La escritora correntina pasó por los micrófonos de Las Brujas que Salem para presentar su primera novela, El mal querer (Editorial Caburé). Un policial contemporáneo que cruza el humor negro, las tensiones de clase, el desarraigo y el terror real del Litoral.

La nueva narrativa argentina tiene una nueva y potente voz que llega desde Esquina, Corrientes. Virginia Itatí Tognola —docente, comunicadora y realizadora audiovisual— acaba de lanzar El mal querer a través de la editorial Caburé. En diálogo con el programa radial Las Brujas que Salem, la autora desarmó los engranajes de una trama fragmentaria que utiliza la estructura del policial clásico como una excusa para explorar los límites difusos entre el deseo, el poder y los vínculos violentos de la actualidad.
Una trama a dos voces y una víctima que rompe el molde
La novela arranca con la desaparición de Silvina Escupidero, una joven que viaja desde el norte del país a Buenos Aires para estudiar. Ante la inercia policial, su expareja contrata a Andrés Sandoval, un detective privado tan inexperto como torpe, en una investigación donde todas las pistas conducen al propio contratante.
Narrada a través del diario íntimo de Silvina y la bitácora de Andrés, Tognola buscó deliberadamente incomodar al lector con la construcción de la protagonista. «Quería construir una víctima imperfecta, un personaje voraz que por momentos repele o es insoportable», explicó la autora, marcando una distancia con la solemnidad habitual al tratar estos temas.
Esta decisión estética abre un fuerte debate sobre el rol de los medios de comunicación en los casos de violencia de género. En sintonía con la periodista del programa, Tognola apuntó contra el periodismo amarillista que juzga las conductas de las mujeres en lugar de enfocarse en los agresores: «Pensé mucho en cómo los medios construyen la narrativa de las víctimas. Esto de que siempre mostremos la cara de la víctima y no de los victimarios».
El origen íntimo del relato y la radiografía institucional
El germen de la crudeza sin filtros que habita en el diario de Silvina tiene una raíz biográfica y colectiva. La escritora reveló que el proyecto nació tras un encuentro sanador con la expareja de un exnovio violento que tuvieron en común. Aquella charla la llevó a preguntarse por qué las mujeres suelen habitar esos espacios y repetir patrones. Para recuperar la frescura y la voracidad de esa etapa, Tognola investigó en sus propios archivos de juventud y en los mensajes y correos que le facilitaron sus amigas.
Esa búsqueda de realismo se trasladó también a la pintura de la corrupción y el machismo institucional, escapando de los clichés burdos del género. «Intenté construirlo desde las sutilezas. Salir de la cosa de que viene el policía y le pega a su mujer por decir algo burdo», señaló, algo que se refleja en personajes como un policía de la trama que extorsiona económicamente a su propia familia.

El desarraigo como «una forma de locura» y el lenguaje litoraleño
El cruce cultural y geográfico es otra de las columnas vertebrales de El mal querer. Al igual que referentes como Selva Almada, Tognola incorpora modismos, términos regionales y la cadencia oral del Litoral, desafiando la hegemonía del lenguaje porteño.
La novela retrata con fidelidad el violento choque que sufren quienes migran del interior a la gran ciudad. Al recordar su propia experiencia cuando dejó Corrientes a los 17 años para estudiar cine en Buenos Aires, la autora fue categórica: «El desarraigo es tremendo, es una forma de locura. Re querés estar acá y no querés volver a tu pueblo, pero sin embargo estás destrozada. En el libro intenté narrar el post-desarraigo: ese limbo de no entender cuál es tu lugar en el mundo».
A su vez, contrastó cómo la pobreza en las provincias se manifiesta de formas más ligadas al estatus, a diferencia de la hostilidad explícita y la falta de vivienda que se observa en las calles porteñas.
El arte como hecho político y el horizonte en el horror
Hacia el final de la charla, la escritora reivindicó el uso del humor negro y «cítrico» como una herramienta indispensable para procesar la realidad sin caer en el morbo, y coincidió con las conductoras en que la literatura es un acto militante: «El arte es político porque desde el momento que decidís contar una historia y no otra, desde un lugar y no del otro, hay una decisión»
En sintonía con autoras rioplatenses contemporáneas como Mariana Enriquez —de raíces correntinas— o la joven cuentista uruguaya Tamara Silva Bernaschina, Tognola aseguró que su provincia natal esconde historias sumamente oscuras relacionadas con las violencias hacia las infancias y las mujeres. Con la adrenalina de su debut literario a flor de piel, adelantó que ya se encuentra planificando su próximo proyecto: un libro de cuentos totalmente volcado hacia el género del horror.
Dónde conseguir el libro
El mal querer ya se encuentra disponible en las librerías de Buenos Aires bajo el sello de Editorial Caburé. Para los lectores de la provincia de Corrientes, la autora realiza envíos de ejemplares sin cargo y ofrece facilidades para quienes tengan dificultades económicas. Se la puede contactar directamente a través de su cuenta de Instagram: @virgatox.
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