La justicia que no mira al adultocentrismo: el día que los partos clandestinos y el dolor de las infancias tuvieron nombre de jueza

Jueza Karina Yapur. Tribinal Oral federal N*1 La Plata:19/05/2023 foto: Eva Cabrera

 

El Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata, bajo la histórica presidencia de la magistrada Karina Yabor, dictó un fallo sin precedentes que condena los crímenes cometidos en la ex Comisaría 5ª.

La resolución se erige como un hito absoluto de los derechos humanos y el feminismo jurídico en Argentina al castigar con dureza la violencia obstétrica como delito autónomo y reconocer formalmente a las infancias secuestradas o nacidas en cautiverio como víctimas directas, y no como meros «daños colaterales» del terrorismo de Estado.

 

Un fallo imposible de disociar de quien lo firma

Que esta sentencia rompa con décadas de miradas adultocentristas y patriarcales no es una casualidad. Quien presidió el debate oral y redactó los fundamentos estructurales fue Karina Yabor, quien en mayo de 2023 se convirtió oficialmente en la primera mujer en la historia de la justicia federal de La Plata en presidir un tribunal encargado de juzgar crímenes de lesa humanidad.

Yabor, cuya carrera judicial se forjó desde el barro de las secretarías que instruyeron estas megacausas a partir de 2008, trajo al estrado una sensibilidad que históricamente le fue negada a la jurisprudencia penal argentina. Su llegada a la presidencia del TOF 1 no solo quebró una inercia de varones dictando sentencias, sino que transformó la forma de entender el daño provocado por la dictadura militar.

 

El techo de cristal y la insoportable brecha de género en la justicia

El logro de Yabor resalta precisamente porque la justicia sigue siendo uno de los estamentos más patriarcales y con mayor brecha de género de la estructura estatal. Los datos del último Mapa de Género de la Justicia Argentina elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema reflejan fielmente el fenómeno del «techo de cristal»:

La base es femenina: Las mujeres representan el 57% del total del personal del sistema judicial del país.

La cima es de los varones: Apenas el 31% de las máximas autoridades (jueces de tribunales orales, cámaras y cortes superiores) son mujeres.

Esta disparidad se vuelve dramática en el ámbito penal federal, donde los crímenes más complejos y de mayor peso político e institucional tradicionalmente quedan reservados para magistrados varones.

Cuando faltan miradas de mujeres en la cúspide de la justicia, se omiten las particularidades del terror infligido sobre los cuerpos feminizados y las niñeces.

 

Lo que los varones no quisieron o no supieron ver

El fallo de la ex Comisaría 5ª visibiliza realidades que la justicia ordinaria tendió a englobar bajo el paraguas genérico de «tormentos». Gracias al persistente empuje de las querellas feministas y de organismos como Abuelas de Plaza de Mayo, y al marco interpretativo brindado por Yabor, la sentencia consolidó tres conquistas jurídicas fundamentales:

El parto como tortura: Se tipificó penalmente la violencia obstétrica e institucional. Parir en el suelo, con los ojos vendados, atadas, rodeadas de insultos y bajo condiciones de insalubridad médica absoluta —bajo el control del médico policial Antonio Bergés— dejó de ser considerado una circunstancia accesoria para ser juzgado como una tortura de género específica.

Autonomía para las infancias El tribunal dictaminó que los niños secuestrados junto a sus madres, o aquellos nacidos en las maternidades clandestinas del Circuito Camps, son víctimas independientes con derechos penales propios. Sufrieron el plan sistemático en carne propia y no meramente como un reflejo del dolor de sus progenitores.

Condena efectiva: El proceso penal culminó con la condena a prisión perpetua para el exmilitar José Ignacio Saravia Day y a 15 años de prisión para el expolicía bonaerense Pedro Raúl Muñoz, un veredicto que repara de forma integral a sobrevivientes y nietos restituidos.

La sentencia dictada en los tribunales federales platenses demuestra con hechos que la perspectiva de género no es una mera abstracción teórica: es la diferencia sustancial entre la invisibilización y una justicia verdaderamente reparadora.

Para transformar de raíz el derecho, hacen falta muchas más juezas con la decisión institucional de Karina Yabor en los puestos donde se define la historia.

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