El hallazgo de restos humanos cubiertos con cal dentro de una heladera en la ciudad de Cruz del Eje, Córdoba, sacude al país. La principal hipótesis judicial apunta a que la víctima es Camila Belén Iglesias, una joven de 24 años que estaba desaparecida desde principios de octubre. La Fiscalía de Instrucción local investiga el caso bajo la carátula de femicidio, mientras que su pareja, Pablo Ezequiel Gómez (37 años), permanece prófugo con un pedido de captura nacional.
Desaparición, mentiras y una coartada perversa
La última vez que la familia de Camila supo de ella fue el 2 de octubre. Ante los días de silencio absoluto, su hermana radicó la denuncia por la desaparición.
Durante ese período de incertidumbre, Gómez utilizó una estrategia recurrente en contextos de violencia machista: desviar la atención y culpabilizar a la víctima. El hombre se comunicó con los familiares asegurando que habían tenido una fuerte discusión y que Camila «se había ido por su cuenta».
Esta maniobra pretendía ganar tiempo e instalar la falsa idea de un abandono voluntario, invisibilizando el violento historial de conflictos y denuncias previas por violencia de género que marcaban la relación.
El macabro hallazgo en barrio Los Altos
Tras recopilar testimonios clave, la fiscal Sabrina Ardiles ordenó un allanamiento en una vivienda del barrio Los Altos. Al ingresar, el personal policial se topó con una escena de extrema crueldad: el cuerpo de la víctima había sido colocado dentro de una heladera y completamente cubierto con cal hidratada, una técnica destinada a acelerar la descomposición y disimular los olores para asegurar la impunidad del crimen.
En el lugar, la Policía Científica secuestró prendas de vestir, muestras biológicas y un teléfono celular que estaba totalmente destruido, un elemento clave que el agresor intentó inutilizar para borrar el historial de mensajes, amenazas o registros de las horas previas al ataque.
Una carta de confesión y la fuga del sospechoso
La causa dio un vuelco definitivo cuando familiares del propio prófugo aportaron datos a la justicia. Antes de escapar, Gómez dejó una carta escrita donde confesaba el crimen con la frase «me mandé una cagada», manifestando además supuestas intenciones de quitarse la vida para evitar la cárcel. Sin embargo, las tareas de inteligencia criminal indican que el sospechoso armó una logística de fuga y habría huido hacia la provincia de La Rioja.
Actualmente, las fuerzas de seguridad provinciales y federales coordinan rastrillajes masivos en la zona del dique de Cruz del Eje, en las localidades cordobesas de La Falda y Villa Carlos Paz, y en territorio riojano.
El modus operandi de este crimen vuelve a exponer los niveles de odio y posesión que estructuran los femicidios. Ocultar el cuerpo en un electrodoméstico y taparlo con cal no es solo un intento de ocultamiento material; representa la cosificación absoluta de la mujer, reducida por el agresor a un objeto desechable que puede confinarse y esconderse.
El freezer completo fue trasladado al Instituto de Medicina Forense de Córdoba para realizar la autopsia oficial que determinará la causa exacta de la muerte y confirmará científicamente la identidad.
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