Este lunes a las 18:30, la librería Salvaje Federal se convierte en el escenario de una presentación histórica. El autor chaqueño Camilo Ballena expone «Tañhi iyahinpho / Cuando despierta el monte», la obra bilingüe galardonada con el Premio Poesía Indígena de Argentina que desafía la mirada occidental para recuperar la memoria ancestral de su territorio.
¿Cómo se narra un territorio cuya existencia no se rige por las leyes del cemento ni del mercado? ¿Cómo se traduce el pulso de una naturaleza que no es paisaje, sino familia? En el inicio de su poemario, el escritor Camilo Ballena lanza una pregunta que desarma cualquier pretensión de asimilación cultural: “Hat’ehap n’wuye tojh n’yomey tañhi, tojhmhe nintowflayej? / ¿Cómo cuento el monte a quien nunca lo ha atravesado?”.
Para responder a ese interrogante, este lunes 5 de octubre a las 18:30 horas, el autor presentará su obra Tañhi iyahinpho / Cuando despierta el monte en la librería Salvaje Federal (Humahuaca 4007, CABA). El encuentro contará con la participación de los reconocidos autores Osvaldo Aguirre y Enrique Foffani, en lo que promete ser una velada de profunda escucha y reivindicación cultural.
Un puente entre dos mundos
La obra, editada por el sello autogestivo La Flor Azul, llega precedida por un hito fundamental: haberse consagrado ganadora del Premio Poesía Indígena de Argentina. Este certamen contó con el respaldo de una amplia red de instituciones locales e internacionales, entre las que destacan el Proyecto Palabras Madres, la plataforma Inspirad@s, la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF) y la University of British Columbia.
El prestigioso jurado —integrado por Diana Bellessi, la referente de la poesía mapuche Liliana Ancalao y la ecuatoriana Yana Lucila Lema Otavalo— destacó de manera unánime la «pertinencia cultural», la «limpieza del texto» y el «ritmo» de un poemario bilingüe (español-wichí) que se hamaca entre el conocimiento vivencial y una síntesis poética capaz de aportar un saber tanto espiritual como filosófico.
Al escribir en su lengua materna, Ballena pone entre paréntesis la visión occidental y mestiza para dar paso a la cosmogonía y el sentir de su pueblo. En el universo wichí, el monte no es un recurso explotable ni una geografía estática: es una vida tutelar. Si el monte se extingue, lo humano queda a la intemperie. «Las palabras vinculadas al monte, los espíritus, los ciclos naturales o las emociones tienen sentidos más amplios que en español”, explica el autor.

El hacer colectivo desde el Chaco
Nacido y criado en la región del Chaco, en un entorno donde la lengua wichí define la vida cotidiana, Camilo Ballena ha dedicado su trayectoria a la Educación Intercultural Bilingüe (EIB). Tras formarse en el Centro de Investigación y Formación para la Modalidad Aborigen (CIFMA), adoptó el principio ancestral del Tonufweshu («hacer juntos»).
Esa misma convicción lo llevó en 2012 a fundar la Editorial Wichi Lhomet, un proyecto colectivo enfocado en producir materiales didácticos y promocionar a autores, ilustradores y músicos de su comunidad (el propio Ballena es cantautor y cuenta con tres discos editados).
Cuando despierta el monte es el reflejo de esa persistencia. En sus versos, el tiempo no corre, sino que respira, y los árboles albergan guardianes invisibles. El poemario funciona como un recordatorio urgente de que, bajo la sombra fresca, la memoria de los antiguos parientes sigue viva en las raíces y en el brillo de las estrellas que custodian la noche.
Extracto de Poemas: La voz de la tierra
Como adelanto para los lectores de Las brujas que Salem, compartimos dos fragmentos que forman parte de la obra:
Ser del monte
Ser del monte
es llevar polvo de sendero en la piel
y sentir que cada raíz
es un pariente antiguo que todavía enseña.
Es caminar despacio
porque el tiempo aquí no corre
respira.
Y en cada respiro
habla el espíritu de los árboles
los guardianes invisibles
las voces que habitan la sombra fresca.
Ser del monte
es tener el corazón tejido
con fibras de chaguar
firme y flexible
capaz de sostener la vida
aunque la vida duela.
Ser del monte
es recordar que todo está vivo:
el aire
el agua
la sombra
el sueño.
Pequeños dueños
Inadvertidos
llevan una antigua grandeza
invisible
que se escucha con el corazón.Cuidan lo que el mundo olvida.
El brillo del amanecer sobre las hojas
la presencia despierta de los pájaros
el equilibrio que sostiene a todas las vidas.Habitan la sombra suave
arboledas frondosas
mirada inaudita del viento.Leves
como un soplo
su espíritu es más fuerte
que cualquier tormenta.Pequeños grandes dueños
enseñan sin palabras
hablan con señales
con movimientos del agua
con pasos sutiles…Respetarlos es caminar protegido.
Escucharlos es aprender la lengua del mundo.
Olvidarlos, perder el camino
que une al cuerpo
y el alma.










