Una investigación científica liderada por la UNT, el instituto INQUINOA (CONICET) y la red ciudadana Breathe2Change determinó que la pésima calidad del aire en la provincia reduce hasta dos años y medio la esperanza de vida de la población.
Detrás del humo de las quemas de caña y citrus que asfixia a la región entre mayo y octubre, emerge una crisis socioambiental que impacta de manera desigual, golpeando con fuerza las dinámicas cotidianas de las infancias y sobrecargando las tareas domésticas y de cuidado, históricamente feminizadas.

El alarmante informe, difundido recientemente en el marco del foro “Tucumán Respira” (organizado por la Fundación Meta Tucumán), encendió las alertas médicas y ambientales. Durante la época de zafra, los niveles de material particulado fino (PM2.5) superaron los 100 μg/m³, una cifra que representa siete veces más de lo tolerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece un límite seguro de 15 μg/m³.
El impacto en los cuerpos: Las infancias en el centro de la vulnerabilidad
Aunque el estudio de base científica no fue diseñado originalmente con un enfoque de género explícito, sus hallazgos médicos exponen de forma directa cómo la polución se ensaña con las poblaciones más vulnerables. Los investigadores evaluaron la salud respiratoria de más de 2.000 escolares de entre 7 y 11 años en distintas zonas de la provincia.
Los resultados confirman que en los meses en que se concentran las quemas agrícolas, los fuegos en banquinas y la quema hogareña de basura, los niños presentan un incremento severo de crisis asmáticas, bronquitis, tos y dificultades para respirar, afectando de manera más crítica a ciudades del sur del conglomerado como Monteros y Concepción. Al ser partículas microscópicas, el material particulado penetra profundamente en sus pulmones en pleno desarrollo e incluso ingresa a su torrente sanguíneo.
Voces desde el territorio: Vivir bajo la «lluvia negra»
Para quienes habitan el sur provincial, los datos del CONICET no hacen más que ratificar una violencia cotidiana que se huele y se respira. Las comunidades organizadas señalan que la falta de controles estatales perpetúa un modelo donde la ganancia empresarial vale más que los pulmones de la población.
«Acá en el sur, cuando empieza la zafra, el cielo desaparece. No es solo el humo, es un polvillo negro que te lija la garganta. Llevamos años denunciando que queman de noche para que no se vean las columnas de humo desde la ruta, pero las consecuencias las vemos al día siguiente en las salitas de primeros auxilios llenas de chicos con paf y nebulizadores», denuncia Marisa, vecina de Concepción e integrante de una asamblea socioambiental local.
Los activistas remarcan que la impunidad empresaria se ampara en la inacción política. Las multas por quema de cañaverales y rastrojos existen en los papeles, pero rara vez se aplican con la severidad necesaria para frenar el ecocidio estacional.
«Te dicen que es ‘progreso’ o que ‘da trabajo’, pero el costo lo pagamos con la salud de nuestros hijos. El lobby azucarero y citrícola es intocable en Tucumán. Lo que el estudio del CONICET demuestra con números es lo que las madres venimos gritando hace décadas: nos están acortando la vida en nombre de sus ganancias», agrega un militante de los movimientos ecofeministas de la provincia.

La polución y la recarga en las tareas de cuidado
Desde una lectura con perspectiva de género, un ecosistema enfermo se traduce inmediatamente en un hogar sobrecargado. La literatura en ecofeminismo y economía del cuidado demuestra que cuando las infancias enferman de forma recurrente debido a factores ambientales, el impacto colateral recae sobre las estructuras familiares y, estadísticamente, sobre las mujeres.
Impacto en la salud familiar: El aumento de bronquitis y asma en los más de 2.000 escolares monitoreados por la red Breathe2Change implica guardias médicas colapsadas, administración constante de medicación y vigilias nocturnas.
La carga del trabajo doméstico invisible: En Tucumán, la llegada de la zafra viene acompañada de la histórica «lluvia negra» u hollín. Mantener la higiene mínima del hogar, lavar la ropa que se ensucia en los tendederos exteriores antes de que caiga la ceniza y contener el ingreso de polvo en viviendas precarias duplica la jornada laboral de limpieza dentro de las casas.
Brecha laboral y económica: Cuidar a un niño enfermo que no puede asistir a la escuela por crisis respiratorias obliga a las madres y cuidadoras —muchas de ellas trabajadoras informales o precarizadas— a faltar a sus empleos, perder ingresos o enfrentar situaciones de deserción laboral.
El «efecto embudo» que genera la cadena montañosa del Aconquija atrapa el humo sobre el llano tucumano, pero la inacción política y empresarial atrapa a los sectores más desprotegidos. El estudio de la UNT e INQUINOA le pone números científicos a un malestar histórico: respirar en Tucumán resta años de vida, y sostener la vida bajo este humo sigue costando el doble de esfuerzo para las de siempre.










