En una audiencia realizada en los tribunales de la capital provincial, la fiscalía imputó formalmente a la pareja de Naiara Esperanza Coronel, la joven de 20 años que falleció a causa de quemaduras generalizadas.
El hombre, de 34 años, quedó imputado por el delito de homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio), una figura penal que prevé como única pena la prisión perpetua.
Durante el acto judicial, los fiscales presentaron las pruebas recolectadas por los peritos, las cuales desarmaron por completo la coartada inicial del acusado, quien pretendía hacer pasar el hecho como un trágico accidente doméstico.
El camino hacia la tragedia: así ocurrieron los hechos
La resolución judicial es el resultado de una investigación que comenzó con un llamado de emergencia en la madrugada del pasado lunes 7 de septiembre de 2026, cuando la violencia machista destruyó la vida de Naiara en cuestión de minutos. El avance del caso permite reconstruir cronológicamente cómo se desencadenó la tragedia:
La falsa coartada desmentida: Horas después del ataque, mientras Naiara luchaba por su vida, el ahora imputado declaró ante la policía que él se encontraba en el baño cuando escuchó los gritos de su novia y vio las llamas. Aseguró que el fuego se había originado por un accidente con un artefacto casero. Sin embargo, los peritajes de los Bomberos Zapadores determinaron que los focos de incendio fueron provocados intencionalmente mediante el uso de un líquido inflamable volcado directamente sobre la víctima.
La muerte en el hospital: El mismo lunes por la tarde, alrededor de las 15:00 horas, los médicos del Hospital José María Cullen confirmaron el fallecimiento de la joven. Naiara había ingresado al efector de salud con quemaduras extremas que comprometían entre el 85% y el 90% de su cuerpo, lo que le provocó una falla multiorgánica irreversible a pesar del esfuerzo de los profesionales.
El ataque en la madrugada: El brutal episodio se desencadenó entre las 2:00 y las 3:00 de la mañana en una vivienda ubicada sobre la calle Estrada al 1900, en el barrio 12 de Octubre. Aprovechándose de la total vulnerabilidad de la víctima, y en el marco de un historial de celos y agresiones físicas constantes, el agresor la roció con combustible y la prendió fuego mientras ella dormía plácidamente en un colchón.
El grito de la comunidad: marchas y pedidos de justicia
El dolor por la pérdida de Naiara se transformó rápidamente en indignación pública y en un enérgico reclamo colectivo para exigir que el crimen no quede impune.
Tras confirmarse el fallecimiento, sus familiares, amigos y allegados canalizaron su impotencia a través de las plataformas digitales. «Tenías apenas 20 años, tantos sueños, tantos momentos por vivir chiquita. Ahora lo único que nos queda es el inmenso dolor de tu partida», lamentó su tía Vanesa Chávez en un desgarrador descargo en redes sociales. En tanto, otros allegados sentenciaron: «Queremos justicia por Naiara Esperanza Coronel, que esto no quede como una menos. ¡Basta ya, nos queremos vivas!». Asimismo, su familia fue categórica al rechazar cualquier intento de la defensa por desviar la culpa: «Ella sola no se lo hizo. Él fue el que le quitó la vida a mi sobrina».
El brutal ataque generó una fuerte reacción social en los barrios del cordón oeste de la ciudad de Santa Fe, particularmente entre los vecinos del barrio 12 de Octubre y Santa Rosa de Lima. Diferentes colectivos feministas de la provincia y agrupaciones bajo la bandera de «Ni Una Menos» se sumaron a las convocatorias y marchas. Las expresiones de protesta exigieron celeridad y la máxima rigurosidad al juez Luis Octavio Silva y a la fiscal Natalia Giordano, en vistas de las audiencias destinadas a dictaminar la prisión preventiva del femicida imputado.










