Emergencia en Santiago del Estero: el femicidio de María Eugenia Galván eleva a 11 las vidas arrebatadas en 2026

El mapa de los femicidios en Argentina sumó una nueva y dolorosa marca en la localidad de Clodomira, Santiago del Estero.

El asesinato de María Eugenia «Vani» Galván, una mujer de 35 años y madre de tres hijos, expone una vez más la ferocidad de la violencia patriarcal y la alarmante desprotección en la que se encuentran las mujeres en el norte argentino.

Con este crimen, la provincia encendió todas las alarmas comunitarias al registrar su undécimo femicidio en lo que va del año.

El brutal ataque ocurrió a plena luz del día, cerca de las 13:40 horas, en una vivienda del barrio Fátima ubicada en la intersección de la calle Taboada y el Segundo Pasaje. María Eugenia recibió una puñalada certera en el tórax que le quitó la vida de manera casi inmediata. El principal sospechoso del crimen es su concubino, Julio Emilio Tejeda, también de 35 años, quien escapó del lugar de los hechos y permanece prófugo de la justicia.

Un asesino que huye ante la desidia del sistema

Inmediatamente después de asestar el golpe mortal, Tejeda huyó a bordo de una motocicleta Honda Wave de color negra. El Departamento Homicidios y Delitos Complejos de la Policía de la Provincia, bajo las órdenes del fiscal Pedro Ibáñez, desplegó un operativo cerrojo para dar con su paradero. Desde los colectivos feministas y las fuerzas de seguridad locales se ha difundido un dato clave para su identificación comunitaria: al sospechoso le falta el brazo derecho.

Al revisar los registros oficiales de la justicia provincial, saltó a la luz una constante que se repite en la mayoría de estos casos: no existían denuncias previas por violencia de género radicadas por la víctima contra Tejeda en la Fiscalía de La Banda. La ausencia de denuncias formales no implica la ausencia de violencia; por el contrario, refleja la profunda desconfianza de las mujeres hacia un sistema judicial burocrático que exige papeles pero no ofrece un resguardo real en los territorios.

El impacto invisible y el dolor que desborda a las familias

El horror de un femicidio no termina con la pérdida de la víctima directa, sino que destruye por completo su entorno familiar.

Horas después del crimen, una manifestación extrema del trauma colectivo sacudió a los allegados: la hermana de María Eugenia, una joven de 27 años que fue testigo presencial del ataque, intentó quitarse la vida arrojándose a un canal de riego tras sufrir una severa crisis emocional.

Afortunadamente, logró ser rescatada por el personal policial que trabajaba en la zona, pero el hecho deja en evidencia el desamparo psicológico y la desatención que sufren las familias de las víctimas de manera posterior a los hechos.

Este crimen se produce apenas dos semanas después del femicidio de Karen Romina García, asesinada el pasado 12 de octubre en la capital santiagueña, confirmando que la provincia atraviesa un estado de emergencia implícito que las autoridades estatales deciden ignorar.

No son cifras, son nuestras vidas

La acumulación de 11 femicidios en Santiago del Estero en lo que va del año no puede ser leída como una seguidilla de hechos aislados o crímenes pasionales del ámbito privado. Cada una de estas muertes representa una falla sistémica del Estado en materia de prevención, educación y contención integral con perspectiva de género.

Nombrar a María Eugenia Galván es una exigencia de justicia y un recordatorio urgente de que las vidas de las mujeres e identidades feminizadas siguen estando en riesgo mientras la respuesta institucional continúe siendo tardía y punitivista.

Líneas de asistencia y contención:
Si vos o alguien que conocés está atravesando una situación de violencia de género, podés comunicarte a la Línea 144 (atención nacional, gratuita y confidencial las 24 horas). En Santiago del Estero, se encuentra disponible la Dirección de Género de la provincia al teléfono 385 424-2030.

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