En una noche lluviosa de corte tanguero, la cantante Julieta Laso pasó por los micrófonos del programa radial Noche Redonda, en la sección Metatango conducida por Rody Rodríguez, y dejó de lado el libreto promocional para transformarse en un canal de pura desolación, rabia y resistencia política.
Lo que iba a ser una entrevista para presentar su sexto álbum de estudio, Fabriquera, se convirtió en una radiografía urgente y descarnada del dolor social, la violencia y el avance de los discursos de odio en la Argentina actual.
«Mataron a cuatro prostitutas y ayer agredieron a las travestis»
Al ser consultada sobre qué hace una cantante de tango cuando no está arriba de un escenario, Laso fue tajante: «En el caso de esta noche, sufriendo». Sin filtros ni concesiones, la artista expuso la crudeza de la coyuntura y apuntó directamente contra la saña que hoy se replica en las calles y en las redes:
«Es un horror lo que pasa; mataron a cuatro prostitutas y agredieron a las travestis. Siempre existió gente que atacaba a las minorías, pero nunca vi que se filmaran y lo difundieran con semejante saña. Ocurre justo después de un tiempo en el que parecía que estas cosas no iban a pasar más, cuando creíamos que éramos todos re progres y que todo estaba bien. De repente apareció este tipo, se llevó puesto todo y no hubo ninguna oposición que hiciera nada. Se llevaron puestas todas las instituciones y el panorama es muy desolador. En este contexto, yo agradezco profundamente tener este disco para mandarlos a todos a la mierda.»
Sin nombrarlo explícitamente pero en clara alusión a la gestión de Javier Milei, Laso manifestó su indignación tanto con la violencia explícita como con el exceso de optimismo colectivo en el que se descansó en los últimos años: «Más que enojarme con esas personas que salen a pegarle a una travesti, me enojo conmigo misma y con todos los que creímos que estábamos en un lugar mucho mejor del que realmente estamos. Estoy muy enojada». Si bien el diálogo radial se convirtió en una reflexión sobre la repercusión que tuvo el hecho y el repudio, reconociendo que algo pasa en la sociedad, que no sucede ante la negación de todos Laso fue tajante: «Si no creyera que algo pasa, me hubiese suicidado ayer. Pero lo que pasa es muy poco. Hay que prestarle atención a eso y trabajar duro para que pase mucho más».

Fabriquera: el refugio espiritual y la última obra de Daniel Melingo
Frente a la desolación social, Laso encuentra su trinchera en la música. Su nuevo trabajo discográfico, Fabriquera, cobró una mística especial al transformarse en la obra póstuma de Daniel Melingo, quien falleció apenas una semana antes del lanzamiento.
«Tengo la alegría y la tranquilidad de que él llegó a escuchar todo el trabajo terminado. Yo quería sacar el álbum antes, pero él me pidió que esperáramos al Mundial. Decidió cada detalle, desde los temas hasta el lugar donde lo íbamos a presentar, y también vio el videoclip que dirigió Maria Alché junto a Cristina Banegas. Fue un maestro que me marcó para siempre; una persona que nunca quiso pertenecer y que siempre se corrió de los lugares fáciles. En cada letra de este disco hay un componente político y espiritual que a mí me salva la vida.»
Uno de los momentos cúlmines de la entrevista ocurrió cuando la artista detalló el exigente proceso vocal al que la sometió Melingo para desmontar sus antiguas herramientas.
Al haber iniciado su carrera cantando a la gorra en las plazas con equipos de sonido deficientes, Laso había adoptado la costumbre de cantar al límite para ser escuchada. El maestro la obligó a deconstruirse: «Me hizo laburar como nadie, incluso más que en mis épocas de la plaza. Me propuso hacer exactamente lo contrario: buscar la sutileza y encontrar los matices. Es el disco donde menos reconozco mi propia voz, y lograrlo me costó muchísimo trabajo».
Abrazar el dolor para que las personas se sientan parte del mundo
La charla también exploró el rol del artista en tiempos de crisis económica, donde pagar una entrada o una cena se vuelve prohibitivo para la gente corriente debido a que «la gente no puede pagar ni los medicamentos». Para ella, el escenario no es un lugar de ego, sino de trinchera colectiva. Evocando el espíritu de Alfredo Zitarrosa, definió su misión en el arte:
«Yo solo sirvo para una sola cosa que es muy chiquita: transmitirle a las personas lo que genera el arte en general. No importa cuánto talento tengas, el objetivo real es abrazar el dolor. El bolero, o cualquier canción y cantante, consiste básicamente en decirle al otro: «Mirá, nadie te lo dice, pero la verdad es que todo cuesta un montón». Para mí eso es la cultura: lograr que las otras personas se sientan parte del mundo. Los cantores tenemos que devolver la tristeza convertida en algo bueno, en belleza, porque es la única forma que tenemos de sobrevivir.»
Por fuera de los escenarios, la cantante confesó que busca ese mismo refugio en la acción colectiva: «Últimamente, como todo está tan horrible y oscuro, voy a las marchas sociales. Voy porque necesito encontrarme con personas que todavía crean en el bien común y que estén transitando el mismo camino que uno».
Joyas del disco y su presentación en La Plata
Dentro del repertorio de Fabriquera, Lasso destacó «Pequeño Paria«, una composición de Melingo y María Celeste Torre que originalmente fue escrita pensando en el «Petiso Orejudo», pero que hoy adquiere un significado actual y doloroso: «Hoy se la puedo cantar perfectamente a los muchachos que salieron ayer a pasear por Palermo». También celebró la inclusión de «Con toda la mar detrás«, del cantautor español Patxi Andión—un artista «demasiado zurdo» para su época, exiliado y marcado por el Mayo Francés—, tema que su padre le cantaba de chica y que ningún productor previo había querido grabar.

Tras repasar una trayectoria impecable que incluye su consagración mundial como voz de la Orquesta Típica Fernández Fierro, discos multipremiados como La Caldera y Cabeza Negra (Ganador del Premio Gardel), su destacada labor actoral en la obra Ojo de Pombero y en la película Puan, y su distinción como Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Julieta Laso se prepara para el reencuentro presencial con su público.
La cita en la Ciudad de La Plata—cuna de Carlos de la Púa, autor de la poesía que le da nombre al álbum—será este sábado 14 de noviembre a las 21:00 horas en la Sala Metro (calle 4 entre 51 y 53), en el marco de una extensa gira que la llevará por Rosario, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata, Tucumán, Salta, Uruguay y Chile. Su único deseo para esa noche quedó flotando en el aire como una declaración de fe: «En principio espero que vaya gente… A mí lo único que me importa es compartir con personas».
El camino de una voz imponderable: la discografía de Julieta Laso
El cierre de la emisión en Metatango sirvió también para repasar los hitos de una de las artistas más potentes de la escena cultural rioplatense actual. Con una identidad marcada a fuego, su recorrido discográfico y actoral refleja una constante búsqueda de la periferia y la honestidad artística:
- Tango Rante (2010): Su álbum debut como solista. Una propuesta cruda y clásica en la que interpretó tangos tradicionales acompañada por un trío de guitarras, dejando asentada la fuerza de su impronta vocal.
- La voz de la Fernández Fierro (2013-2016): Durante tres años se convirtió en la cantante de la emblemática Orquesta Típica Fernández Fierro, una de las agrupaciones más disruptivas y fundamentales del nuevo tango argentino, con la que recorrió escenarios de todo el mundo.

- Martíngala (2018): Su segundo disco solista, que le valió su primera nominación a los Premios Carlos Gardel como Mejor Cantante Femenina de Tango.
- La Caldera (2021): Grabado en un punto de quiebre personal, tras radicarse en Salta durante la pandemia (origen de su sutil tonada actual). Un álbum profundamente elogiado por la crítica que expandió sus fronteras musicales.
- Cabeza Negra (2022): Su consagración definitiva en la industria. El disco se alzó con el Premio Carlos Gardel al Mejor Álbum de Tango y, además, obtuvo el galardón por el Mejor Diseño de Portada.
- Pata de Perra (2024): Su quinta placa de estudio, producida por el reconocido músico chileno Aldo «Macha» Asenjo (líder de Chico Trujillo y Bloque Depresivo), consolidando su enorme popularidad en el país trasandino.
- El cruce con la actuación: Su potencia expresiva no se limita a la música. Laso recibió el prestigioso Premio Trinidad Guevara como Revelación Femenina por su labor en la obra teatral Ojo de Pombero (de Toto Castiñeiras) y formó parte del elenco de la multipremiada película argentina Puan (2023). En 2024, fue declarada Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.










