El paraje rural de Los Helechos, en las cercanías de Oberá, provincia de Misiones, se convirtió en el escenario de un hecho que exige una mirada profunda, despojada de espectacularidad y firmemente comprometida con la perspectiva de género y los derechos de las infancias.
En la mañana del jueves 29 de octubre, trabajadores municipales hallaron los cuerpos sin vida de Griselda Yamilla Gritzmacher, de 29 años, y de Sergio Adrián Schulz, de 39. Ambos se dedicaban al comercio de electrodomésticos en la zona.
La escena del hecho presentó una complejidad inmediata para los peritos: el cuerpo del hombre se encontraba dentro de un Ford Fiesta Kinetic negro, mientras que el de Griselda estaba tendido boca abajo en el pastizal exterior, junto al lateral izquierdo del vehículo. En el asiento trasero del automóvil, ajeno a la tragedia, descansaba el hijo menor de la pareja, un niño de dos años que resultó físicamente ileso.
Los indicios forenses y la hipótesis del femicidio
La cobertura de casos de extrema violencia requiere un tratamiento riguroso de la información pericial para evitar conjeturas apresuradas. Bajo la supervisión del titular del Juzgado de Instrucción Nº 1 de Oberá, el juez Diego Lafatta, la Policía Científica y el cuerpo médico forense determinaron que ambas personas presentaban múltiples heridas punzocortantes producidas por armas blancas. En la escena se secuestraron dos cuchillos con manchas hemáticas que están siendo sometidos a peritajes bioquímicos
Aunque las autoridades policiales mantienen abiertas líneas de investigación complementarias, los primeros resultados de las observaciones forenses aportaron un dato clave que redireccionó el expediente hacia los protocolos de violencia de género: el cuerpo de Griselda Gritzmacher presentaba severas lesiones compatibles con intentos de defensa.
Este hallazgo forense robusteció de manera significativa la hipótesis judicial de un femicidio seguido de suicidio. De confirmarse la mecánica mediante las autopsias de rigor, el caso se sumaría a la dolorosa estadística de crímenes contra las mujeres cometidos en contextos de relaciones interpersonales, donde la violencia machista se despliega hasta su consecuencia más irreversible.
La protección integral de las infancias como prioridad de derechos
Frente a la espectacularización con la que los medios hegemónicos suelen abordar la presencia de menores de edad en escenas delictivas, las organizaciones de derechos humanos recuerdan la necesidad de proteger la intimidad y la salud mental de los niños afectados. Tras ser rescatado del interior del automóvil por el personal interviniente, el niño de dos años fue derivado de inmediato a un Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) local. Allí se constató su buen estado de salud clínica y comenzó a recibir contención psicológica especializada para abordar el impacto del trauma ambiental.
La dimensión familiar del hecho trasciende al menor que se encontraba en el paraje rural. Los investigadores establecieron que Griselda y Schulz tenían otro hijo, de 9 años, quien desde la jornada previa al suceso se encontraba bajo el cuidado protector de su abuela materna. Ambos niños se encuentran actualmente bajo el resguardo institucional y el acompañamiento afectivo de su entorno familiar directo, activándose las redes estatales de asistencia para las víctimas colaterales de la violencia de género.
Desarmar el relato de la «tragedia pasional»
Abordar estos sucesos implica romper con las viejas estructuras del periodismo policial tradicional, que durante décadas camufló los femicidios bajo rótulos como «crímenes pasionales», «dramas familiares» o «historias de conmoción».
El jefe de la Policía de Misiones, Sandro Martínez, confirmó la realización de allanamientos y el rastreo de cámaras de seguridad y dispositivos móviles para reconstruir las últimas horas de la pareja, señalando que en los registros oficiales no constaban denuncias previas por violencia conyugal.
La ausencia de denuncias formales en sede judicial no invalida la necesidad de analizar el hecho bajo una perspectiva estructural de género. Las estadísticas nacionales demuestran de manera persistente que muchas de las mujeres que atraviesan situaciones de violencia o crisis de pareja severas no llegan a institucionalizar sus reclamos debido a barreras sociales, económicas o psicológicas.
La investigación continúa su curso judicial para dar certezas definitivas sobre lo ocurrido en el camino vecinal de Los Helechos, recordando la urgencia de fortalecer los canales comunitarios de prevención y escucha para evitar que más vidas sigan siendo arrebatadas.










