Abuso de poder en el Ejército: Condenaron a un exteniente por violencia de género y amedrentar a sus subalternos en Córdoba

El Tribunal Oral Federal N° 3 de Córdoba dictó sentencia contra el exteniente primero del Ejército Argentino, Cristian Elías Mongelos, tras hallarlo culpable de los delitos de abuso sexual simple y amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego. Los aberrantes episodios de abuso de poder y violencia institucional se registraron durante la madrugada del 2 de octubre de 2022 en las instalaciones del Batallón de Arsenales 604 «Teniente Coronel José María Rojas», ubicado en la localidad cordobesa de Holmberg.

La condena impuesta al exmilitar de 40 años de edad consiste en dos años de prisión de ejecución condicional. Asimismo, el tribunal fijó la inhabilitación perpetua para ocupar cualquier tipo de cargo dentro de las Fuerzas Armadas o de seguridad (tanto nacionales como provinciales), la obligación de realizar un curso de perspectiva de género, y el pago de una indemnización de $2.000.000 a la víctima directa en concepto de daño moral por violencia de género.

Los hechos probados en el cuartel

De acuerdo con la investigación penal impulsada por la Fiscalía Federal de Río Cuarto, los abusos ocurrieron mientras Mongelos se desempeñaba como oficial de servicio a cargo de la seguridad del predio militar. El primer hecho tuvo lugar en el Depósito 8 del Puesto Ávila. Allí, el entonces teniente acorraló a una joven soldado voluntaria de 25 años —quien llevaba apenas dos meses incorporada a la institución—, le realizó comentarios de índole sexual degradantes, la sujetó fuertemente de los brazos y la abrazó y besó por la fuerza sin su consentimiento. La víctima logró frenar la agresión únicamente tras resistirse físicamente y amenazarlo con usar su propia arma reglamentaria si no la soltaba.

Horas más tarde, en el Puesto 31 del sector de la tranquera, Mongelos protagonizó la segunda agresión. Tras encontrar a un soldado subordinado dormido durante la guardia, lo despertó a los gritos, le apuntó directamente a la cabeza con su pistola reglamentaria y lo obligó a realizar extenuantes ejercicios físicos compulsivos, tales como cuerpo a tierra y arrastrarse por el suelo. Mientras el soldado cumplía la orden bajo coacción, el oficial efectuó disparos hacia la tierra, le propinó golpes físicos en las costillas y los talones, y detonó un último disparo que alteró al resto del personal en descanso.

Una defensa insostenible

A lo largo de las audiencias, el imputado negó los cargos y su defensa técnica solicitó la absolución. En su declaración, Mongelos minimizó el ataque a la mujer alegando que existía un supuesto «coqueteo y confianza mutua» y que se trató de una aproximación «malinterpretada». Respecto al soldado, adujo de forma insólita que sus acciones formaban parte de un «simulacro de defensa» ante puestos críticos vulnerados. El tribunal desestimó de plano estos argumentos, considerando plenamente acreditados los delitos y haciendo especial hincapié en la asimetría y el severo abuso de la diferencia jerárquica existente dentro de la fuerza militar.

El debate: ¿Justicia o una burla a las víctimas?

La sentencia emitida por el TOF 3 encendió una fuerte polémica en la opinión pública local y en redes sociales. Si bien la inhabilitación perpetua garantiza que el agresor no vuelva a portar un uniforme estatal, la pena de dos años en suspenso (que le evita ir a la cárcel) y el monto de la indemnización fijado en dos millones de pesos han sido catalogados por diversos sectores sociales y agrupaciones de derechos humanos como una burla y una condena sumamente leve frente a la gravedad de los traumas infligidos a los dos subordinados. El veredicto quedó incluso por debajo de los tres años de prisión solicitados originalmente por el Ministerio Público Fiscal.

 

 

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