Aldana Novik Rojas (38) fue encontrada sin vida por su hijo de 12 años en la víspera del Día de la Madre. Por el crimen detuvieron a Cristian Marcelo Navarro (45), quien intentó autolesionarse antes de ser localizado por la Policía.
Un aberrante femicidio conmociona a la localidad balnearia de Valeria del Mar, en el partido de Pinamar. Aldana Novik Rojas, una peluquera de 38 años, fue asesinada a golpes en su vivienda. El cuerpo fue descubierto por su propio hijo al regresar a la casa, horas antes de los festejos del Día de la Madre. Por el hecho, su pareja fue aprehendida tras confesar el ataque de manera telefónica.
Un regreso trágico
El crimen ocurrió el pasado sábado por la tarde en una vivienda situada en la calle Betbeder al 400. Según informaron fuentes de la investigación, el hijo de 12 años de la víctima había salido a una actividad de scouts. Al regresar a su hogar, se encontró con una escena de terror: su madre yacía sin vida en el suelo con visibles signos de violencia.
Vecinos de la zona declararon ante los peritos haber escuchado gritos y discusiones violentas provenientes de la casa entre las 15:00 y las 17:00 de ese mismo día. Las primeras pericias médicas confirmaron que Aldana sufrió una fractura de cráneo letal producto de brutales golpes en el rostro, además de presentar heridas compatibles con un arma blanca.
Al momento del hallazgo, en el domicilio también se encontraba una hija menor del acusado, quien padece una discapacidad. La niña fue puesta de inmediato bajo el resguardo y la asistencia del Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño.
Confesión, rastreo y captura
Tras cometer el femicidio, el agresor, identificado como Cristian Marcelo Navarro (45), escapó del lugar. Minutos antes de las 18:00, llamó por teléfono a su propia madre y le confesó lo que había hecho: «Me mandé una cagada», le habría manifestado, detallando además que se había cortado a sí mismo con un cuchillo.
La mujer dio aviso urgente a las autoridades policiales de inmediato. En paralelo, Navarro se comunicó con un amigo y, en un descuido o buscando asistencia, le envió su ubicación en tiempo real.
Ese dato tecnológico fue clave para el operativo cerrojo montado por la Policía Bonaerense, que logró localizar al sospechoso oculto en un descampado de la zona. Al ser interceptado, Navarro presentaba cortes superficiales en el cuello, los brazos y el abdomen, por lo que fue trasladado bajo estricta custodia al Hospital de Pinamar para recibir curaciones.
Sin denuncias previas
La investigación judicial quedó en manos del fiscal Juan Pablo Calderón, titular de la UFI N° 4 de Pinamar, y del juez de garantías Leopoldo Mancinelli. Voceros del caso señalaron que la pareja llevaba poco más de un año de relación y que no existían registros de denuncias previas por violencia de género entre ambos.
El expediente fue caratulado provisoriamente como «Homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (Femicidio)», delito que estipula una pena única de prisión perpetua en el Código Penal argentino.










