La Asociación de Mujeres Empresarias y Emprendedoras (ACED) palpita lo que será la segunda edición de su evento insignia: el congreso “Mujeres que hacen”. Tras el rotundo éxito del año pasado, el encuentro regresa consolidado como una marca registrada en la región, impulsando el crecimiento de una red que ya supera las 120 socias en la ciudad de La Plata.
Para conocer todos los detalles, Tercila Rinaudi (presidenta de ACED) y Natalia Principi (protesorera de la institución y escritora) visitaron los estudios de Las Brujas que Salem. Durante una charla distendida, repasaron los desafíos del sector, la necesidad de ocupar espacios de decisión reales y la grilla de actividades que marcará la jornada.
Coordenadas del evento
El congreso se llevará a cabo el próximo viernes 6 de noviembre, en el Hotel Howard Johnson (ubicado en Avenida 44 y Calle 157, en las afueras de La Plata). La jornada se desarrollará en el horario de 13:00 a 18:00 horas y combinará charlas, presentaciones de libros, paneles de speakers destacados y talleres prácticos enfocados en la actualidad económica y el desarrollo profesional.
El desafío de hacer red y el debate por los espacios de poder
El crecimiento de ACED, que comenzó hace seis años con apenas 13 mujeres fundadoras en una mesa de café, demuestra el valor de las redes asociativas en contextos complejos.
«Gracias a ese congreso pudimos crecer muchísimo más con la asociación. Ya superamos las 120 socias, que es un montón para La Plata», destacó Tercila Rinaudi.
La presidenta remarcó que se trata de un grupo sumamente heterogéneo, que contempla todas las miradas —desde jóvenes con pequeños emprendimientos de velas o cosméticos hasta comerciantes, profesionales y empresarias industriales—, lo cual «enriquece un montón» el espacio.
Sin embargo, el camino hacia la gremial empresaria tradicional no ha sido fácil. Rinaudi reflexionó sobre cómo la institución comenzó a meterse en cámaras de comercio o turismo que históricamente pertenecieron a los hombres: «Empezamos a cuestionar y a cuestionarnos por qué nos cuesta tanto participar. Los varones nos decían ‘bueno, pero es que las mujeres no quieren venir’. ¿No será porque hacen reuniones hasta muy tarde, porque después se quedan comiendo sanguchitos y asados, y nosotras tenemos que volver porque tenemos miles de cosas para hacer? O por ahí lo organizan en el partidito de fútbol y nosotras no estamos. Si estamos, estamos ahí para llenar los floreros o para servir el café, y nosotras no queríamos hacer eso. Queremos poder votar en las decisiones de poder, en las mesas chicas de decisión».

En ese sentido, Rinaudi enfatizó la importancia de brindar un espacio propio para que las mujeres puedan hablar de negocios de manera natural, algo que históricamente se dio más fácil entre hombres en ámbitos informales. «A los varones les resulta mucho más fácil porque a veces están en un asado y hablan de cómo sacar un crédito o despedir un empleado. A nosotras muchas veces nos complica hablar de eso con nuestras amigas; cuando nos juntamos solemos hablar de cosas un poco más familiares o de cuidados», explicó.
Oradores confirmados: Finanzas y Liderazgo
El congreso abordará temáticas clave basadas en las necesidades actuales del sector. Entre los expositores principales se destacan:
Elena Estrada: Escritora y especialista en finanzas enfocadas en la mujer, quien aportará las claves de su libro Mujer y Dinero para derribar mitos y fomentar la autonomía económica.
Matías Franco: Conferencista y conductor de streaming, quien presentará su último libro Liderazgo con Propósito, aportando un enfoque amplio sobre la conducción en las organizaciones modernas. Desde la organización destacaron que la convocatoria incluye también a los «varones aliados» para trabajar en conjunto y achicar la brecha de género en el mercado.

Cultura y literatura con proyección internacional
Además del plano empresarial, las invitadas destacaron las acciones culturales que llevan adelante mediante un convenio con la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). En este marco, el próximo 22 de noviembre se realizará en la Bolsa de Comercio la premiación de su concurso literario provincial de narrativa y poesía, cuyo eje central es la mujer.
Natalia Principi, protesorera de ACED y además escritora, compartió su entusiasmo por el alcance de esta segunda edición:
«Como es para toda la provincia, hemos recibido escritos desde cualquier rincón, y es hermosísimo. El punto es que la mujer sea el eje central, versando sobre alguien que las haya inspirado; es una manera de hacer un reconocimiento desde la literatura».
Además, Principi reveló que este año el certamen rompió fronteras gracias al grupo Cultura Red de España, que se sumó para otorgar un premio internacional al primer puesto de cada categoría.
Respecto al perfil de los participantes, Principi aclaró que «no son escritores profesionales», lo que le da un tinte mucho más emotivo al evento. «A veces pasa que las mujeres dicen: ‘Ay, ¿estaré a la altura?’. Ya animarse a participar de un concurso de este tipo es un montón. El año pasado ganó gente grande que vino acompañada de toda la familia; es un mimo enorme«, concluyó.
El poder de la red: potenciarse en tiempos de crisis
Emprender y liderar nunca ha sido una tarea sencilla para las mujeres, pero el panorama se vuelve considerablemente más complejo cuando se transitan contextos de profunda incertidumbre económica y social.
Las brechas de género preexistentes suelen profundizarse bajo estas condiciones, transformando el crecimiento profesional en una verdadera carrera de obstáculos. Ante esta realidad, tejer lazos colectivos y potenciarse entre pares deja de ser una opción para convertirse en una estrategia fundamental de supervivencia y evolución compartida.
La verdadera fuerza de estas redes afectivas y profesionales radica en la diversidad de su acompañamiento.
El impacto de una comunidad se mide tanto en los grandes hitos como en los gestos cotidianos: un pequeño consejo a tiempo sobre un proveedor puede salvar la economía de un negocio, del mismo modo que una capacitación compartida sirve para traducir normativas complejas o destrabar un trámite inmobiliario o legal que parecía imposible desde la soledad de un mostrador.
Más allá del asesoramiento técnico, el valor más profundo de encontrarse está en el sostén anímico. El impulso de una compañera que valida el talento ajeno es, muchas veces, el empujón definitivo que necesita una mujer para vencer los miedos, creer que está a la altura y animarse a lanzar un proyecto o asumir desafíos institucionales mayores. En definitiva, como bien sintetizó la frase de Helen Keller que coronó el cierre de la entrevista: “Solas podemos hacer muy poco, juntas podemos hacer mucho”.
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