A la sombra de las pantallas oficiales que venden estadios repletos y celebraciones globales, el Mundial de Fútbol 2026 se ha transformado en el escenario de un partido mucho más oscuro y violento.
Detrás del negocio multimillonario, el torneo expone un engranaje de control estatal y persecución ideológica.
Para desarmar esta red de complejidades, el programa radial Las Brujas que Salem dialogó en exclusiva con María Constanza Costa, reconocida periodista y analista internacional especializada en políticas migratorias y derechos humanos.
Durante la entrevista, Costa ofreció una mirada imprescindible para entender cómo convive la máxima fiesta del fútbol con un aparato estatal que detiene, encierra y deporta a trabajadores, atletas y periodistas a pocos kilómetros de las canchas.
«El fútbol no ocurre en el vacío; detrás de cada partido hay fronteras que segregan, políticas que persiguen y realidades humanas que intentan ser invisibilizadas por el negocio», advierte el análisis de la especialista.
La «tregua» elástica del ICE y el perfilamiento racial de élite
El rol de las agencias de control como el ICE (Immigration and Customs Enforcement) en Estados Unidos y las policías locales ha encendido las alarmas de las organizaciones de derechos humanos, quienes exigieron frenar las redadas durante el torneo.
Costa aclara la realidad de esta presunta flexibilización:
«Muchos gobiernos estaduales pusieron ciertas medidas para que el ICE no pudiera realizar controles en el marco de la Copa del Mundo. Eso no significa que no existan deportaciones ni redadas en este contexto, sino que está un poco más relajada la situación. Las organizaciones habían pedido que la gente pudiera estar tranquila por su selección y que los migrantes pudieran naturalmente juntarse sin sentir esa amenaza. Esto no significa que la política migratoria haya cambiado, sino que algunos estados optaron por relajar esa colaboración».
Sin embargo, esta supuesta tregua se desmorona al observar el hostigamiento que sufren las delegaciones internacionales debido a su origen o religión. La especialista detalla que el perfilamiento racial aplicado a atletas de élite —como los planteles de Senegal y Uzbekistán— es solo el reflejo de una violencia cotidiana mucho más amplia:
«El perfilamiento racial de estas delegaciones tiene que ver con que en la vida cotidiana de los migrantes que son musulmanes, o que vienen de países de mayoría islámica, hay un ensañamiento un poco más fuerte de las autoridades migratorias. Eso sucede constantemente. La islamofobia ha crecido mucho en Estados Unidos y ese perfilamiento está presente en la cotidianeidad de las políticas antimigratorias de Trump».
El caso Omar Artán: un precedente de impunidad en el arbitraje
El escándalo global más nítido de esta política xenófoba ha sido la expulsión del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artán, retenido y deportado por las autoridades estadounidenses bajo acusaciones de «seguridad» nunca demostradas.
Para Costa, este hecho responde directamente a la agenda política de la Casa Blanca:
«Es una política que está direccionada a Somalia como país. En el último tiempo Trump tuvo una retórica muy fuerte contra Somalia con adjetivos calificativos muy negativos sobre su población y no es casual que este árbitro justo sea de esa nacionalidad. El argumento oficial fue que tenía cierta relación con grupos terroristas, pero tampoco ofrecieron pruebas que pudieran verificar esa información».
Ante este atropello, la reacción internacional no se hizo esperar. Canadá ofreció asilo formal al colegiado y la UEFA lo designó para dirigir la final de la Supercopa de Europa.
«Esta propuesta de Canadá de ofrecerle asilo y que Europa le ofrezca dirigir una final es una forma de contrarrestar este relato y estas posiciones fuertemente anti-inmigratorias de Trump. Meses atrás hubo redadas muy grandes en EE. UU. en barrios donde la colectividad de Somalia es mayoritaria; tener en cuenta esos datos demuestra que no es casual lo que le han hecho a este árbitro».
Ventaja deportiva rota: el calvario de la selección de Irán
La discriminación de la administración estadounidense ha roto incluso las condiciones de equidad deportiva del torneo. El plantel de la selección de Irán se ha visto obligado a concentrar en territorio mexicano debido a las severas restricciones de visado impuestas por Washington, operando bajo una logística de exclusión extenuante.
«Irán es uno de los casos más comentados porque la selección iraní tiene una desventaja que incluso es deportiva dentro de este mundial. Gran parte de su plantel y algunos de sus jugadores no tienen permiso para permanecer en suelo estadounidense; solo tienen permiso para ingresar, jugar el partido y después tienen que volver a México. Ellos se están hospedando en Tijuana».
Esta situación fue denunciada activamente por los propios protagonistas tras su debut en el torneo.
«El capitán salió a blanquear esta situación que lo pone en una desventaja, y que también es una exclusión, un racismo y una discriminación. Es toda una selección que puede jugar el mundial, pero que tiene que hacerlo en condiciones diferentes a las demás».
México: entre el rol de «Estado tapón» y la dignidad de Sheinbaum
El papel de México como coorganizador de la Copa expone profundas contradicciones internas. Mientras el país recibe el turismo internacional y los reflectores del fútbol, los colectivos de madres buscadoras excavan la tierra en las rutas migratorias persiguiendo la verdad sobre sus familiares desaparecidos.
Costa analiza que la Copa del Mundo funcionó en este aspecto como un megáfono involuntario:
«El hecho de que México sea una de las sedes le ha dado visibilidad a cuestiones internas de la política mexicana como es la desaparición de personas. Las madres de los desaparecidos durante los primeros días de la copa hicieron una campaña mediática y de redes muy fuerte denunciando estas desapariciones».
En el plano geopolítico y ejecutivo, la analista describe una marcada asimetría entre los socios del norte, aunque destaca la postura crítica asumida por la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, frente a las corporaciones del fútbol:
«Me parece que México es como un socio menor en este mundial, de hecho se juegan muchos menos partidos que en Estados Unidos. Creo que la presidenta Sheinbaum ha tenido otra posición; de hecho, no quiso ir al partido inaugural y denunció los altos precios de las entradas. México históricamente en materia migratoria ha colaborado como tercer país seguro con Estados Unidos, ha actuado muchas veces como un estado tapón, como un estado freno de los inmigrantes. No ha cambiado mucho en ese sentido el vínculo migratorio, pero sí me parece que Sheinbaum tiene otra retórica en relación a la migración y tuvo la posición de denunciar lo excluyente que tiene el mundial y cómo se reduce al negocio del fútbol».

El silenciamiento a la prensa del Sur Global y la complicidad de la FIFA
Otro de los ejes más alarmantes de este Mundial ha sido el bloqueo migratorio y la denegación de visados a periodistas del Sur Global, particularmente de naciones africanas e iraníes, impidiéndoles cruzar la frontera para cubrir el torneo. Costa define esta acción como una maniobra de censura estructural:
«La prensa que no es de los países occidentales, que no es de los países hegemónicos, sufrió esta discriminación en el tema de los visados y en la posibilidad de entrar a cubrir el mundial, sobre todo la prensa que viene de los países africanos. Me parece que eso también es cierto racismo estructural y es una manera de concentrar la divulgación y el relato del mundial en muy pocas voces que generalmente son occidentales».
Frente a este escenario de violaciones a los derechos humanos y alteración de las condiciones de la competencia, la FIFA, encabezada por Gianni Infantino, ha optado por el silencio y la evasión, una postura que la analista define abiertamente como cooperación política:
«El rol de la FIFA, de Infantino, es básicamente no hacerse cargo de nada; decir que había que relajarse y confiar. La FIFA no intervino fuertemente ni tuvo una voz condenatoria de lo que le sucedió a la selección iraní, tampoco de lo que le sucedió al árbitro Artán. No se involucra. Justamente, no involucrarse es una forma de involucrarse y de respaldar la política que tiene Estados Unidos bajo el escudo de que la migración es algo relacionado con la soberanía de cada país. Pero estamos hablando de la libre circulación de personas en el marco del evento deportivo más importante del mundo; en ese sentido, la FIFA tiene complicidad con Donald Trump».
Un precedente peligroso para el deporte internacional
Históricamente, los grandes eventos deportivos han sido utilizados por el poder para lavar imágenes públicas o contener la indignación social. Sin embargo, en la era de la digitalidad, el control de la narrativa se fractura. Costa reflexiona sobre el papel de los mundiales como cajas de resonancia y advierte sobre el peligroso umbral que cruza la actual edición:
«Los mundiales son eventos maravillosos que apasionan a todo el mundo y cada vez se van ampliando más a países que históricamente no fueron futboleros. Por supuesto que siempre hay un trasfondo político y dejan reflejar estas cuestiones; creer que la FIFA no es un organismo político es muy naif. Pero más que cortinas de humo, muchas veces sirven de vidriera para lo que está sucediendo. Pasó en Argentina 78 con las denuncias en Francia por las violaciones a los derechos humanos, en Qatar 2022 con los derechos laborales y en Rusia 2018 con el autoritarismo de Putin. Los mundiales dan el marco para denunciar».
No obstante, la impunidad con la que actúa la actual administración estadounidense establece una preocupante anomalía en la historia del balompié global:
«Este mundial está dejando muy en evidencia la política migratoria de Trump y cómo él puede avasallar los derechos sin que haya voces dentro de la comunidad internacional que se alcen y lo impugnen fuertemente. Vemos una cierta impunidad para manejarse y eso deja un antecedente en el deporte. Hemos visto muchas cosas históricamente, pero nunca habíamos visto a árbitros o deportistas expulsados en la frontera. Esta es la primera vez que lo vemos y es un antecedente muy importante para tener en cuenta. Este mundial, que además recién comienza y nos falta mucho por ver, ya es un mundial distinto a los anteriores».
Detrás de la euforia por los goles y de la vorágine de las redes sociales, la Copa del Mundo de 2026 obliga a mirar más allá de la cancha.
El análisis de María Constanza Costa en Las Brujas que Salem devuelve la brújula y recuerda de forma contundente que ninguna fiesta deportiva tiene el derecho de camuflar la persecución ni invisibilizar la dignidad humana.
Cronología oficial de los incidentes fronterizos registrados hasta el momento
Mayo de 2026: El exilio logístico y el veto al «Team Melli»
23 de mayo: Se confirma oficialmente que la Selección de Irán se ve obligada a instalar su búnker de entrenamiento fuera de Estados Unidos, eligiendo las instalaciones de los Xolos en Tijuana, México. Las autoridades de Washington negaron el visado a 15 miembros clave de la delegación, incluidos directivos y el jefe de prensa.
29 de mayo: El gobierno de EE. UU. ratifica que no otorgará visados a aficionados residentes en Irán que planeen viajar a los partidos, limitando la presencia de sus hinchas exclusivamente a la diáspora en el exterior. Donald Trump declara públicamente que «no puede garantizar la seguridad» del equipo persa

Primera semana de junio: El estallido del caso Omar Artán
6 de junio (El gran escándalo del arbitraje): El galardonado árbitro somalí Omar Abdulkadir Artán (elegido el mejor de África en 2025) aterriza en el Aeropuerto Internacional de Miami en un vuelo procedente de Estambul. A pesar de contar con pasaporte diplomático, acreditación FIFA y visa en regla, el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) lo declara «inadmisible».
7 de junio: Artán es deportado de regreso a Turquía tras ser retenido e interrogado durante 11 horas. Los agentes fronterizos lo cuestionaron intensamente sobre política e hipotéticos vínculos terroristas en Somalia sin presentar ninguna prueba.
8 de junio: El Ministerio de Juventud y Deportes de Somalia califica el hecho como «lamentable» e inicia protestas diplomáticas. Paralelamente, la FIFA se deslinda públicamente con un comunicado donde aclara que «no interviene en los procesos de inmigración de los países anfitriones».
9 de junio: La UEFA interviene de manera política y deportiva en claro desagravio contra Washington, designando a Omar Artán de manera inmediata para dirigir la final de la Supercopa de Europa el próximo 12 de agosto en Austria.📅 Segunda semana de junio: El cerco a la prensa y el calvario de Irán en Los Ángeles
10 de junio (Apagón informativo al Sur Global): Organizaciones de prensa denuncian un bloqueo migratorio mediante la denegación de visados a periodistas, fotógrafos y camarógrafos de origen africano, iraquí e iraní. Se expone el caso del jugador iraquí Aymen Hussein, retenido por 7 horas en la frontera, y a cuyo camarógrafo de selección se le prohibió el ingreso de forma definitiva.
11 de junio: Tras su deportación, el árbitro Omar Artán llega a Mogadiscio, donde es recibido como un héroe nacional por una multitud con flores y banderas oficiales.
15 de junio (El debut y la expulsión exprés): La Selección de Irán viaja en un vuelo corto de 55 minutos desde Tijuana hasta Los Ángeles para su partido debut contra Nueva Zelanda (2-2). A diferencia del resto de los planteles del torneo, el gobierno de EE. UU. les prohíbe pasar la noche en el país para descansar tras el esfuerzo físico.
16 de junio (Madrugada de tensión fronteriza): Durante los trámites de salida obligatoria de madrugada en el aeropuerto de Los Ángeles, las autoridades migratorias someten a revisiones exhaustivas y demoras injustificadas al capitán de Irán, Mehdi Taremi, y a su compañero Saeed Al-Hawie. El convoy se retrasa por más de 5 horas y el equipo es devuelto a Tijuana de madrugada. El director técnico, Amir Ghalenoei, estalla ante la prensa calificando a su delegación como «la más oprimida de toda la Copa del Mundo».

Este panorama consolida un Mundial dividido, donde las canchas reflejan las tensiones geopolíticas internacionales y las restricciones fronterizas de la Casa Blanca.
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