Bajo una persistente llovizna, miles de personas y organizaciones coparon el centro de la capital y el interior provincial. El eje central fue el repudio a la inacción judicial tras el femicidio de la adolescente de 14 años.
Este miércoles 3 de junio, al cumplirse un nuevo aniversario de la primera marcha histórica, miles de ciudadanos y organizaciones feministas coparon el centro de la capital cordobesa. La marea humana se concentró en la emblemática esquina de Avenida Colón y La Cañada, marchando hasta Bulevar San Juan y Avenida Vélez Sársfield bajo la consigna unificada: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”.

La movilización de este año tuvo un motor de indignación y dolor urgente: el reciente femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que buscaron desesperadamente durante siete días y cuyo cuerpo apareció en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra. Junto al grupo de mujeres de las agrupaciones organizadoras, con la bandera barredora, encabezaron la marcha Elizabeth y Miguel, los abuelos maternos de la menor.
Fue la abuela, Elizabeth, una de las voces más desgarradoras de la jornada ante los micrófonos: “Cuando el fiscal Garzón nos recibió, cambió todo en la causa, ahí empezaron a moverse, ahí empezaron a buscar en serio, el día martes”. Con profunda impotencia, la mujer agregó: “A mi nieta ya la había matado, pero que la encontraran ese mismo día en la dirección que nosotros dimos hubiera sido distinto. No nos hubieran torturado todos estos días, fue una tortura y sigue siendo una tortura porque a mi nieta la siguen matando y a mi hija, están encarnizados con mi hija; mi hija es víctima igual que su hija”.
El peso de la jornada se sintió con fuerza en las aulas. A partir de las 15:15 horas, se registró una masiva concentración de alumnos secundarios tras una resolución oficial. Luego de una reunión entre la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) y el secretario de Educación, Luis Franchi, el Ministerio de Educación de la provincia autorizó el retiro anticipado de docentes y estudiantes del turno tarde a partir de las 16:00 para garantizar la participación en las marchas sin computar inasistencias. Desde el gremio docente exigieron además que el próximo miércoles se desarrollen jornadas de reflexión en las escuelas y pidieron la restitución de las jornadas nacionales “Educar en Igualdad” de manera sostenida durante todo el año.

El reclamo por Camila Merlo y el rechazo a la estigmatización
La marcha cordobesa también estuvo atravesada por el desgarrador reclamo de Moira, la madre de Camila Merlo, la joven de 26 años desmembrada en noviembre de 2025 y cuyos restos fueron hallados en un basural de barrio General Urquiza. “Tengo que pedir hoy justicia por mi hija. A mi hija, el que se le cruzó en la vida la desmembró en noviembre, la asesinó brutalmente. Todavía no me han entregado los restos de Camila. Todavía no la he podido sepultar. Todavía no tengo respuestas, no tengo respuestas de ningún lado”, afirmó Moira visiblemente conmovida.
La madre apuntó contra las falencias en la investigación que lleva adelante la fiscal Eugenia Pérez Moreno: “Los restos de Cami fueron encontrados en un basural y es lo único que podemos saber, no hubo rastrillaje. Cuando yo me hice presente en el lugar donde encontraron los restos de mi hija, faltaban. Pido justicia, que me entreguen los restos, que la sigan buscando”. Con respecto al único detenido, Mateo David Riveros Meza (26), quien declaró ser un «perejil» e intenta sostener su inocencia en base a su lazo de amistad con la víctima, Moira criticó: “Hay una persona detenida y nada se dice de él”.

El entorno íntimo y las amigas de Camila se sumaron a la columna para rechazar la versión inicial de un «ajuste de cuentas» y exigir el cese de la criminalización hacia la joven por su situación de vulnerabilidad. Una de sus mejores amigas declaró ante la prensa: “La gente nos encasilla a las trabajadoras sexuales. Queremos que la gente la vea como amiga, hermana, tía, como la persona que era y que no la encasillen por la profesión que tenía”.
El documento final leído en el cierre de la movilización frente a la multitud dejó en claro el corazón del reclamo. Con el nombre de Agostina Vega a la cabeza, las organizaciones denunciaron la inacción del Estado y la desprotección absoluta que sufren las mujeres y niñas en los barrios populares. El texto apuntó contra la falta de aplicación de alertas a tiempo por parte del Poder Judicial y exigió un presupuesto real para prevención, acompañamiento territorial y capacitación obligatoria en género. Asimismo, exigieron de forma directa la renuncia del Ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, y la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez. La fuerza de la convocatoria replicó su fisonomía en el interior provincial, registrando réplicas masivas en Río Cuarto, Villa María, San Francisco, Villa Carlos Paz, Alta Gracia y Río Tercero.










