La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) atraviesa un momento histórico. En 2026, por primera vez desde su creación, las facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales y de Ciencias Veterinarias serán conducidas por mujeres. La designación de Valeria Moreno y Sara Inés Williams como decanas no sólo marca un cambio institucional: también expone las profundas desigualdades de género que todavía persisten en los espacios de poder académico, judicial y científico.
La novedad llega en un contexto político y social complejo para las universidades públicas, atravesadas por recortes presupuestarios, ajuste salarial y ataques del gobierno de Javier Milei contra el sistema universitario nacional. En ese escenario, la llegada de mujeres a cargos históricamente masculinizados adquiere una dimensión política que trasciende lo simbólico.
Derecho: 120 años para que una mujer llegue al decanato
La Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP fue fundada en 1906 y es una de las unidades académicas más tradicionales y numerosas de la universidad. Sin embargo, recién 120 años después tendrá una mujer al frente.
La nueva decana, Valeria Moreno, asumió en abril y pidió que su llegada no sea leída como una excepción individual sino como parte de una transformación colectiva.

“Esto fue un trabajo colectivo. El desafío es que no sea algo excepcional”, sostuvo la abogada, que llegó desde Pehuajó a estudiar en La Plata en 1987 y desarrolló toda su carrera académica en la universidad pública.
Moreno ya había roto otra barrera en 2018, cuando se convirtió en la primera mujer en ocupar la Secretaría Académica de la facultad. Ni siquiera durante los años de mayor expansión del movimiento feminista había mujeres en los principales cargos de conducción.
El dato refleja una realidad persistente: las mujeres son mayoría en muchas aulas universitarias, pero continúan subrepresentadas en los espacios donde se toman decisiones.
Más estudiantes, menos poder
La propia decana describió esa contradicción que atraviesa al mundo jurídico y universitario: “Cada vez hay más mujeres estudiando y recibiéndose, pero cuando llega el momento de determinar los cargos, no llegan”.
La desigualdad se replica especialmente en el Poder Judicial. Hoy la Corte Suprema de Justicia de la Nación no tiene ninguna mujer entre sus integrantes. En la Suprema Corte bonaerense, Hilda Kogan es la única jueza mujer y preside un tribunal donde cuatro cargos siguen vacantes.
“Hay muchísimas mujeres con sobrados méritos para ocupar esos espacios, pero a la hora de las decisiones los nombres no están”, advirtió Moreno.
La situación también se refleja dentro de las universidades: aunque creció la presencia femenina entre docentes y estudiantes, muchas siguen relegadas de las titularidades de cátedra y de los puestos jerárquicos.
Veterinarias: una mujer al frente después de 142 años
Otro hito ocurrió en la Facultad de Ciencias Veterinarias, donde Sara Inés Williams asumió como la primera mujer decana en los 142 años de historia de la institución.
La designación marca un quiebre en una unidad académica tradicionalmente atravesada por estructuras de conducción masculinas, pese al crecimiento sostenido de mujeres en la matrícula y en el ejercicio profesional veterinario.
La nueva gestión encabezada por Williams plantea un perfil centrado en la inclusión, la defensa de la educación pública y la formación académica con perspectiva integral.
La llegada de mujeres a las conducciones de Veterinarias y Derecho se suma a otros avances recientes dentro de la UNLP, aunque las brechas siguen siendo evidentes.
La universidad pública como herramienta de igualdad
Tanto Moreno como Williams construyeron sus trayectorias en la universidad pública. En sus discursos aparece una idea común: la educación superior como herramienta de movilidad social y ampliación de derechos para mujeres y sectores históricamente excluidos.
Moreno recordó sus propios inicios en La Plata con dificultades económicas y destacó el rol de la universidad pública para sostener proyectos de vida.
“Encontré en la Universidad el lugar que me permitió desarrollarme”, señaló.
Sin embargo, advirtió que hoy ese acceso es más difícil para muchos estudiantes debido al contexto económico, el aumento de los alquileres y el deterioro salarial docente.
Desde la Facultad de Derecho observan una caída en el ingreso y un crecimiento de la demanda de asistencia alimentaria y vouchers para el comedor universitario. A eso se suma la crisis salarial de docentes y trabajadores universitarios, cuyos ingresos siguen congelados desde 2023.
Perspectiva de género frente al avance conservador
La llegada de mujeres a espacios de conducción ocurre además en un contexto de avance de discursos antifeministas impulsados desde el gobierno nacional, que eliminó áreas de género, cuestionó políticas de igualdad y atacó la perspectiva de género en ámbitos educativos y judiciales.
Frente a eso, Moreno adelantó que una de sus prioridades será incorporar contenidos con perspectiva de género en la formación jurídica.
“Cualquiera de las materias puede abordarlos”, explicó, y reconoció que todavía existen resistencias dentro de sectores académicos y judiciales.
La apuesta apunta a formar profesionales capaces de ejercer el derecho contemplando desigualdades estructurales y violencias históricas que afectan especialmente a mujeres y diversidades.
Porque aunque las universidades públicas argentinas muestran avances en representación, los techos de cristal siguen vigentes. Y que recién en 2026 dos facultades históricas de la UNLP tengan sus primeras decanas mujeres habla tanto de un cambio como de la demora histórica en alcanzar la igualdad real.










