El pastor evangélico Esteban Cayetano Núñez Morel fue declarado culpable por unanimidad por el abuso sexual gravemente ultrajante y la corrupción de dos niñas en La Plata. Tras conocerse el fallo de los doce integrantes del jurado popular, el Tribunal Oral en lo Criminal N.° 3 ordenó su detención inmediata en la misma sala de audiencias. Un paso fundamental que rompe la impunidad e instrumentalización de la fe para vulnerar las infancias.
Las víctimas tenían apenas 9 y 11 años cuando los abusos comenzaron. Hoy, convertidas en adultas, lograron sostener un proceso judicial extenuante para ponerle nombre y condena a su agresor. Núñez Morel utilizaba su rol de liderazgo espiritual y la confianza ciega de la comunidad religiosa para tejer una red de manipulación, silenciamiento y asimetría de poder sobre las niñas.
El quiebre de la impunidad y la detención inmediata
El debate oral y público expuso con crudeza los pactos de silencio que suelen rodear al abuso eclesiástico e institucional. Sin embargo, el veredicto del jurado civil fue contundente: unanimidad absoluta para declararlo culpable.
La tensión en los tribunales platenses se resolvió cuando los efectivos policiales esposaron al pastor dentro del recinto para trasladarlo directamente a una unidad penal, evitando que continuara el proceso en libertad. El fiscal Lucas Rodríguez Domski y el abogado querellante Darío Witt —fundador de la ONG de derechos humanos Casa María Pueblo, que acompañó activamente a las denunciantes durante estos años de desamparo estatal— liderarán en los próximos días la audiencia de cesura, la instancia judicial técnica donde se fijará la cantidad exacta de años de prisión efectiva que deberá cumplir el condenado.
Acompañar el grito: El rol de las redes feministas
Desde Las Brujas que Salem remarcamos que este veredicto no es un hecho aislado, sino el resultado del coraje de las sobrevivientes y de las construcciones colectivas que transforman el dolor en demanda de justicia. Cuando los agresores se amparan en los altares, en los templos o en las jerarquías comunitarias, los feminismos responden derribando los muros del secreto.La condena a Esteban Núñez Morel es un mensaje claro: las infancias se defienden y el abuso con fines de manipulación religiosa ya no tiene lugar donde esconderse.










