Una vez más, las redes de trata y la desprotección absoluta de las infancias en las fronteras de América Latina nos exigen alzar la voz. Una niña peruana de apenas 10 años fue rescatada por las fuerzas de seguridad en la Amazonía ecuatoriana. Había sido traficada desde su país natal con un destino atroz: ser obligada a un matrimonio servil con un hombre de 50 años.
El caso, sacado a la luz por una investigación de la cadena BBC, desnuda una realidad sistemática que la justicia patriarcal y estatal sigue ignorando.
Un «intercambio» entre fronteras
El rescate ocurrió en la comunidad de Espejo, ubicada en la provincia de Pastaza, Ecuador. Detrás del operativo policial hubo una investigación de dos meses que reveló una trama de horror: según las fiscalías locales, no se trató de un hecho aislado, sino de un pacto de «intercambio recíproco de niñas» entre comunidades de la frontera de Perú y Ecuador
En este caso particular, la investigación apunta a que fue el propio padre de la menor quien la entregó
Al momento de ser rescatada, la niña presentaba evidentes señales de violencia y presuntos abusos sexuales En el mismo operativo se puso bajo custodia a otra menor de edad ecuatoriana, atrapada en la misma red de explotación.
La impunidad judicial de siempre
El agresor, un hombre de 50 años identificado como Santi Cuji Washinton Favio, fue detenido en un principio bajo cargos de trata de personas con fines de matrimonio servil. Sin embargo, la indignación pública estalló cuando una fiscal ecuatoriana decidió dejarlo en libertad pocas horas después.
Ante la presión de las organizaciones y el repudio social, la Fiscalía General del Estado de Ecuador tuvo que abrir una investigación interna sobre el accionar de la funcionaria. Una vez más, los agresores caminan libres mientras las niñas cargan con las secuelas de la violencia institucional y machista. Actualmente, la menor se encuentra bajo resguardo del Estado recibiendo atención médica y psicológica.
América Latina: la región que no protege a sus niñas
Este caso no es una excepción, es un síntoma de una epidemia estructural.
Según datos de UNICEF, América Latina y el Caribe es la única región del mundo donde los matrimonios infantiles y las uniones tempranas no han mostrado un descenso significativo en las últimas décadas.
Aquí, 1 de cada 4 niñas es obligada a casarse o unirse con un adulto antes de cumplir los 18 años.
Aunque países como Perú han avanzado en prohibir legalmente el matrimonio con menores, la falta de control territorial, la complicidad de los adultos y el abandono estatal en las zonas rurales e indígenas dejan a las niñas totalmente desamparadas ante las redes de trata .
La complicidad de la justicia y el mito del «respeto cultural»
Este caso nos obliga a mirar de frente una de las formas más crueles de complicidad estatal: la impunidad disfrazada de neutralidad judicial.
Que una fiscal haya decidido liberar al agresor a las pocas horas de su detención demuestra que, para los escritorios del poder, los cuerpos de las niñas siguen teniendo un valor descartable. No es un error administrativo; es una decisión política basada en la ceguera de género.
Muchas veces, bajo el pretexto de no intervenir en los «usos y costumbres» de las comunidades indígenas o rurales, los funcionarios estatales eligen mirar hacia otro lado. Debemos ser claras: la cultura o la tradición jamás pueden ser un escudo para la violencia sexual y la trata de personas. Cuando el Estado se retira de las fronteras territoriales y sociales, deja el terreno libre para que los abusadores actúen sin miedo a las consecuencias.
La libertad otorgada a este hombre de 50 años envía un mensaje devastador para todas las infancias de la región: el mensaje de que la justicia no va a defenderlas. El matrimonio infantil es violación, es esclavitud moderna y es una vulneración directa a los derechos humanos más básicos.
Romper el silencio y exigir la reforma de esta justicia patriarcal es una tarea urgente que nos convoca a todas. Las niñas no son esposas. Las niñas no se tocan.
Organizaciones que luchan contra el matrimonio infantil en la región
Para conocer más sobre este problema, apoyar las campañas o denunciar situaciones de riesgo, podés contactar a las siguientes organizaciones:
- Girls Not Brides (Niñas No Esposas): Una alianza mundial de más de 1400 organizaciones civiles que trabaja intensamente en América Latina para visibilizar el matrimonio infantil y exigir leyes que protejan a las menores.
- UNICEF América Latina y el Caribe: El fondo de las Naciones Unidas monitorea de forma constante la situación de las uniones tempranas en la región, impulsando programas educativos y de protección en zonas rurales de Perú y Ecuador.
- Plan International América Latina: Organización enfocada en los derechos de las niñas que lidera campañas comunitarias para frenar el matrimonio infantil y empoderar a las adolescentes a través de la educación.
- Flora Tristán (Perú): Centro de la mujer peruana que lucha activamente contra la violencia de género, la trata y la explotación de niñas en las regiones más vulnerables del país.
- Fundación Sendas (Ecuador): Organización civil ecuatoriana que trabaja en la prevención de la violencia basada en género y en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de niñas y adolescentes.







