Romper el silencio y calcular el costo: ¿Cuánto cuesta transitar la menopausia en la provincia de Buenos Aires?

Un informe pionero de la Provincia y la UBA revela que acompañar el climaterio puede costar hasta más de 3,6 millones de pesos al año. En un contexto de informalidad laboral y sobrecarga de cuidados, visibilizar estos números es clave para exigir políticas públicas y el derecho a envejecer con dignidad.

Históricamente, la menopausia y el climaterio han sido confinados al terreno de lo privado, lo vergonzante o el chiste fácil. Sin embargo, atravesar esta etapa vital —que experimentan más de 2,2 millones de mujeres y personas gestantes de entre 40 y 60 años solo en la provincia de Buenos Aires— implica una serie de transformaciones físicas, emocionales y, fundamentalmente, económicas.

Para echar luz sobre este tabú, la Unidad de Género y Economía del Ministerio de Economía bonaerense, junto al Ministerio de Salud provincial, la Defensoría del Pueblo y el IEALC de la Universidad de Buenos Aires (UBA), presentaron el informe “Menopausia sin Tabú: Aportes para un abordaje integral”. El documento le pone números concretos a una realidad invisibilizada: asistir y tratar los síntomas del climaterio en el mercado actual oscila entre los $649.358 y los $3.619.335 anuales.

 

Las canastas del climaterio: ¿Qué pagamos cuando los cuerpos cambian?

El estudio diseñó dos «canastas de referencia» basadas en la intensidad de los síntomas, que incluyen desde productos de gestión íntima y suplementos hasta medicamentos de alta complejidad:

 

Canasta para sintomatología moderada ($649.358 al año): Pensada para quienes atraviesan molestias comunes. Incluye suplementos de isoflavonas, lubricantes vaginales, estradiol, analgésicos y melatonina para regular el sueño.

 

Canasta para sintomatología severa ($3.619.335 al año): Contempla cuadros complejos con sofocos persistentes, insomnio agudo o sequedad severa. Los medicamentos hormonales representan el impacto más duro: la progesterona encabeza la lista con un costo estimado de $1.652.746 anuales, seguida por la testosterona en gel ($851.903 anuales), además de sumar ansiolíticos y antidepresivos.

 

Desigualdad laboral y la trampa del cuidado

El acceso a estos tratamientos no es igual para todes. El informe revela una radiografía laboral y social preocupante para las bonaerenses en esta franja etaria. Si bien el 71,2% trabaja, 3 de cada 10 lo hacen en la informalidad —una cifra que trepa al 70% en el sector del empleo doméstico—. Esto significa trabajar sin obra social que cubra los medicamentos ni licencias médicas para transitar los días de mayor malestar.

A esto se le suma el pluriempleo (el 17,2% tiene más de un trabajo para llegar a fin de mes) y una asimetría estructural en los hogares: en el Gran Buenos Aires, las mujeres en edad de climaterio dedican en promedio 4 horas y 34 minutos diarios a las tareas domésticas y de cuidado de niñes o personas mayores. Esto representa seis veces más tiempo que los varones de su misma edad, restándoles horas vitales para descansar, asistir al médico o realizarse estudios preventivos.

 

Dejar de sufrir en soledad: Una demanda colectiva

Visibilizar estos gastos demuestra que la menopausia no es un problema hormonal individual ni un padecimiento que deba vivirse en silencio; es un asunto de salud pública y justicia económica. Cuando el mercado de la salud privatiza el bienestar, la falta de recursos se transforma en dolor y deterioro de la calidad de vida.

Hablemos de menopausia sin tabú para que el Estado, las obras sociales y los efectores de salud reconozcan estas necesidades. Envejecer con soberanía, deseo y salud es, ante todo, un derecho humano.

 

 

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