El músico platense Pablo Natario visitó el estudio de Las Brujas que Salem para adelantar las canciones de su nuevo álbum, Club de Canciones. En una distendida charla que concluyó con un ping-pong íntimo, el guitarrista defendió la libertad estilística de la escena independiente, anunció su show de noviembre en el Centro Cultural Esquina América y celebró el valor de las pausas creativas.

La escena independiente de La Plata continúa demostrando una plasticidad única para esquivar las etiquetas rígidas. En esa búsqueda de honestidad artística se inscribe Pablo Natario, el cantante, compositor y guitarrista que pasó por el living del programa radial Las Brujas para presentar los singles de adelanto de su inminente álbum de estudio, Club de Canciones, cuyo lanzamiento oficial está previsto para el próximo 15 de octubre.

Luego de atravesar una pausa necesaria durante la temporada anterior para «barajar y dar de nuevo», el músico platense regresó al estudio con un formato renovado que conjuga la observación urbana con la total libertad de géneros musicales.
“Este disco tiene un poco de soltarme. Me di la libertad de que la canción salga como tenga que salir. Si hay algo que aprendí en estos años es que uno puede forzar un tema hacia un estilo y pensar que tiene que ser más duro o más rockero, pero al final la canción vuelve a su esencia original. Aprendí que la canción es la que manda”, reflexionó el músico frente al micrófono.
El fin de los encasillamientos musicales
Acompañado en esta etapa por el baterista Juan Astray, Natario ponderó la madurez con la que el circuito platense actual asimila la mezcla de sonidos, trazando un paralelismo con grandes referentes históricos de la música popular argentina: “Encasillarse aburre a la gente y te aburrís vos mismo. Históricamente, bandas como La Bersuit cruzaron cumbia con rock, o Los Piojos fusionaron candombe. Mercedes Sosa cantó con todo el mundo y en todos los estilos lo hizo bien. En este disco fluí y fui más libre; hay temas con guitarras puramente acústicas y otros más ruidosos. La libertad de componer desde adentro es lo que lo vuelve más auténtico”.
Esa autenticidad también se traslada a la producción logística. En una charla que visibilizó las dificultades cotidianas de los artistas autogestivos —quienes deben balancear empleos formales, familias y presupuestos acotados—, Natario reafirmó que el motor del proyecto sigue siendo el encuentro humano: “Hago música pero también organizo las fechas, diseño la tapa del disco, edito los videos y hago prensa junto a trabajadores cracks como Lucas. Sos un multitasking. Por eso, ante la crisis económica, intentamos tocar gratis o a la gorra para no trasladarle los gastos a la gente. Lo importante es encontrarse colectivamente, y si alguien quiere ir a un show y no puede pagar la entrada, nos habla por privado y lo arreglamos”.
De cartas de presentación, rituales y un show en agenda
Hacia el final del bloque, el músico se prestó a un vertiginoso ping-pong de preguntas donde definió sus rincones predilectos para componer (centros culturales acogedores de luces bajas), su predilección por la guitarra acústica y la mística de la madrugada. Al ser consultado sobre qué material salvaría de un incendio, no dudó en rescatar su EP debut: “Elegiría Maquetas en la oscuridad porque es mi carta de presentación de quién soy”. Asimismo, aprovechó para recomendar la propuesta musical del compositor local Federico Macchi y su proyecto Yo Lo Fiaré.

El cierre de la visita estuvo marcado por la habitual calidez del ciclo radial, donde las conductoras le obsequiaron a Natario una piedra energética grabada con una célebre frase de la poeta uruguaya Idea Vilariño: «Hacer una pausa no es perder el tiempo, es permitírselo». Un amuleto ideal para coronar un parate que, lejos de ser un freno, se convirtió en el combustible de su nueva etapa creativa.
La presentación formal de estas nuevas composiciones e historias urbanas ya tiene fecha y lugar confirmados en las diagonales. Natario se presentará en vivo en formato eléctrico y acústico el próximo sábado 7 de noviembre a las 21:00 hs en el Centro Cultural Esquina América (ubicado en la emblemática esquina de Calle 18 y 71, La Plata). La velada será compartida junto a la banda emergente Esencia, un proyecto de amigos cercanos que promete sellar una noche de celebración y resistencia musical autogestiva.

Espacios colectivos: la trinchera del arte local
El florecimiento de centros culturales autogestivos en ciudades con altísima densidad artística como La Plata no representa un fenómeno puramente recreativo; es la estructura fundamental que sostiene la identidad y el tejido social de la comunidad en momentos de asfixia institucional. Cuando los circuitos comerciales se vuelven inaccesibles tanto para los productores de contenidos como para las audiencias, las salas independientes y los colectivos de músicos actúan como redes de contención económica y emocional donde los trabajadores de la cultura pueden seguir profesionalizándose.
Sostener de manera colectiva estos rincones independientes —donde conviven distintas estéticas, se habilitan shows a la gorra y se democratizan las decisiones de gestión— implica defender el derecho al goce y a la libre expresión territorial.
En una época signada por la tendencia al aislamiento individual y las dificultades económicas cotidianas, la articulación espontánea entre bandas locales demuestra que la salida es siempre compartida. Preservar las redes autogestivas es garantizar que la música siga operando como un canal de encuentro real, transformando los obstáculos del presente en nuevas plataformas de creación comunitaria.
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