El Gobierno firmó el acta de defunción de Remediar: solo seis pastillas para el corazón en un país con la salud al borde del infarto

En un nuevo y brutal golpe a la salud pública, el Gobierno nacional oficializó el desmantelamiento definitivo del programa Remediar. A través de la Resolución 1447/2026 del Ministerio de Salud, el Ejecutivo derogó el vademécum de medicamentos esenciales que funcionaba desde 2002 y redujo la histórica lista de 128 medicamentos a apenas 6 fármacos de uso estrictamente cardiovascular.

Con esta medida unilateral, la gestión nacional abandona formalmente la cobertura de las patologías crónicas y agudas más comunes de la población, dejando a la deriva a los millones de argentinos que dependen exclusivamente de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) para sostener sus tratamientos médicos.

El «Vademécum de la Miseria»: Los seis sobrevivientes

Bajo el amparo del flamante Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030, las autoridades justificaron el recorte argumentando que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el país. Detrás de la narrativa oficial, se esconde un brutal ajuste que restringe la entrega gratuita a solo seis drogas específicas:

  1. Ácido acetilsalicílico (aspirina)
  2. Atorvastatina
  3. Rosuvastatina
  4. Candesartán
  5. Ramipril
  6. Hidroclorotiazida

Cualquier otra dolencia, infección o condición crónica que no encaje en esta estricta cuadrícula cardiológica ha quedado desamparada por el Estado nacional.

Un abandono sanitario masivo: ¿Quiénes pagan el costo?

La eliminación de más de 120 medicamentos esenciales impacta directamente en la línea de flotación de los sectores más vulnerables. El desguace del Remediar deja afuera fármacos críticos e insustituibles de uso diario:

Diabéticos en jaque: La exclusión de la Metformina corta de raíz el acceso gratuito al tratamiento básico para la diabetes tipo 2.

Sin hormonas ni aire: Se eliminaron la Levotiroxina (vital para pacientes con problemas de tiroides) y el Salbutamol (dejando sin asistencia a miles de niños y adultos asmáticos).

Infecciones sin cura estatal: La baja de la Amoxicilina y otros antibióticos pediátricos condena a las familias a pagar precios prohibitivos en farmacias por cuadros infecciosos básicos.

Retroceso en salud reproductiva: La quita de los anticonceptivos desmantela décadas de políticas de prevención y planificación familiar. 

El «pase de factura» a las provincias

Fiel a su estrategia de desentenderse de las obligaciones federales, el Gobierno nacional trasladó la total responsabilidad de la compra de estos insumos a las arcas provinciales. A partir de ahora, cada provincia deberá financiar con sus propios presupuestos el resto de los medicamentos que la Nación decidió recortar, en un contexto de asfixia financiera generalizada.

Ministros de salud locales y secretarios municipales ya pusieron el grito en el cielo ante una resolución tomada entre gallos y medianoches, sin consulta previa ni transferencia de partidas presupuestarias.

Lo que durante 24 años fue una red federal de contención sanitaria, hoy se transforma en un sálvese quien pueda donde el código postal del paciente determinará si tiene derecho, o no, a una medicación para seguir viviendo

 

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