«El Gemelo Digital es hipervigilancia para predecir el estallido y disciplinar los territorios»

 

 En una entrevista profunda y urgente con Las Brujas que Salem, la socióloga e investigadora Verónica Sforzin desarmó el anuncio de IA del Ministerio de Capital Humano Expuso la pérdida de soberanía, la sombra de Palantir, el descarte laboral y cómo la crisis en los comedores del conurbano se conecta con una guerra cognitiva que golpea directamente a las mujeres.

El Ministerio de Capital Humano presentó el «Gemelo Digital Social», un sistema basado en inteligencia artificial que promete replicar virtualmente a la población para optimizar las políticas públicas

Sin embargo, la contradicción oficial es flagrante: el anuncio se produce en medio de un desfinanciamiento sistémico de los programas sociales, las universidades y el aparato científico nacional.

Para comprender el trasfondo de esta medida desde una perspectiva de género y geopolítica, el aire de Las Brujas que Salem dialogó con Verónica Sforzin, doctora en Comunicación, licenciada en Sociología por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), investigadora y autora de libros clave como Geopolítica de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y Ética, Poder y Tecnologías.

Durante la entrevista, la analista advirtió que detrás del relato de la modernización se esconde una estructura de hipervigilancia orientada a predecir el conflicto social, privatizar los datos de la ciudadanía y desarticular la organización comunitaria en los barrios más vulnerables.

 

¿Qué es un Gemelo Digital y qué datos necesita?

«Un gemelo digital es una representación virtual que puede ser tanto de las personas como de funcionamientos de la sociedad», explicó Sforzin en términos docentes. La construcción de esta réplica exige una recolección masiva e intrusiva de información que excede por completo la navegación en internet.

 

«Para construir un gemelo digital se necesita mucha, muchísima cantidad de datos de lo que hacemos todos los días. No solo de la huella digital, sino también de lo que hacemos offline, fuera de línea».

 

La especialista enumeró la alarmante cantidad de dimensiones privadas que el Estado pretende unificar para trazar estos perfiles:

Movilidad e infraestructura: Hacia dónde nos manejamos y cómo nos desplazamos.

Información biológica: Estructura genética y estado de salud.

Situación socioeconómica: Tipo de trabajo, ingresos, desempleo, cantidad de hijos y características de la vivienda.

El Gobierno afirma que logrará esto cruzando las bases de datos de ANSES, PAMI y los registros de asistencia estatal

«El Estado dice: aplico un nuevo programa social, pero antes de aplicarlo yo lo hago en modelos digitales y sé cómo va a repercutir… Hasta ahí es el cuentito», ironizó la socióloga.

Sin embargo, denunció que este entrecruzamiento masivo vulnera los derechos más elementales: «Hay un problema estructural porque nadie nos preguntó y no hay un debate real de cara a la sociedad de qué se hace con nuestros datos».

 

La paradoja tecnológica y la entrega de datos

Sforzin desarmó el argumento oficial demostrando que el Estado actual carece de la infraestructura técnica para procesar semejante volumen de información debido al propio desmantelamiento del sector científico. «El Estado no tiene inteligencia artificial, no tiene un software capaz de construir una matriz de datos cruzando todo», sentenció. Como ejemplo, reveló un dato alarmante: «Nosotros compramos una supercomputadora en el gobierno anterior, de las cuales hay apenas diez a nivel mundial, y está juntando telarañas en el galpón del Servicio Meteorológico Nacional».

Ante esta incapacidad técnica autoprovocada, la pregunta central es con qué herramientas se procesarán los datos de los argentinos. «Lo que está haciendo el Gobierno, por un lado, es desactivar nuestra soberanía digital, incapacitarnos en términos de soberanía digital», advirtió.

A pesar de las desmentidas gubernamentales, la analista apuntó directamente a los vínculos del oficialismo con corporaciones extranjeras: «El aspecto más siniestro y de pérdida de soberanía… es que este entrecruzamiento de datos se va a servir a Palantir».

 

Perfil de Peter Thiel y el historial de denuncias de Palantir

Para entender la gravedad de la situación, es fundamental conocer quién maneja los hilos de la tecnología que se pretende implementar. Palantir es una de las empresas de software de vigilancia más poderosas del mundo, y su cofundador y principal accionista es el magnate estadounidense Peter Thiel, quien se instaló temporalmente en el país y mantiene asiduas reuniones con el entorno del gobierno. «Ya es parte de la familia de Santiago Caputo, de Sturzenegger, de todos», señaló Sforzin.

La ideología detrás de estas corporaciones se encuadra en una corriente de extrema derecha nacida en el corazón tecnológico de los Estados Unidos. La investigadora detalló que esta estructura forma parte de lo que se conoce como la línea neorreaccionaria dentro de Silicon Valley, un espacio compartido con firmas como Anduril y el conglomerado de empresas de Elon Musk. Juntos conforman el ala dura y militarista profundamente vinculada a Donald Trump y a su vicepresidente, J.D. Vance, a quien el propio Peter Thiel financió directamente para proyectar su poder político.

Esta mirada no es meramente comercial, sino que promueve una reconfiguración radical del poder global. Thiel defiende de manera explícita la idea de que los estados democráticos ya están obsoletos porque la libertad individual y la democracia dejaron de ser compatibles. Bajo esta premisa, proponen que las corporaciones tecnológicas asuman la organización y el gobierno directo de las sociedades. Esta visión corporativa extrema fue volcada de manera literal por Alex Karp, CEO de Palantir, en las páginas de su libro República Tecnológica, donde sostiene abiertamente que el desarrollo del software debe ocupar y desplazar las funciones tradicionales del Estado.

 

Tecnología para el desarrollo de la guerra

Lejos de operar en el ámbito de los servicios civiles o la asistencia social, la herramienta principal de esta corporación está diseñada bajo una lógica estrictamente bélica. Sforzin explicó que Palantir es una firma de software que se especializa en el entrecruzamiento masivo de datos en tiempo real y en la construcción detallada de perfiles psicosociales de la población.

Los algoritmos de la empresa cuentan con un prontuario operativo alarmante a nivel internacional, habiendo intervenido activamente en el diseño de inteligencia militar durante la guerra de Ucrania, en los conflictos cibernéticos con Irán y en el genocidio en curso en la Franja de Gaza.

En estos escenarios bélicos, la plataforma de Palantir es utilizada para automatizar la delimitación y la posterior eliminación de objetivos militares, traduciendo grandes volúmenes de datos en la persecución y ejecución de personas con nombre y apellido.

El prontuario de Palantir: Espionaje, sesgo y persecución internacional

La desconfianza científica hacia Palantir no es ideológica; se fundamenta en un extenso historial de denuncias globales por violaciones a los derechos humanos y libertades civiles:

Vigilancia predictiva masiva y sesgo racial: En los Estados Unidos, su software de análisis de datos e inteligencia artificial (Palantir Gotham) fue implementado de forma secreta por departamentos de policía como el de Los Ángeles (LAPD) y Nueva Orleans. Se denunció que el sistema generó un bucle de vigilancia predictiva sesgada, persiguiendo y criminalizando de manera desproporcionada a comunidades negras y latinas.

Cacería de migrantes: Palantir fue el brazo tecnológico clave del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE) durante la gestión de Donald Trump. Sus plataformas se utilizaron para rastrear, perfilar e identificar a personas migrantes indocumentadas, facilitando redadas masivas y la traumática separación de familias en las fronteras.

Monopolio de datos de salud en Europa: Durante la pandemia de COVID-19, la empresa se filtró en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS). Organizaciones civiles y parlamentarios británicos denunciaron la adjudicación de contratos millonarios sin licitación transparente, alertando sobre el peligro de privatizar los historiales médicos confidenciales de millones de ciudadanos.

 

El conurbano, el hambre y la trampa de las «cajeras» virtuales

El impacto de este modelo de control algorítmico adquiere su cara más cruel en los barrios populares del conurbano bonaerense, donde las mujeres sufren una doble opresión: económica y digital.

Las mujeres de los barios populares se están conviertiendo en «cajeras digitales»

Para Sforzin, el Gemelo Digital no busca mejorar la asistencia a los sectores vulnerables —«para eso había muchísimas más medidas que tomar antes, como no dejar pudrir la comida en los galpones y hacer que llegue a los comedores», disparó—, sino desplegar una sofisticada estrategia de contención y desgaste que la socióloga define como «guerra cognitiva».

 

“Esta estructura de hipervigilancia que adquiere este Gobierno le va a permitir predecir escenarios político-electorales y predecir dónde van a producirse posibles estallidos sociales frente al achicamiento del Estado y del aparato productivo».

Al anticipar dónde se producirá el conflicto social por el hambre, el Gobierno puede afinar sus estrategias de control psicológico para romper los lazos de solidaridad. Es en este tejido roto donde prolifera una de las problemáticas más dolorosas del conurbano actual: el fenómeno de las «cajeras» de casinos virtuales.

 

«El gran ejemplo son las cajeras. Muchas mujeres en los barrios, que sabemos que son las que sostienen los merenderos y tienen las ollas populares, hoy lamentablemente están cayendo en ser cajeras. Tienen que estar todo el tiempo conectadas al celular».

 

Sforzin denunció cómo la timba digital, promovida por estas mismas lógicas corporativas, destruye las redes comunitarias históricamente lideradas por mujeres: «Es una estructura construida desde estas corporaciones que nos hacen creer que vamos a llegar a fin de mes a partir de la especulación y las criptomonedas, en vez de organizando el barrio. Eso lo denuncian varios movimientos territoriales. Eso es guerra psicológica y es guerra cognitiva, porque está rompiendo el lazo social en nuestros barrios populares».

El Gemelo Digital servirá precisamente para saber dónde hacer foco con bombardeos de propaganda, discursos de odio e influencers de apuestas para atomizar la resistencia territorial.

 

Entrenar a la IA para el descarte laboral

Otro eje central de la crítica con perspectiva de género y de clase es cómo el concepto del Gemelo Digital se utiliza en el capitalismo actual para desvalorizar el trabajo humano y multiplicar la desocupación. Las Brujas que Salem recordamos cómo  en Estados Unidos ya se registran despidos masivos de trabajadores que pasaron meses entrenando a la inteligencia artificial que luego los reemplazaría. «Las empresas utilizan este concepto de gemelos digitales para el reemplazo de mano de obra entrenando a la inteligencia artificial», coincidió Sforzin. Para ejemplificarlo de manera clara, expuso cómo la industria de la moda explota los cuerpos de las mujeres:

«Pensemos, por ejemplo, en las modelos. Por contrato las obligan a tener sensores en todo su cuerpo. Una vez que hacen la copia de las modelos de ropa, después se utiliza su imagen de inteligencia artificial para probar nueva ropa. Entonces a la trabajadora no se la utiliza más».

La investigadora alertó que esta misma lógica de descarte y precarización extrema se intentará aplicar dentro del propio Estado argentino, en paralelo a las olas de despidos masivos: «Corremos todo el riesgo de que estemos entrenando a la inteligencia artificial para que se quede con nuestro trabajo. Y esto pasa porque no está regulado, lo cual es lo que ocurre en Argentina, y la población no tiene acceso realmente a lo que se está haciendo en política pública».

 

El escudo legal: ¿Qué dice la Ley de Protección de Datos Personales?

Ante el avance intempestivo del «Gemelo Digital Social», la normativa argentina vigente aparece como el primer dique de contención legal. Verónica Sforzin recordó la importancia de exigir la aplicación estricta de la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales, sancionada en el año 2000.

Aunque la especialista advierte que «es una ley vieja», sus principios fundamentales resultan armas jurídicas clave frente al vacío regulatorio de la IA:

Principio de Finalidad (Artículo 6): Los datos personales no pueden ser utilizados para fines distintos o incompatibles con aquellos que motivaron su obtención original. Cruzar datos de asistencia alimentaria de Capital Humano, registros médicos de PAMI o aportes de ANSES para entrenar un algoritmo predictivo de conflicto social rompe abiertamente con este principio.

Consentimiento Informado (Artículo 5): Como regla general, el tratamiento de datos personales exige el consentimiento libre, expreso e informado del titular. «Nadie nos preguntó y no hay un debate real», subrayó Sforzin sobre la unificación de perfiles de la población vulnerable sin su autorización expresa.

Trazabilidad y Seguridad (Artículos 9 y 10): La ley obliga a los responsables de los archivos a garantizar la seguridad de los datos para evitar desvíos o accesos no autorizados, estableciendo además el secreto profesional. Entregar o procesar esta matriz mediante corporaciones privadas como Palantir violaría la confidencialidad de la información pública estatal.

 

¿Qué podemos hacer como ciudadanas?

Hacia el final del encuentro, Verónica Sforzin convocó a abandonar el rol de espectadores pasivos ante el avance del control algorítmico y a construir una resistencia desde la formación y la exigencia institucional.

Verónica Sforzin, investigadora, docente analizó el Gemelo Digital en la era de Milei

«Primero, por supuesto que nos tenemos que organizar y nos tenemos que formar. Nos tenemos que formar en estos temas digitales que a veces los vemos como muy lejanos, porque se han encargado de que nos parezca chino básico. Pero hay mucho humo y espejos, muchos mitos, y en realidad es fácilmente entendible cómo funciona»

Para enfrentar este avance corporativo neorreaccionario, la especialista remarcó tres puntos urgentes de acción colectiva y soberana:

Exigir educación digital: Impulsar desde los territorios y las provincias una formación que permita a las mujeres y a las comunidades de base comprender el funcionamiento de las mediaciones tecnológicas cotidianas.

Auditoría institucional: Sforzin destacó que en el Congreso de la Nación ya se está avanzando en pedidos de informes. Remarcó la urgencia de exigir una auditoría profunda sobre la presentación oficial del proyecto para conocer los algoritmos implementados.

Soberanía de infraestructura: Exigir que los datos públicos permanezcan guardados en servidores nacionales y que el Estado utilice software de código abierto.

«Los software tienen que ser de código abierto, no tienen que ser privados y amparados por las leyes de seguridad privada, porque ahí es donde perdemos el control», concluyó la especialista, llamando a frenar la construcción de esta «Argentina virtual» diseñada para el control social.

¿Quién es Verónica Sforzin?

@veronica_sforzin

Dra. en Comunicación y Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Docente Titular e investigadora de la misma universidad. Investigadora del CIEPE – CLACSO. Autora del libro: “Geopolítica de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Un análisis desde América Latina y el Caribe” y “Ética, Poder y Tecnologías. Redes sociales e inteligencia artificial desde el sur global”.

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