El regreso a la cuna del desborde: Buenos Aires, epicentro del 40° Encuentro

 

El acto de clausura del 39° Encuentro Plurinacional en Córdoba quedará grabado en la memoria colectiva por haber quebrado una de las tradiciones más arraigadas del movimiento. El anuncio de la próxima sede se sometió al histórico ritual del aplausómetro, pero esta vez el estruendo de las palmas no fue para dirimir disputas ni medir tensiones entre territorios. En un hecho prácticamente inédito en los 39 años de trayectoria de estos eventos —donde el cierre siempre estuvo marcado por intensas pugnas y encendidas competencias entre provincias—, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se consagró por aclamación tras presentarse como la única candidatura oficial para albergar la histórica 40° edición en 2027.

No hubo necesidad de medir intensidades de ruido porque existió un acuerdo político madurado desde las bases, un consenso unánime que entendió que la marea debía trasladar sus talleres de manera unificada directo al centro geográfico del poder institucionalizado. Asi, el clásico ‘¡Qué momento, qué momento, a pesar de todo les hicimos el Encuentro!’ mutó rápidamente en una advertencia directa y unificada hacia el poder central y sonó un ensayado estribillo furioso que resonó con fuerza de cara al 2027: ‘¡CABA, CABA, CABA… tomemos la Rosada!’. También comenzaron a rodar cánticos que anticipan la batalla cultural: «¡Afilando los dientes, nos vemos en CABA!» y «¡Alerta, facho, poné la pava que te caemos con toda la batalla!».

La mística del grito unificado de «¡Fuera Milei y todos sus cómplices!» se convirtió en el compás definitivo del cierre.

 

El ojo de la tormenta: Campaña electoral y misoginia de Estado

El análisis político del momento en el que ocurrirá este 40° Encuentro revela una coyuntura de extrema tensión. El evento se desarrollará en pleno 2027, un año clave atravesado de punta a punta por la campaña presidencial.

Trasladar las comisiones del Abya Yala, el feminismo sindical y las disidencias al centro porteño busca cortarle el paso a la naturalización de la crueldad que pregona la ultraderecha gobernante. Buenos Aires no es solo la caja de resonancia del país; es el centro neurálgico donde el presidente Javier Milei ejecuta el desmantelamiento explícito de los programas de prevención de violencias, niega los femicidios y promueve un antifeminismo de Estado que asfixia los recursos populares.

Pero la provocación no reside únicamente en la Casa Rosada. El Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, comulga con fervor en esa misma matriz ideológica y reaccionaria.

El documento de las organizaciones denunció que la Ciudad de Buenos Aires se ha convertido en el escenario de la criminalización de la protesta y la persecución racista permanente en los barrios populares. Desde los operativos represivos punitivistas conocidos bajo la lógica de la gestión local, hasta el dolor lacerante del triple lesbicidio de Barracas que aún espera justicia real, CABA funciona hoy como el laboratorio de una derecha que busca vaciar el espacio público.

El movimiento feminista y transfeminista plantará sus talleres allí para recordarle al Gobierno de la Ciudad que las calles no le pertenecen al orden policial, sino a la organización comunitaria.

Voces en la vanguardia de la resistencia

Las repercusiones de referentes conocidas de la izquierda, el activismo y los feminismos sindicales no tardaron en poblar las redes y los debates de cierre, dotando de sustancia el desafío de lo que se viene

Desde las filas de Pan y Rosas y el PTS, Myriam Bregman remarcó la vital importancia de ocupar el centro político del país. Sostuvo que el objetivo del 40° Encuentro en CABA debe enmarcarse en la derrota del plan de la ultraderecha e interpeló a las comisiones organizadoras a fundirse desde ahora con las luchas que ya se están librando en la capital, de cara a las movilizaciones contra el DNU 70/2023.

La dirigenta de Isadora / Izquierda Socialista, Mónica Schlotthauer sumó textura al análisis de la sede recordando que Buenos Aires hoy concentra las resistencias más dignas de nuestra clase: «Están las jubiladas que resisten cada miércoles en el Congreso, las marchas por la discapacidad, el Hospital Garrahan y la salud pública en lucha, las tomas de las universidades y las piqueteras enfrentando el hambre en los barrios». El Encuentro potenciará ese acumulado obrero.

La referente del Plenario de Trabajadoras / PO, Vanina Biasi enfocó su posicionamiento en la democratización del propio evento de cara a la masividad que se espera en CABA. Planteó la necesidad imperiosa de ampliar los debates dentro de los talleres y construir mecanismos democráticos para que las resoluciones y votaciones no queden centralizadas únicamente en el acto final, garantizando que el Encuentro siga perteneciendo genuinamente a las bases.

Una de las voces más ovacionadas durante  la lectura de documentos fue la de Liliana Daunes que  sintetizó el sentir de las miles de participantes al sentenciar una verdad que operará como motor del tejido hacia el 2027: «Tenemos rabia y necesitamos organización».

El 40° Encuentro Plurinacional en CABA ya empezó a tejerse en las ojeras, el pluriempleo y el deseo común de las miles de militantes. Cuarenta años después del primer grito en 1986, el movimiento vuelve al punto de partida para demostrar que, frente al intento de demolición de nuestros derechos, la respuesta será un tsunami humano inapagable en las puertas del poder central.

 

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