La bruja que nos enseñó a desaprender

 

Hay personas que pasan por el mundo haciendo ruido, y luego están las catalizadoras como Gloria. Ella no nació siendo un ícono de la segunda ola feminista; se construyó a sí misma devorando libros, viajando y cuestionando cada verdad absoluta que intentaban imponerle. Con su inolvidable melena rubia con mechas, sus icónicas gafas de aviador y una elegancia que desarmaba a los machistas más rancios, demostró que la lucha por nuestros derechos no tenía por qué encajar en los estereotipos grises del patriarcado.

A aquellas voces que pretendían reducir el feminismo a la frustración, Gloria les respondía con la audacia de una mente libre. Cuando le preguntaban con condescendencia por qué no se casaba en su juventud, lanzaba dardos perfectos que hoy son historia pura: «No consigo aparearme en cautividad». Se casó recién a los 66 años, cuando las leyes cambiaron lo suficiente como para permitirle firmar un contrato en absoluta igualdad de condiciones.

 

Hornear un pastel nuevo

El periodismo de Steinem fue un acto constante de desobediencia civil. Todavía se nos eriza la piel al recordar cómo, en 1963, se disfrazó de «conejita» y se infiltró en el Club Playboy de Nueva York. No lo hizo por la fama; lo hizo para destapar la brutal explotación laboral, los salarios miserables y la misoginia sistémica que se escondía detrás del glamour de Hugh Hefner.

Nos enseñó que no se trataba de pedir permiso, sino de ocupar el espacio. Como las revistas tradicionales de la época solo querían enseñarnos a limpiar la casa o a estar más guapas para un marido, ella fundó la mítica revista Ms. Magazine. Creó el primer espacio masivo en papel satinado escrito, editado y dirigido enteramente por mujeres para hablar sin tapujos sobre la brecha salarial, la violencia doméstica y la libertad reproductiva.

Su filosofía era clara y radical:

«El feminismo nunca se ha tratado de conseguirle un trabajo a una sola mujer. Se trata de hacer la vida más justa para las mujeres de todo el mundo. No se trata de una parte del pastel que ya existe; somos demasiadas para eso. Se trata de hornear un pastel nuevo».

 

Su mayor hechizo: El poder de la empatía

Para este portal de brujas modernas, la mayor enseñanza de Gloria Steinem reside en una frase que grabamos a fuego en nuestras asambleas cotidianas: «La empatía es la más radical de las emociones humanas». Gloria no lideraba desde un pedestal intelectual; lideraba abriendo las puertas de su sala de estar en Nueva York para escuchar. En sus famosos Talking Circles (círculos de conversación), se sentaba a ras de suelo a escuchar las vivencias de otras, entendiendo que el racismo, el sexismo y las opresiones de clase están profundamente vinculados y solo se sanan en comunidad.

Hasta el final de sus días, mantuvo una generosidad desbordante. Cuando las activistas más jóvenes se acercaban a pedirle consejos, ella respondía con la humildad de las grandes sabias: «No les daría consejos, les preguntaría qué quieren hacer y les pediría que me dejaran ayudar». Sintió un entusiasmo desbordante por la efervescencia de los feminismos contemporáneos en América Latina y el mundo, celebrando haber vivido lo suficiente para ver nacer a sus mejores amigas: nosotras.

Buen viaje, hermana mayor

Querida Gloria: nos dejas un mundo un poco más justo, un poco más representativo y infinitamente más libre que el que encontraste al llegar. Cumpliste tu promesa con creces. Hiciste con tu vida lo que te dio la jodida gana y, al hacerlo, nos diste el permiso definitivo para que nosotras hagamos exactamente lo mismo.

Hoy Las Brujas que Salem no nos rendimos. Tu fuego sigue encendido en nuestras laderas, iluminando la carretera que todavía nos queda por recorrer. Que la tierra te sea leve, compañera.

EN SUS PROPIAS PALABRAS: El legado de Gloria Steinem

 

Sobre el matrimonio y la libertad:

«No consigo aparearme en cautividad».
(Su famosa respuesta en los años 70 al ser cuestionada por su soltería).

 

 

Sobre el propósito del feminismo:

«El feminismo nunca ha consistido en conseguir un trabajo para una mujer individual. Se trata de hacer la vida más justa para las mujeres en todas partes. No se trata de una porción del pastel existente; se trata de hornear un pastel nuevo».

 

Sobre la edad y el paso del tiempo:

«Esto es lo que parece tener 40 años».
(Frase que pronunció ante los periodistas que le dijeron que ‘no aparentaba’ su edad. La repitió con orgullo al cumplir 50, 70 y 80 años).

 

Sobre el poder de los vínculos:

«La empatía es la más radical de las emociones humanas».

 

Sobre el verdadero poder personal:

«El poder se puede tomar, pero no se puede dar. El proceso de toma de poder es el empoderamiento en sí mismo».

 

Sobre el aprendizaje constante:

«Una mujer que lee a fondo es una amenaza para el patriarcado, pero una mujer que desaprende lo impuesto es una revolución andante».

 

Sobre el activismo compartido:

«No nos fijemos en quién está arriba. Fijémonos en quién está al lado».

 

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