Memoria trasandina: Abuelas de Plaza de Mayo y la Fundación Hijos y Madres del Silencio firman una alianza histórica contra las adopciones ilegales de la dictadura chilena

 

Las fronteras se diluyen cuando se trata de la búsqueda de la verdad y la restitución de la identidad. En un emotivo e histórico encuentro en Buenos Aires, la emblemática asociación argentina Abuelas de Plaza de Mayo y la organización chilena Fundación Hijos y Madres del Silencio (FHMS) firmaron un convenio de cooperación internacional. El objetivo es central: fortalecer y sistematizar la búsqueda de cientos de personas que fueron separadas de sus familias biológicas durante la dictadura de Augusto Pinocheten Chile y entregadas mediante redes de adopciones ilegales, muchas de las cuales cruzaron los límites trasandinos.

La firma de este acuerdo representa un hito político y humanitario que pone en valor la transferencia de conocimiento de los organismos de derechos humanos en el Cono Sur. Abuelas de Plaza de Mayo, con su acumulada experiencia de casi cinco décadas en la restitución de identidades mediante herramientas científicas, legales y de archivo, guiará y articulará esfuerzos con la fundación chilena para desarmar los pactos de silencio que aún persisten en la región.

La maquinaria del despojo: adopciones forzadas bajo el pinochetismo

A diferencia del plan sistemático de apropiación de bebés implementado por la última dictadura cívico-militar en Argentina —donde las gestantes eran secuestradas en centros clandestinos de detención—, el régimen de Pinochet en Chile utilizó un entramado de violencia institucional, obstétrica y de clase. Redes compuestas por médicos, matronas, trabajadores sociales, sacerdotes y funcionarios judiciales operaban en hospitales públicos captando a madres en situaciones de extrema vulnerabilidad socioeconómica.

Bajo engaños despiadados (como informarles falsamente que sus bebés habían nacido muertos o negándoles actas de defunción), las redes estatales y civiles les arrebataban a sus hijos para luego falsificar documentos y enviarlos al extranjero bajo redes de adopción internacional, principalmente a Europa y Norteamérica. Desde la Fundación Hijos y Madres del Silencio vienen denunciando y visibilizando este trauma histórico que afectó a miles de mujeres mapuches, campesinas y de sectores populares a las que el Estado borró de la narrativa oficial.

Poner en valor los lazos de la memoria feminista y popular

El lazo entre ambas organizaciones consolida una trinchera de resistencia frente al avance de los discursos negacionistas en la región. Al igual que las Madres y Abuelas argentinas, las mujeres chilenas fueron las primeras en organizarse para denunciar que sus hijos no estaban muertos, desafiando el estigma social y el desamparo judicial.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, ha insistido históricamente en que la identidad es un derecho universal que no prescribe con el tiempo. El convenio firmado en Buenos Aires no solo permitirá agilizar los cruzamientos de datos biológicos y testimoniales, sino que también enciende una luz de esperanza para aquellos jóvenes y adultos chilenos que hoy sospechan de su origen y residen en Argentina o en otros rincones del mundo. La memoria colectiva demuestra, una vez más, que los lazos de hermandad y justicia entre los pueblos son más fuertes que las sombras del terrorismo de Estado.

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