Hace unas semanas, un grito colectivo comenzó a retumbar en los territorios, los sindicatos y las universidades de Argentina. Nació el Acuerdo Nacional por los Cuidados, una iniciativa multisectorial impulsada por la red La cocina de los cuidados (donde confluyen espacios como el CELS, la UTEP, La Poderosa y centrales sindicales). El diagnóstico que la motiva es letal: el trabajo no pago que sostiene la vida en los hogares representa el 21% del PBI nacional, pero con la retirada total del Estado, cuidar se convirtió en una trampa de empobrecimiento, aislamiento y enfermedad física para millones de mujeres.
¿Qué significa cuidar? Poner el cuerpo donde el Estado se borra
Cuidar no es una postal idílica de manual de autoayuda; cuidar es poner la salud, la columna, el tiempo y la salud mental al límite los 365 días del año. Cuidar es planificar la comida, limpiar, mudar, bañar, llevar al médico, coordinar turnos, medicaciones, terapias y estar en alerta permanente. Significa que la cabeza no se apaga nunca. Esa es la carga mental: el trabajo invisible de gestión y supervisión que agota tanto o más que el esfuerzo físico. Es la lista mental eterna que nunca se vacía, el peso de decidir sobre la vida de los demás mientras la propia queda en un segundo plano absoluto.
En 9 de cada 10 hogares argentinos, esta tarea recae de forma exclusiva sobre las mujeres. La sociedad vigila con el dedo acusador de la «buena madre» o la «buena hija», obligándolas a llegar rengueando, enfermas o acongojadas a sostener lo insostenible, porque la ley patriarcal y cultural sigue presumiendo que este trabajo debe ser gratuito, por «puro amor».
Monomarentalidad y la trampa de la pobreza
Esta crisis se vuelve dramática en las familias monomarentales. Cuando una mujer cría y sostiene un hogar sola, el cuidado se convierte en el principal motor de la exclusión económica.
Existe una relación directa entre cuidar y empobrecerse: si no tenés una red de contención ni servicios públicos gratuitos, tenés que elegir entre salir a trabajar para traer el mango o quedarte en casa cuidando a tus hijos, a un familiar enfermo o con discapacidad.
No poder pagar asistencia privada condena a estas madres a la informalidad, al subempleo o a la dependencia total de la asistencia comunitaria. Trabajar jornadas completas es una utopía cuando no hay un jardín maternal, un centro de día o un espacio de respiro a la vuelta de la esquina.
La falta de corresponsabilidad —del Estado y de los varones— encierra a las mujeres en un círculo donde se posterga la propia vida para que otros puedan sobrevivir.

La motosierra a la crianza: ¿Cuáles son las 48 políticas desmanteladas?
Mientras desde el discurso oficial de Javier Milei se presiona con la necesidad de aumentar la tasa de natalidad en el país, su gestión ejecutó un vaciamiento feroz: de las 50 políticas públicas nacionales de cuidado que existían, 48 fueron eliminadas, recortadas o desmanteladas por completo.
Entre los programas más graves que el gobierno de La Libertad Avanza tiró abajo o desfinanció críticamente se encuentran:
- El Plan ENIA: El exitoso programa de Prevención del Embarazo Adolescente, recortado de forma masiva, dejando sin anticoncepción ni consejería a miles de jóvenes.
- El Plan 1000 Días: Su presupuesto real sufrió una caída del 34% entre 2023 y 2026, asfixiando la asistencia nutricional y de salud para personas gestantes e infancias en extrema vulnerabilidad.
- La infraestructura de cuidado territorial: El congelamiento absoluto de las obras para los Espacios de Primera Infancia (EPI) y jardines maternales comunitarios.
- Prestaciones por discapacidad y adultos mayores: El freno total a los subsidios de transporte adaptado, prestaciones básicas y el recorte masivo de medicamentos del PAMI que afectó a más de 3 millones de personas.
Al día de hoy, el Estado nacional sólo mantiene vigentes 2 políticas de 50: el indicador estadístico de la Canasta de Crianza y el reconocimiento previsional de un año de aportes por hijo para jubilarse. Todo lo demás fue privatizado por la fuerza, trasladando el costo directamente a los cuerpos y al tiempo de las mujeres dentro de las casas.
El pliego de demandas: Los 13 puntos para recuperar el aire
El Acuerdo plantea 13 ejes estratégicos para construir un Sistema Nacional de Cuidados. No se pide caridad, se exige justicia distributiva e infraestructura pública. Algunos de ellos son
Infancias y adolescencias protegidas: Espacios de cuidado público, de cercanía y de calidad.
Autonomía: Dispositivos que garanticen la vida independiente de personas con discapacidad y el disfrute de la vejez.
Derechos laborales: Reconocimiento salarial y registración de las trabajadoras comunitarias (comedores, merenderos) y cuidadoras domiciliarias.
Presupuesto: Tratar al cuidado como una inversión dinamizadora de la economía y no como un gasto fiscal.
A las brujas de la historia nos cazaban por organizarnos, por sanar en comunidad y por disputar el poder reproductivo. Hoy, el desacato más grande que podemos cometer frente a un gobierno individualista es tejer redes de corresponsabilidad y comunidad.
No nos vamos a quedar encerradas y solas tapando los baches de la motosierra estatal. Si cuidás, si te cuidan, o si entendés que sostener la vida es un derecho político básico, esta lucha también es tuya.
- Firmá y sumate al formulario de adhesión de la campaña: Ingresá directamente al Formulario de Registro del Acuerdo Nacional por los Cuidados para registrar tu apoyo individual o el de tu organización.
- Seguí la campaña: Sumate a la comunidad de resistencia en la cuenta oficial de Instagram @cuidados_arg para enterarte de los proyectos de ordenanza locales y las asambleas en todo el país.
¡El cuidado es un trabajo, sostener la vida es un derecho y garantizarlo es una obligación colectiva!







