El manual de la cortina de humo: Milei ataca a las mujeres para tapar el derrumbe de su propio modelo

 

Con una imagen negativa que trepa al 65% y el desempleo asfixiando al país, el Presidente recurre al odio misógino como chivo expiatorio. Los datos reales que el relato libertario no puede ocultar.

 

El reciente ataque del presidente Javier Milei contra «la locura de los pañuelitos verdes» en el Council of the Americas no es solo una provocación ideológica; es una estrategia de manual de distracción política. Cuando las papas queman, la economía se hunde y las promesas de reactivación se desvanecen, el poder necesita fabricar un enemigo. Fiel a su matriz misógina, Milei eligió culpar a las mujeres y diversidades por las fallas de su propio plan económico.

Sin embargo, los números de la realidad —esos que su gestión intenta maquillar constantemente— revelan que el país atraviesa un deterioro histórico y que las mujeres, lejos de ser las responsables, somos las víctimas más vulnerables y desamparadas de este sistema.

 

Datos mata relato: la caída comenzó en 2014 y el Gobierno desmanteló la prevención real

Para desarmar la farsa presidencial basta con mirar la línea de tiempo oficial de los registros demográficos del país. Los informes sociológicos y los datos del censo demuestran que la baja en la tasa de natalidad en Argentina comenzó de manera sostenida en el año 2014, mucho antes de la legalización del aborto. Lo que realmente hizo caer los nacimientos a la mitad en la última década fue un rotundo éxito de salud pública: la reducción del embarazo adolescente gracias a la aplicación del Plan ENIA (Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia). En un acto de profunda crueldad y miopía, fue el propio gobierno de Javier Milei el que desmanteló y desfinanció este programa de prevención en sus primeros meses de gestión.

Atribuir el declive demográfico a un «capricho ideológico» invisibiliza una realidad compleja donde las mujeres y diversidades eligen —o se ven obligadas a— no tener hijos debido a un sistema hostil que penaliza la ma/paternidad:

Cuidados totalmente desiguales: La falta de corresponsabilidad en el hogar sigue siendo una trampa. Las tareas de crianza, del hogar y de apoyo familiar recaen mayoritariamente sobre las mujeres, quienes sostienen jornadas laborales dobles o triples sin ningún tipo de reconocimiento económico o estatal.

 

La brecha salarial por maternidad: En el mercado laboral argentino, la brecha salarial se vuelve mucho más salvaje y violenta si sos madre. Las mujeres que tienen hijos sufren una penalización invisible: menores oportunidades de ascenso, mayor precarización y salarios notablemente inferiores en comparación con los varones de igual rango.

 

Varones que se mandan a mudar: El abandono parental es una epidemia silenciosa en el país. Miles de varones deciden desentenderse de sus responsabilidades afectivas y económicas, dejando a las mujeres criando solas en la más absoluta soledad, lidiando con un sistema judicial lento que no hace cumplir las cuotas alimentarias básicas.

 

Eco-ansiedad ante el colapso global: En un plano más general, las nuevas generaciones enfrentan una incertidumbre existencial. Traer vidas a un mundo marcado por los desastres climáticos y por modelos extractivistas que destruyen la naturaleza y devoran los recursos del planeta ya no se percibe como una opción viable para el futuro.

 

El mandato de ser madre desmantelado. Las mujeres al ver a sus ancestras y su vida dedicada únicamente a sus hijes también se han plantado en la decisión de ser o no ser madre sin tener la obligación de serlo como simple mandato social

 

El derrumbe de Milei (Los números que quiere tapar)

Las últimas encuestas y los indicadores económicos demuestran por qué la Casa Rosada está en estado de alerta y necesita desesperadamente desviar la atención pública:

  • Imagen presidencial por el piso: La aprobación de la gestión cayó en picada, registrando un 58,8% de desaprobación general (llegando al 65,8% en algunos monitores regionales). El humor social se agotó y la principal preocupación ya no es la inflación, sino los salarios de miseria y el miedo a perder el empleo.

 

  • Destrucción del empleo formal: El desempleo se ha consolidado como la mayor amenaza política del gobierno. En el sector formal, la caída es dramática y ya se perdieron más de 000 puestos de trabajo registrados.

 

  • Masacre de Pymes: Desde que asumió la gestión libertaria, ya cerraron más de 30.000 pymes y empresas en el país debido al desplome brutal del consumo interno y la apertura de importaciones sin control.

 

  • Deterioro salarial extremo: El índice de salario real privado cayó por debajo de los niveles de noviembre de 2023. Hoy, el 66% de las y los argentinos se queda sin plata antes de llegar al día 20 del mes.

 

La feminización de la crisis (Las verdaderas cifras de la vulnerabilidad)

Mientras el Presidente acusa al feminismo de «quebrar las cuentas públicas», las estadísticas del propio INDEC, la CEPAL y el Banco Central demuestran que las mujeres cargamos sobre nuestras espaldas el peor peso del ajuste:

  • Brecha de desocupación estructural: Conseguir trabajo en la era Milei es más difícil si sos mujer. El desempleo golpea al 8,9% de las mujeres frente al 6,5% de los varones, con tasas de informalidad laboral que ya rozan el 44,2% general.

 

  • La feminización de la deuda (Endeudadas para comer): El dato más alarmante del Banco Central revela la asfixia financiera de los hogares: el 60% de las familias con jefatura femenina están endeudadas. Debido al retiro de los subsidios y la caída de ingresos, las mujeres recurren a las tarjetas o a créditos informales ya no para progresar, sino como estrategia de supervivencia para comprar alimentos, pagar la luz o acceder a medicamentos para sus hijos.

 

Por qué la misoginia es su mejor aliada

Javier Milei no habla de demografía por preocupación económica; habla de los «pañuelitos verdes» porque su modelo necesita chivos expiatorios. Para un misógino de manual, es mucho más fácil culpar al deseo de libertad y autonomía de las mujeres por la crisis previsional, que admitir que su propio plan económico destruyó 30.000 empresas y pulverizó el poder de compra de la clase trabajadora.

Atacar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) busca contentar a sus núcleos más conservadores mientras les quita la comida de la boca a los pibes de los comedores populares. Frente a la crueldad hecha gobierno, desde Las Brujas de Salem seguimos respondiendo con la verdad de los datos, sosteniendo las redes comunitarias y recordando que nuestra lucha no se va a silenciar con cortinas de humo patriarcales.

 

 

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