“Este es un gobierno que quiere un país muy chico, un país para pocos, sin jóvenes que piensen por sí mismos”

 

En el marco de una multitudinaria movilización federal en defensa de las aulas, el filósofo e intelectual Ricardo Forster analizó el trasfondo ideológico del recorte presupuestario, alertó sobre la fuga de cerebros y propuso la necesidad de construir una alternativa política clara.

Las avenidas del centro porteño volvieron a quedar completamente desbordadas por una multitud imparable. La 4° Marcha Federal Universitaria que  congregó hoy a cientos de miles de estudiantes, docentes, no docentes, científicos, centrales obreras y un arco político transversal bajo las consignas «cumplan con la ley» y «no hipotequen el futuro».

La movilización expuso de manera contundente el rechazo social a un ajuste presupuestario que ya supera el 41% en términos reales y que mantiene asfixiados tanto los salarios docentes —con caídas de hasta el 34,5%— como el funcionamiento elemental de los hospitales escuela, que se encuentran al límite de sus insumos de cara a los próximos 45 días.

En medio de una plaza convertida en el epicentro de la resistencia civil, el filósofo, ensayista y exintegrante de Carta Abierta, Ricardo Forster, dialogó con Las Brujas que Salem y desmenuzó con dureza el modelo que intenta consolidar la gestión de Javier Milei. Para el intelectual, la agresión del Ejecutivo hacia las aulas no es casualidad, sino un intento de apagar lo que define como uno de los últimos grandes rasgos virtuosos de la sociedad argentina.

Considera que la universidad es, por definición, un ámbito de pensamiento crítico, movilidad social ascendente y rebeldía. Por eso mismo, advierte que el Gobierno busca imponer un país chico y sin jóvenes que piensen por sí mismos, aunque celebró que la enorme masa crítica presente en la plaza demostrara estar dispuesta a dar batalla frente a este recorte salvaje.

La discusión sobre el financiamiento adquiere un tono todavía más grave al cruzarla con la transición tecnológica que vive el mundo. Forster remarcó que las grandes instituciones públicas del país, como la UBA, la Universidad de La Plata, Córdoba, Tucumán o Mendoza, forman profesionales extremadamente preparados para liderar una transformación estructural en ciencia y producción. El problema es que, al desmantelar estos espacios clave para la investigación, el Estado solo siembra ignorancia, profundiza la crisis social y empuja a sus graduados al desamparo.

El filósofo lamentó el esfuerzo gigantesco que hace la sociedad entera para formar cuadros profesionales que, ante la falta de horizontes económicos, terminan yéndose del país en una dolorosa fuga de cerebros.

Para el ensayista, este vaciamiento cultural y científico cuenta con la complicidad activa de los grupos económicos y mediáticos concentrados, a los que acusó de ejercer una violencia estructural sobre la vida democrática para delinear un proyecto de país sin gente.

 

En su análisis, esta situación conecta directamente con los periodos más sombríos de la historia argentina. Forster trazó una línea genealógica directa que une la política económica de Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura militar con la gestión actual de Luis Caputo en el Ministerio de Economía.

 

En ese sentido, catalogó el escenario vigente como una monstruosidad impulsada por una derecha cavernícola y autoritaria.

Frente a un panorama donde los diagnósticos y los adjetivos ya sobran, el intelectual apuntó a la urgencia de construir una alternativa política real de cara a las elecciones de 2027.

 

Sostuvo que el desafío requiere de candidaturas claras y, por sobre todas las cosas, de mucha generosidad entre los dirigentes de la oposición. Al momento de ponerle nombres propios a esa construcción, Forster respaldó abiertamente al gobernador bonaerense para ponerse al frente del proceso, destacando que Axel Kicillof es de los pocos políticos que puede mostrar con total transparencia quién es íntimamente, cuál es su historia y con qué recursos cuenta.

Cerró con un llamado a la cordura para quienes hoy toman decisiones, recordándoles la enorme responsabilidad histórica que cargan sobre sus espaldas.

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