¿Hasta cuándo Salta? El violento y sistemático desamparo que se cobró la vida de Guadalupe Ramos


El horror vuelve a sacudir el norte de nuestro país.
El hallazgo del cuerpo sin vida de Guadalupe Ramos, una joven niñera de tan solo 19 años en el barrio Aeroparque de la ciudad de Orán, enciende las alarmas de una indignación que desborda las calles y las redes.
Guadalupe salió a trabajar y no regresó. Su rostro, difundido en una desesperada búsqueda vecinal, se suma hoy a la dolorosa e interminable lista de víctimas del sistema patriarcal en Salta.
El sospechoso ya está detenido, pero el Estado sigue llegando tarde.
Desde los transfeminismos y las colectividades de la diversidad no aceptamos más la naturalización de la violencia machista. Exigimos una investigación penal que incorpore de forma inmediata la perspectiva de género, sin encubrimientos ni dilaciones.
Las vidas de las pibas en los territorios del interior provincial importan y no permitiremos que este caso quede sepultado en el olvido institucional.
Salta en cifras rojas: la radiografía del desamparo
La muerte de Guadalupe Ramos no es un hecho aislado; responde a una violencia estructural y sistemática que los registros oficiales y populares intentan visibilizar ante la inacción del gobierno:
  • Sistematicidad del horror: Desde la primera movilización de Ni Una Menos, la provincia de Salta acumula un alarmante historial de violencia extrema contra las mujeres. De acuerdo con el Observatorio Adriana Marisel Zambrano de la Casa del Encuentro, se registraron 156 femicidios en Salta desde el origen del movimiento.
  • La trampa del hogar: El Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta (OVcM) advirtió que en lo que va de 2026, la totalidad de los femicidios catalogados formalmente en la provincia fueron perpetrados por las parejas de las víctimas dentro de sus viviendas. El hogar sigue siendo el espacio más inseguro para las identidades feminizadas.
  • La zona gris de las muertes dudosas: Aunque las estadísticas formales mostraron 6 femicidios en 2025 y un número inicial de 3 a 5 casos en los primeros meses de 2026, las colectividades alertan sobre una preocupante suboficialización del delito. La Oficina de Género del Poder Judicial de Salta reportó 69 «muertes violentas y dudosas de mujeres» entre 2023 y 2025 que no ingresaron a los índices de femicidios. Estos casos suelen quedar archivados como aparentes suicidios o accidentes por falta de investigación idónea.
  • Denunciar no garantiza la vida: Los informes locales exponen el desamparo institucional al revelar que el 14% de las mujeres asesinadas en Salta ya habían acudido a la policía a radicar denuncias previas, demostrando que las medidas cautelares son papeles mojados ante los agresores.
  • Vulnerabilidad interseccional: El Observatorio Popular Feminista Ñawi ha denunciado de forma persistente que entre 2019 y 2025 se cometieron al menos siete femicidios de niñas y adolescentes indígenas, crímenes invisibilizados y desatendidos por los registros oficiales del Estado salteño.
Gritamos con rabia y organización por Guadalupe Ramos y por cada compañera que nos fue arrebatada. ¡Basta de matarnos! ¡El Estado y los gobiernos son responsables!

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