresor desató un ataque de furia incontrolable con un arma blanca. Las pericias iniciales de la Policía Científica revelaron la saña del ataque: el cuerpo de Romina presentaba 19 heridas de arma blanca.

Cometido el femicidio, el femicida subió al piso superior, inició intencionalmente un foco de incendio y se autolesionó en el cuello con la misma arma, provocándose una herida mortal.

Fueron los propios vecinos del barrio quienes, al notar el humo espeso que salía de la propiedad, rompieron la entrada para apagar las llamas. Allí se encontraron con una postal dantesca: el agresor ya no tenía signos vitales y Romina agonizaba en el suelo. En la desesperación por salvarla, los vecinos la trasladaron por sus propios medios al Hospital Belgrano, pero las lesiones eran de extrema gravedad y la mujer falleció poco después de ingresar.

El perfil de un violento y los debates urgentes

El caso de Villa Maipú expone nuevamente las fallas en el seguimiento de las conductas delictivas y violentas. Cruz Rojas tenía antecedentes penales desde los 16 años y había recuperado la libertad hacía poco tiempo tras cumplir una condena penal. Si bien inicialmente las pesquisas evaluaron si el hecho guardaba relación con el consumo de sustancias, las autoridades judiciales ratificaron que el móvil estuvo estrictamente ligado a los celos y a la violencia posesiva ejercida contra Romina.

Dos chicos se quedaron sin su mamá. Una comunidad entera quedó enlutada. El femicida, al suicidarse, clausuró la posibilidad de una condena penal, pero abre la obligación de un juicio social y político sobre las herramientas de prevención vigentes.

La radiografía del dolor: Femicidios en la Provincia y el País

El femicidio de Romina no es un hecho aislado, sino el emergente de estadísticas estructurales que no dan tregua en el territorio bonaerense y a nivel nacional.

De acuerdo con el último informe del Observatorio MuMaLá – Mujeres de la Matria Latinoamericana, publicado con corte al 30 de septiembre de 2026, la realidad es alarmante:

Cifra Nacional: En lo que va de 2026 se registraron 200 femicidios en Argentina, lo que equivale a la escalofriante frecuencia de un crimen de género cada 33 horas.

Buenos Aires a la cabeza: Históricamente, la Provincia de Buenos Aires lidera los registros absolutos en el país. El monitoreo oficial de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (OM-CSJN) arrojó que el año anterior la provincia fue la jurisdicción con más casos (78 víctimas directas de las 200 nacionales). Esta tendencia se consolida en 2026: solo en el primer cuatrimestre, el Observatorio contabilizó 32 femicidios en territorio bonaerense, posicionándola como la región con más casos absolutos.

  • Las tentativas y la desprotección: A los femicidios consumados se suman 314 intentos de femicidio reportados en el país en lo que va del año. Las organizaciones alertan que un porcentaje mínimo de las víctimas logra que sus denuncias previas deriven en medidas de protección efectivas.
  • El vínculo: Los datos confirman el patrón de Villa Maipú: el 61% de los femicidios es cometido por parejas o exparejas de las víctimas, y la inmensa mayoría ocurre puertas adentro del propio hogar compartido.

Las vidas de las mujeres no pueden seguir dependiendo de la suerte o del amparo de sus vecinos. Deben existir presupuestos reales para las políticas de género, el correcto funcionamiento de los dispositivos de restricción duales y una justicia que actúe antes de que el humo del horror empiece a salir por las ventanas.

Si estás atravesando una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda, recordá que la Línea 144 brinda atención, contención y asesoramiento de forma gratuita las 24 horas del año en todo el país. También podés comunicarte por WhatsApp al 11 2771-6463.

 

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