El calvario de Nerea en Berazategui: cuando el entorno doméstico es el territorio del horror

Giro escalofriante en Berazategui: lo que la familia intentó hacer pasar como un suicidio era en realidad un calvario de abusos y violencia física crónicay prolongada. Tras la autopsia preliminar que reveló golpes y signos de abuso sexual de antigua data, la fiscal Gabriela Mateos ordenó detener a la madre, la abuela y dos tíos de Nerea, la niña de 11 años hallada muerta en su casa.

La madrugada de este jueves 1 de octubre de 2026, las alarmas del conurbano bonaerense volvieron a encenderse tras el hallazgo sin vida de Nerea Geraldine Pereira, una niña de apenas 11 años, en su vivienda de la calle 19 al 1500, en el partido de Berazategui. La primera respuesta del entorno familiar intentó instalar una narrativa tristemente común en los casos de violencia intrafamiliar: la abuela de la menor afirmó haberla encontrado ahorcada en el baño, sugiriendo un suicidio. Sin embargo, la perspectiva de género y la rigurosidad forense desarmaron la puesta en escena familiar en cuestión de horas.

Los resultados preliminares de la autopsia, coordinados bajo la intervención de la fiscal Gabriela Mateos, titular de la UFI N° 3 de Berazategui, revelaron un cuadro desgarrador que destruyó por completo la hipótesis del suicidio.

El cuerpo de Nerea presentaba lesiones compatibles con golpes en la espalda, una hemorragia interna y signos biológicos de un posible abuso sexual de antigua data. Estos hallazgos exponen que la muerte de Nerea no fue una decisión individual, sino el trágico desenlace de un calvario sistemático y prolongado en el tiempo, perpetrado en el lugar que debió garantizar su cuidado.

Una puesta en escena y cuatro detenciones en el círculo íntimo

Frente a las contundentes pruebas forenses que evidenciaron agresiones incompatibles con un ahorcamiento autónomo, la fiscalía ordenó allanamientos de urgencia en el lote familiar. Como consecuencia, la Subdelegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Berazategui procedió a la detención de cuatro integrantes de su entorno directo: su madre, Rocío Pereira (28); su abuela, Mónica Villalba (53); y sus tíos maternos, Ezequiel Pereira (25) y Enzo Sánchez (39). En el operativo se secuestraron 11 teléfonos celulares, anotaciones de interés y pertenencias de la menor que serán sometidas a peritaje.

La causa fue recaratulada provisoriamente bajo la figura de «abandono de persona seguido de muerte». Esta calificación penal resulta un piso mínimo técnico a vistas de las evidencias de violencia física sistemática y los indicios de abuso sexual crónico exigen una investigación profunda que apunte a las figuras de femicidio infantil y coautorías por comisión por omisión o participación directa en los abusos.

Mirar la infancia con lentes violetas: el hogar como la primera línea de peligro

Desde la perspectiva de género, el caso de Nerea Pereira desmitifica una vez más la idea del «peligro externo».

Para las niñas y adolescentes, el hogar suele configurarse como el espacio de mayor desprotección y vulnerabilidad, donde los pactos de silencio familiares operan como el principal mecanismo de impunidad. Vecinos del barrio manifestaron que en el último tiempo a Nerea ya no se la veía jugar en la cuadra con la asiduidad de antes, un síntoma clásico de aislamiento forzado para encubrir lesiones y abusos.

La investigación penal se concentra ahora en desentrañar la cadena de complicidades: determinar quiénes estaban con ella en las horas previas, quiénes ejecutaron los vejámenes crónicos y qué adultos sabían o consintieron el tormento de Nerea.

Las infancias no pueden seguir siendo las víctimas invisibles de tramas familiares violentas que simulan tragedias para eludir la ley.

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí