La amorosidad como revolución contracultural: El entramado de «Querida Norita» y la trinchera del fanzine que hace pedazos el silencio
Hay lazos que el horror de hace cincuenta años no pudo borrar y que hoy se transforman en un verdadero acto político de la memoria colectiva. En los estudios de Las Brujas que Salem, compartimos una mesa presencial profundamente especial y conmovedora junto a tres mujeres indispensables que nos visitaron en el piso: Edith Saenz (autora), Roxana D’Auro (escritora y coordinadora del taller literario No Sirve Para Florero) y Sil Melone (escritora y prologuista de la obra). Juntas vinieron a materializar un puente de papel, tinta y afecto analógico: la presentación del fanzine artesanal «Querida Norita. Homenaje desde la amistad», editado bajo el sello independiente Editorial Bosque, a cargo de Ana Carolina Arias.
La obra se presentará este viernes 13 de noviembre a las 19 hs en el Centro Cultural Crisoles (Avenida 1 n° 477, entre 41 y 42, La Plata), con entrada libre, gratuita y abierta a toda la comunidad.
El proyecto cuenta con el aval y acompañamiento de la Subsecretaría de Derechos Humanos del municipio platense, liderada por Leonardo Fossati, transformando un ejercicio íntimo en un hito de militancia cultural.
El origen de la carta: Escribir a la ausencia
La semilla de este proyecto germinó a partir de una consigna dictada por Roxana D’Auro en el taller No Sirve Para Florero, inspirada en una novela de Ocean Vuong donde se proponía escribir una carta a alguien que nunca más podría leerla. Edith Saenz no dudó un segundo: la destinataria inmediata fue su entrañable amiga de la juventud, Nora Larrubia. Nora sufre la desaparición forzada junto a toda su familia: su madre, Alicia Cabrera, y su hermana, Susana Larrubia.
La memoria afectiva se reconstruyó también desempolvando una reliquia analógica: un cassette original del año 1970.
Edith Sáenz, la autora de la carta a su amiga Norita
En la mesa de la radio pudimos ver las fotos del archivo íntimo donde se la ve a Nora en pleno proceso de grabación. Al respecto, Edith nos relató en el estudio cómo fue ese recorrido:
«Siempre la recordé, siempre la recuerdo. Siempre la tengo presente, así que no me resultó difícil… En ese cassette está la voz de Nora y de otra gente. En el 2007 yo me reencuentro con la familia de Nora a través de Google. Buscando, ponía el nombre de ella y aparecían algunas cosas… Me llaman por teléfono, una señora que habla todo muy bajito y con mucho cuidado, y me pregunta si yo la conocía a Nora. Se abrió un abanico impresionante, muy emocionante. Yo estoy sumamente agradecida al taller, a las compañeras, porque es muy emocionante llegar desde la primera consigna que yo escribí a esto. Es un recorrido inmenso».
El texto recibió una mención especial en el concurso bonaerense «Memorias Mayores. 50 Años-50 Voces». Sin embargo, dadas las restricciones de caracteres del certamen, el taller sintió que se perdían fragmentos de la historia y decidió editarla por completo.
La poética del fanzine y la mística del cassette
En tiempos donde la crisis económica empuja a la literatura hacia las pantallas, Editorial Bosque y las integrantes del taller apostaron por la artesanía física. Tras una intensa campaña comunitaria, el grupo logró recolectar más de 100 cajitas viejas de cassettes de acrílico. El fanzine consiste en una hoja delicadamente plegada que simula la estética de la cinta magnética. Al abrir la cajita, el lector despliega las palabras de Edith, fotos y réplicas de los archivos.
Sil Melone, encargada de prologar la obra, remarcó en el piso de la radio la enorme responsabilidad de este abordaje político desde las militancias afectivas:
«El punto fundamental de esto es que nuestro trabajo es colectivo. Es la historia de la amiga de Edith, pero es la historia de un montón de amistades. Creíamos que en los 50 años se estaban haciendo mil homenajes a las y los desaparecidos, pero no desde la amistad. Cada desaparecida tiene sus amigos que quedaron, los que muestran sus fotos en las marchas, los que han puesto voz en las búsquedas, los que han testimoniado en los juicios. Entonces también es una forma de reivindicar la amistad».
Cultura autogestiva como respuesta a la crueldad
El taller No Sirve Para Florero, con 12 años de trayectoria horizontal en la ciudad, sostiene sus publicaciones mediante una lógica cooperativa. Roxana D’Auro reflexionó con profunda lucidez sobre lo que implica cruzar la frontera de la escritura para encontrarse en el territorio del afecto, recordando que el taller excede los límites de la coordinación individual:
«El grupo tiene un proyecto de publicaciones colectivas. El taller lo hace toda la gente que se sube a este tren y a esta locura… Estamos viviendo en un momento súper adverso para todo lo que son producciones culturales, pero es el momento en el que más tenemos que hacer. No tenemos que ceder terrenos. Y haremos un fanzine que va a ser una hoja, no vamos a poder hacer una tirada de 500 libros con tapa dura y plastificada, haremos un fanzine, pero con ese fanzine sabés cómo te vamos a militar».
La velada del viernes 13 contará con la lectura dramática de la actriz Marcela Rizzi, acompañada por una ambientación musical exclusiva a cargo de Manu Stoychevich y Alfonsina Ustarroz. Cerramos esta bellísima entrevista entregando a nuestras invitadas el clásico presente de nuestra mesa: una piedra grabada con la frase de Gabriela Mistral que nos recuerda que «Todo libro ha de hacer pedazos el silencio».