Estudiantes de la UNLP se consagraron campeones mundiales de ciencia en geociencias e ingeniería

El capítulo estudiantil de la Universidad Nacional de La Plata ganó el prestigioso certamen internacional EAGE Student Chapter Challenge 2026

En una entrevista radial, sus líderes destacaron el valor del dato científico, el uso de tecnología de vanguardia hecha a pulmón y el rol clave de la universidad pública en el desarrollo nacional.

Un grupo de 18 estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) puso a la educación pública argentina en lo más alto del podio global El equipo se consagró campeón del EAG Student Chapter Challenge 2026, una competencia organizada por la prestigiosa Asociación Europea de Geocientíficos e Ingenieros (EAGE, por sus siglas en inglés)

Ana Gentili y Matías Terpolilli, presidenta y vicepresidente del capítulo estudiantil, conversaron con el programa radial Las Brujas que Salem para analizar este logro histórico obtenido en un contexto de fuerte desfinanciamiento presupuestario.

 

Un reconocimiento al reclutamiento y la divulgación

La EAGE, fundada en 1951, cuenta desde 2018 con este brazo estudiantil en la UNLP, única institución del país en participar

El jurado internacional premió al equipo platense principalmente por sus robustas actividades de divulgación y por registrar un récord de reclutamiento

La verdad que no nos lo esperábamos. El reconocimiento es principalmente porque este año en particular sumamos un montón de nuevos miembros a este capítulo estudiantil», confesó Ana Gentili.

El secreto detrás de esta masiva convocatoria en carreras tradicionalmente percibidas como complejas radica en la cercanía de los propios alumnos y en la incorporación de recursos tecnológicos únicos en el sistema público.

«Nosotros somos estudiantes de geofísica los dos, que también no es una carrera muy conocida. Al ser el presidente, vicepresidente, la tesorera y secretario estudiantes avanzados, te acercás mucho más en ese sentido, es mucho más ameno», explicó Matías Terpolilli.

Terpolilli ejemplificó este fenómeno con la llegada de infraestructura clave:» Llegó un camión sísmico nuevo, que es el único de una universidad pública. Hemos hecho charlas y jornadas; algo que antes uno veía por la tele, tenerlo acá estacionado en el patio de la facultad acercó a muchos chicos. Es tecnología de vanguardia».

 

El «techo de cristal» y la brecha de género en STEM

Un dato sobresaliente del equipo campeón es la fuerte presencia femenina: de los 18 integrantes, 13 son mujeres.

Aunque en las aulas de la UNLP la paridad de género ya es una realidad cotidiana visible, las dificultades surgen una vez que las estudiantes intentan insertarse y escalar en el mercado laboral profesional.

«En lo que es la carrera en sí, la verdad que estamos bastante equiparados. Incluso han habido años que en las cursadas hemos sido más mujeres que hombres. Eso cambió respecto a lo que nos cuentan algunas profesoras, que por ahí nos decían que cuando estudiaron ellas eran la única mujer», detalló Gentili.

Sin embargo, al abordar el concepto del «techo de cristal» y el acceso a los puestos de decisión, la realidad se vuelve restrictiva tanto en el ámbito corporativo como en el científico:

«El año pasado organizamos una charla con una geofísica egresada de nuestra facultad que trabaja en el sector privado y ella nos contaba que en su trayectoria tuvo un montón de obstáculos. Siendo mujer hoy en día, en el sector privado por lo menos, sigue siendo muy difícil llegar a los cargos jerárquicos” reflexionó la presidenta del capítulo.

La Inteligencia Artificial como un aliado del territorio

En pleno auge de la automatización tecnológica, los futuros profesionales de las geociencias defendieron el factor humano y la experiencia empírica como elementos insustituibles de la investigación científica.

«Hay que entender a la inteligencia artificial como un complemento, ya sea con el estudio o con el trabajo. Nada va a reemplazar, y menos en carreras de ciencia, al ojo del ser humano. Nosotros, que somos de geociencias, tiene mucho que ver con tocar el ambiente, con ir, con ver la calidad del dato. Una inteligencia artificial te puede decir cómo analizar un dato; ahora, si el dato es bueno o es malo, si no hay chance que vaya al terreno a verlo, ahí no puede salir», argumentó Terpolilli.

El vicepresidente aclaró que no se trata de negar el avance, sino de optimizar los tiempos de procesamiento:

«Quizás antes estábamos horas analizando datos, que era cruzar Excel con esto y con lo otro, y que te ayude es una idea… No lo veo como algo malo, pero no le confías tampoco el resultado final. No haría mi tesis 100% en una IA».

 

Ciencia de extensión y la soberanía del dato

La entrevista abordó la relevancia estratégica de la Geofísica frente a desafíos críticos actuales como el cambio climático y la planificación urbana. Terpolilli destacó el impacto de nuevas asignaturas como Elementos de Gestión Ambiental, que registran récords de alumnos inscriptos para el último año de la carrera, y ponderó la necesidad de vincular los datos generados en la universidad con las necesidades de la comunidad, municipios y bomberos.

La transferencia tecnológica de la UNLP no se limita a la superficie. Los estudiantes ponderaron la versatilidad de la disciplina ilustrando cómo el vicedecano de la facultad, Santiago Perdomo, aplica métodos geofísicos avanzados para colaborar con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en la localización de antiguos centros clandestinos de detención, así como en misiones de arqueología precolombina en Perú.

A pesar de los convenios internacionales vigentes para instalar instrumental de medición en localidades de la Patagonia como Trelew y Río Negro, el financiamiento estatal local es cada vez más restrictivo.

El incentivo económico obtenido en este campeonato mundial funcionará de manera literal como un salvavidas operativo para el grupo.

«Utilizaremos el dinero para poder financiar el transporte de los estudiantes desde la facultad hasta el lugar donde se haga una jornada de campo de geofísica de exploración. La verdad que sin el premio es algo que no podríamos haber hecho», reconoció Gentili.

El orgullo satelital y la militancia científica

Hacia el cierre del diálogo, Terpolilli reafirmó su vocación por la investigación en el sector público a través del orgullo que despierta el desarrollo tecnológico e industrial aeroespacial originado en los laboratorios de la universidad nacional, haciendo alusión a los recientes hitos satelitales en misiones internacionales y a futuros proyectos en agenda.

«Nosotros usamos el dato como la base de todo y sabemos reconocer que todo esto ya estaba, que la ciencia y los investigadores siempre estuvieron. Se lanzaron cinco satélites en la misión Artemis (en referencia a los despliegues de tecnología satelital integrados a lanzamientos internacionales) y solo dos llegaron a contactarse con las antenas de la Tierra; uno era el nuestro y era el único de una universidad pública. Eso habla mucho de la calidad y del compromiso de desarrollar una carrera espacial adentro de la universidad», enfatizó Matías.

El estudiante adelantó además los próximos pasos de la institución:

«Ahora se van a lanzar cinco satélites más chiquitos, desarrollados acá exclusivamente para probar y validar tecnología nuestra. El SABIA-Mar también se va a lanzar y son todos construidos 100% en la universidad pública. Nunca sabés qué efecto positivo colateral te puede dar la ciencia; estás investigando algo y de la nada descubrís otra cosa. Experimentar y hacer ciencia continuamente es lo que te saca adelante».

El campeonato del EAGE Student Champion Challenge se posiciona así como un logro gestado bajo condiciones de marcada desigualdad presupuestaria internacional

Un triunfo científico obtenido, en palabras de los propios entrevistados, a puro talento, pulmón y militancia por la educación pública argentina.

Este histórico galardón internacional deja en evidencia una realidad innegable: el talento y la excelencia académica de la universidad pública argentina logran emerger y brillar con fuerza propia, incluso en los momentos en que la ciencia y la educación están siendo profundamente bastardeadas.

Mientras las políticas oficiales de ajuste asfixian al sector con presupuestos mínimos, licúan los recursos naturales, precarizan los salarios de docentes y científicos con ingresos de hambre e intentan criminalizar o estigmatizar el pensamiento crítico, las aulas públicas responden con producción colectiva, soberanía tecnológica y proyección mundial.

Las profundas ganas de liderar los cambios urgentes y necesarios que requiere el país se contraponen de manera directa con un modelo de gobierno que desatiende lo propio; un contraste definitivo donde la militancia científica y el compromiso comunitario se plantan como la verdadera resistencia del desarrollo nacional.

Escuchá la nota completa  en Radio Trinchera

 

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