Del consumo al plato: el 45% de las deudas en barrios populares se contraen para comprar comida

 

La realidad socioeconómica en los sectores más vulnerables de la Argentina ya no se traduce únicamente en la pérdida del poder adquisitivo, sino en una asfixia financiera estructural. De acuerdo con el reciente informe titulado “Endeudarse para comer”, elaborado por el Centro para la Integración Socio Urbana (CISUR), el endeudamiento en los barrios populares dejó de ser una herramienta de progreso o consumo para convertirse en la única vía que garantiza la subsistencia diaria.

El estudio, basado en un exhaustivo relevamiento realizado durante septiembre de 2026 a 428 hogares en 119 barrios inscritos en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) a lo largo de 15 provincias, expone datos lapidarios sobre la vulnerabilidad de las familias frente a la inflación y la falta de ingresos fijos.

Los números del ahogo financiero

La radiografía estadística presentada por el CISUR revela que el acceso a los alimentos está completamente mediado por el crédito informal y las plataformas virtuales:

  • Hogares con deudas: El 78% de las familias que habitan en barrios populares posee al menos una deuda activa.
  • Destino del dinero: El 45% de los préstamos o financiamientos tomados tiene como destino exclusivo la compra de alimentos. El plato de comida diario se sostiene, literalmente, a base de fiado, prestamistas barriales o aplicaciones fintech.
  • Sobreendeudamiento: El 67% de los hogares que arrastran deudas se encuentra en una situación de sobreendeudamiento, lo que significa que sus compromisos financieros exceden por completo sus capacidades reales de pago.
  • Monto vs. Ingresos: La deuda promedio de estos hogares alcanza los $2,3 millones, una cifra que duplica holgadamente la media del ingreso familiar mediano en esos sectores, estimado en $1 millón mensual.

Asimetría laboral y precarización estructural

La investigación del CISUR también echa luz sobre las causas de fondo de este fenómeno, marcando una brecha abismal entre las condiciones de los barrios populares y las medias nacionales. El endeudamiento sistemático no responde a una falta de cultura del trabajo, sino a la precarización del mismo:

Falta de formalidad: Solo el 15% de los principales aportantes de ingresos en estos hogares cuenta con un empleo formalizado, frente al 54,9% registrado a nivel nacional.

Sobreocupación: Ante la insuficiencia de los ingresos, el 56% de las y los trabajadores de los barrios populares trabaja jornadas de más de 45 horas semanales, superando ampliamente los parámetros de ocupación estándar.

«Comer menos para poder pagar»

El informe advierte que esta lógica financiera no solo deteriora la economía familiar, sino que vulnera de manera directa la salud y la seguridad alimentaria de los hogares. Al no poder cubrir los intereses de los prestamistas informales o las billeteras virtuales, muchas familias ingresan en un círculo vicioso de privaciones.

“Muchos tuvieron que recortar gastos en comida para poder pagar sus deudas”, puntualizó Fernanda García Monticelli, directora ejecutiva de CISUR, exponiendo la paradoja de familias que se endeudan para acceder al plato de comida y que luego deben saltearse porciones para evitar el default barrial.

Con un tercio de las familias endeudadas arrastrando moras superiores a los 90 días, el informe busca poner datos concretos sobre la mesa parlamentaria frente a los proyectos legislativos que intentan regular el endeudamiento de los hogares en el Congreso.

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