El rol clave de las escuelas frente a la violencia intrafamiliar: detuvieron a un hombre por abuso sexual tras dos años prófugo

 La Policía Federal Argentina (PFA) detuvo en el partido bonaerense de Tres de Febrero a un hombre de 32 años y nacionalidad paraguaya, acusado de abuso sexual agravado contra su sobrina menor de edad. El caso, que tramita en la Unidad Fiscal de Instrucción y Juicio N° 14 a cargo del Dr. Ricardo Norberto Romero, expone una vez más la vulnerabilidad de las infancias dentro del entorno familiar y el valor fundamental de los protocolos escolares de protección.

El calvario intrafamiliar y la complicidad materna

Los abusos comenzaron de forma reiterada mientras la víctima dormía. Al romper el silencio en 2022, la adolescente acudió a su madre en busca de resguardo. Sin embargo, la mujer —hermana del agresor— desestimó el testimonio de su hija, argumentando de forma negligente que al no haber sangrado no existía violación. Lejos de protegerla, la agredió físicamente y la castigó para silenciarla.

La escuela como territorio de cuidado

Ante la desprotección y los síntomas de extrema vulnerabilidad de la adolescente, el equipo de orientación del Instituto General José de San Martín, ubicado en José C. Paz, intervino de forma inmediata. Tras escuchar el relato de la alumna, la institución activó las alertas institucionales y radicó la denuncia penal en marzo de 2024.

La posterior declaración de la menor en Cámara Gesell y las pericias psicológicas aportaron pruebas contundentes que motivaron el llamado a indagatoria del imputado.

Fuga y captura

Tras filtrarse la investigación, el acusado se dio a la fuga. La División Búsqueda de Prófugos de la PFA asumió el caso y desplegó tareas de inteligencia discreta que permitieron localizar su paradero actual. La captura se concretó de forma efectiva mientras el prófugo caminaba por la vía pública sobre la calle Tres de Febrero al 4100.

 

El rol de la escuela y la ESI: el primer refugio frente al silencio

Este caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad urgente: para miles de niñeces y adolescencias, la escuela es el único espacio seguro donde el dolor puede nombrarse. Cuando los círculos de confianza familiar fallan o se convierten en los propios opresores, el aula se transforma en ese territorio de cuidado capaz de romper el aislamiento y activar los mecanismos de protección del Estado.

En este engranaje, la Educación Sexual Integral (ESI) no es un contenido accesorio, sino una herramienta de resguardo vital. Es a través de la ESI que las infancias aprenden a conocer sus derechos, a identificar cuándo un contacto físico es un abuso y a entender que sus cuerpos se respetan.

Brindarles estas palabras y conceptos en la escuela es lo que les permite identificar la violencia, comprender que no son culpables de lo que les pasa y animarse a pedir ayuda. Sin una escuela presente y sin herramientas como la ESI, historias como esta seguirían ocultas tras los muros del silencio intrafamiliar.

 

Si sufrís, sufriste o conocés a alguien que sea víctima de violencia familiar o abuso sexual, podés comunicarte de manera gratuita, anónima y nacional a las siguientes líneas de asistencia las 24 horas:

  • Línea 137: Asistencia y acompañamiento para víctimas de violencia familiar y sexual.
  • Línea 102: Promoción, asesoramiento y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

 

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