El destello de las Fieras: Pauli Burgos lleva la resistencia travesti de la Villa 31 a las galerías porteñas

 

 

A través de su muestra fotográfica «Fieras», la artista trans transforma su hogar en un estudio comunitario y desafía los altares del arte hegemónico frente al Teatro Colón.

El arte no siempre nace en las academias ni se gesta bajo la luz blanca y aséptica de los museos tradicionales. A veces, brota del barro, de la urgencia y del calor de una comunidad que resiste. Así lo demuestra Pauli Burgos, una fotógrafa trans y militante que transformó su propia casa, en el corazón del «Barrio Chino» de la Villa 31, en un estudio fotográfico profesional. Allí, entre mates, confidencias y el destello de los flashes, retrata a sus compañeras y amigas, capturando una complicidad que va mucho más allá de la lente.

Esa intimidad desbordante y cruda hoy cruza las fronteras del barrio para instalarse en El Lobby, un espacio de experimentación artística autogestivo ubicado en Tribunales. La muestra, titulada “Fieras”, cuenta con la curaduría de Sol Severina y un texto de sala de la emblemática activista Marlene Wayar. La locación no es menor: el espacio se erige frente al imponente Teatro Colón, forzando un cruce político e histórico donde las miradas «plebeyas» e indóciles desafían los estándares del «buen gusto» de la cultura oficial.

 

Retratos de una soberanía silvestre

La exposición sumerge al espectador en una sala envuelta en telas negras y destellos dorados, un diseño de montaje teatral pensado para otorgarles a las mujeres y travestis retratadas un estatus de realeza y autoridad. Las imágenes se presentan en dípticos sin enmarcar, donde los rostros e historias de las travestis dialogan directamente con fragmentos de una naturaleza intensa capturada en los Valles Calchaquíes.

Entre los retratos destacan figuras como:

  • Lorena Carpanchay: Coplera salteña que abraza una sabiduría callejera y brutal.
  • Gabriela: Una de las travestis «históricas» de la Villa 31, cuya mirada fija clava una daga de dignidad a la cámara.
  • Claudia: Barrendera de una cooperativa barrial, que expone la crudeza de los cuerpos autoconstruidos con silicona industrial.

La estética de Burgos evoca la honestidad de Nan Goldin y el pulso fervorosamente kitsch de Alejandro Kuropatwa, pero con una impronta territorial única. En el centro de la sala, un altar con la fotografía de una liebre muerta en el monte tucumano funciona como un memento mori, un duelo colectivo por las violencias que atraviesan a la comunidad, pero también un recordatorio de que ya no están dispuestas a ser la presa de nadie.

 

Más allá de la moraleja

«Fieras» se planta con firmeza frente al espectador. Sus fotos no buscan la lástima, no piden permiso, ni intentan dar una lección de moral a la sociedad cis-hegemónica. Son, en cambio, joyas silvestres que queman y reclaman su propio espacio en la escena del arte contemporáneo local.

La muestra se puede visitar los viernes y sábados de 19:00 a 21:00 h en Talcahuano 638 (6° E), o mediante cita previa coordinada a través del perfil de Instagram de la galería (@ellobby.arte).

 

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