El 39° Encuentro Plurinacional en Córdoba se consolidó como un termómetro fundamental de la resistencia popular frente al ajuste y la crueldad estatal. En este contexto de urgencia, los micrófonos de Las Brujas que Salem reunieron a tres referentes indispensables del activismo travesti-trans, antirracista y cultural: Sasha Solano, Marisol Brandán (Alexa Kremer) y Daniela Ruiz. En una conversación profunda e incómoda, plantaron bandera sobre las deudas históricas dentro del propio feminismo, las vejeces travestis y la resistencia cultural en tiempos de desfinanciamiento y censura.
Sasha Solano: La interseccionalidad en el cuerpo y el derecho al poder
«Mi nombre es Sasha Solano, soy activista, militante, migrante, originaria, marrona y travesti», se presenta.
Su identidad cruza todas las variables que el sistema colonial y heterocisexista busca marginar. Su historia, estrechamente ligada a su infancia en un entorno donde transicionar era sinónimo de exclusión, la llevó a forjar una resiliencia inquebrantable. Hoy, como sobreviviente y militante activa en organizaciones como la Red Diversa Positiva, Sasha dedica su día a día a combatir la violencia estructural que históricamente expulsa a las identidades trans de sus hogares, la educación y el trabajo.
En Córdoba, Sasha reivindicó la ocupación del espacio público frente a un panorama de quita de derechos:
«Las calles son para defender los derechos conquistados. Y la única forma de poder seguir adelante en este contexto es que salgamos a las calles. Y las que salimos a las calles siempre somos las mujeres, las disidencias y las compañeras travestis»

Su participación en el taller de Identidad Marrón sirvió para interpelar el techo de cristal político que aún pesa sobre el colectivo.
«Una compañera travesti levantó la mano y dijo: ‘yo marrona, travesti, quiero ser presidenta’. Me parece genial. Tenemos que comenzar a reconstruir. Yo quiero ser diputada. Marrona, travesti, diputada. ¿Por qué no? Es el lugar que estamos luchando acá».
Alexa Kremer: El paraguas de las vejeces y las deudas de la democracia
Marisol Brandán, conocida por todes como Alexa Kremer, es una histórica referenta de la zona norte del conurbano bonaerense y actual secretaria de Género y Diversidad de la CTA del distrito de Pilar. Su labor territorial se enfoca en la inserción laboral, la visibilidad gremial y el acceso a derechos básicos para la comunidad LGBTIQ+ en contextos vulnerables. Para Alexa, el Encuentro representa la oportunidad de «darle una vuelta de rosca a todo aquello que nos impusieron y decir: acá estamos y somos, y tenemos los lugares de representación».
Sin embargo, tras participar en el taller de Representación de la Memoria Travesti Trans, Alexa desarmó cualquier lectura complaciente sobre los cuarenta años de democracia argentina:
«Esto no ha cambiado de aquellos tiempos de persecución policial, de edictos policiales en la dictadura. Al día de hoy, a 40 y pico de años de la democracia, siguen pasando los travesticidios, los transdomicidios y los transfeminicidios. No ha cambiado nada».
Su reclamo más urgente apunta a la Ley de Reparación Histórica para las identidades trans-travestis sobrevivientes.
«En menos de 30 días, en Pilar, se me fueron dos adultas mayores esperando la ley de reconstrucción y reparación que el Estado y la sociedad nos debe», denunció con dolor.
Ante el alivio momentáneo que genera el Encuentro, Alexa advierte sobre la realidad del regreso: «Este abrazo es muy lindo acá, estos tres días que duran, pero nosotras no vamos a dejar de ser travestis, volvemos a nuestras casas y vamos a seguir siendo oprimidas por una sociedad heteromachista. Ya nosotras las adultas mayores no tenemos con quién abrazarnos y salir a pelear entre nosotras. Nos quedan muy pocas pares para seguir luchando… las que hemos sido el paraguas de tanta violencia».
Daniela Ruiz:Desarmar el racismo feminista y habitar la trinchera cultural
Actriz, directora teatral, dramaturga y activista nacida en Salta, Daniela Ruiz es una figura central del artivismo trans en Argentina. Fue presidenta de la cooperativa pionera Arte Trans y es integrante activa del colectivo Identidad Marrón. Su historia está marcada por la militancia institucional: participó activamente en las discusiones de las históricas leyes de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género. En su territorio, a través de la compañía teatral Siete Colores Diversidad, dicta talleres buscando construir espacios formativos artísticos libres de la violencia cis-heteronormativa que ella misma sufrió en sus años de estudiante.
Daniela llevó el debate del Encuentro a su punto político más álgido, cuestionando la «tokenización» (el uso de minorías como mero adorno o testimonio) por parte de los sectores hegemónicos del movimiento:
«Nosotras estamos pensando también cómo poder cuestionar adentro de este encuentro nuestra mirada. Porque si bien ayer fue mucha gente a la marcha contra los travesticidios, cuando tiene que estar una comisión expuesta y puesta con nosotras, no está. Me parece sumamente importante que nuestra lucha no solamente sea interseccional, sino repensando las prácticas internas… Esta mirada sesgada hacia nosotras tiene que ver también con el racismo que existe. Hoy estamos hablando del antirracismo que queremos poner en discusión adentro de este encuentro con ellas. Pero ellas no quieren todavía hasta el día de hoy hablar de antirracismo».
Su crítica caló hondo en la identidad plurinacional del espacio: «De la boca para afuera, sabemos bien que nosotras hemos peleado un montón de tiempo para que sea plurinacional. Ahora, ¿plurinacional de quién? ¿De mujeres blancas? ¿De mujeres de clase media? Que vienen a decirnos a nosotras que contemos los testimonios”
“Nosotras las travestis venimos a debatir política. Política partidaria, política social, política cultural. Venimos a debatir y entrar en esos espacios para que nosotras seamos vistas como sujetas de derecho, interpelando desde el mismo lugar: desde la igualdad y desde la misma equidad. Si no existe eso, no será».
Censura y resistencia en el arte popular
Como trabajadora de la cultura, Daniela analizó la embestida desfinanciadora del gobierno de Javier Milei, enmarcando la situación en una resistencia de carácter histórico y anticolonial:
«Cuando Milei asumió lo que dijo que iba a hacer es el ‘cambio cultural’. El cambio cultural tiene que ver con que nuestra cultura en todos los pueblos, en todos los municipios existe y está. Entonces nosotros decimos: estamos en las trincheras, porque nosotros y nosotras hemos venido a debatir la cultura que nos han enseñado desde Roca cuando mataron a mi generación, de mis abuelas, familia… soy indígena, nos mataron a todos y nos dijeron qué era la cultura y cómo era la cultura colonial».
Frente a la desarticulación de ministerios y el ahogo presupuestario a los artistas independientes, concluyó con un crudo mapa de la subsistencia del sector: «Los compañeros y las compañeras artistas están saliendo por todos lados a hacer las obras de teatro que no están financiadas, sabemos muy bien que están muriéndose de hambre, no hay plata para los artistas y tampoco hay iniciativas de tenerla. Porque las iniciativas que nosotros presentamos para los Ministerios no son aprobadas porque hablar de género hoy por hoy no se puede, hablar de diversidad tampoco, hablar de pueblos originarios tampoco. ¿Cuál es el lugar que tenemos que hablar? ¿Qué lugar? ¿Y qué es lo que quieren? No siento la libertad».
Desde Las Brujas que Salem abrazamos la claridad, la furia y la enorme dignidad de estas compañeras. Sus voces y análisis políticos no se consumen como meras historias de vida: son las tesis necesarias para refundar una alternativa popular, transformadora y verdaderamente plurinacional.
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