Tres corredoras tucumanas lograron una condena judicial para su entrenador por abuso sexual

Por primera vez desde que se animaron a denunciar, tres corredoras tucumanas escucharon una respuesta judicial que reconoció su verdad. Enzo Alfredo Sánchez, entrenador deportivo y dueño de gimnasios en San Miguel de Tucumán, fue condenado a tres años de prisión condicional por abuso sexual simple contra sus alumnas. Los hechos ocurrieron en 2021, 2022 y 2024.

La sentencia se dictó el 6 de noviembre mediante un juicio abreviado. Sánchez admitió su responsabilidad y aceptó cumplir medidas de restricción, tratamiento psicológico y capacitaciones en violencia de género. No irá a prisión, pero deberá respetar estrictas condiciones durante tres años.

Las víctimas —identificadas como MJR, SLNG y SIJ— formaban parte de un grupo de running. En agosto de 2024, tras compartir sus experiencias, decidieron denunciar a su entrenador. Su objetivo era claro: evitar que otras mujeres pasaran por lo mismo.

Durante años, el acusado habría utilizado su grupo de running como fachada para cometer acoso, tocamientos indebidos, abuso sexual y actos de violencia sexual con acceso carnal contra mujeres que asistían a sus clases. Las agresiones habrían ocurrido en su gimnasio, durante entrenamientos grupales y en competencias.

Según las denunciantes, el entrenador se presentaba como una figura de autoridad y disciplinada en sus clases, realizadas en espacios públicos como el Parque 9 de Julio, la avenida Juan D. Perón y la Plaza San Martín, todos puntos habituales para deportistas en Tucumán. Ofrecía clases económicas y accesibles, lo que aumentaba su alcance entre las jóvenes.

De acuerdo con los testimonios, el acusado se aprovechaba de su posición para manipular a las víctimas. “Utilizaba la promesa de mejorar su rendimiento deportivo como excusa para realizar ‘masajes’, y a partir de ahí iniciaba los abusos de forma sistemática”, relataron las mujeres en la causa.

Los relatos coinciden en describir un patrón de comportamiento por parte del responsable. Este incluía aumentar las sesiones de entrenamiento, fomentar un ambiente de confianza y luego vulnerar a las víctimas. Todo comenzaba con comentarios sexuales inapropiados, insinuaciones y tocamientos no consentidos. “En uno de los entrenamientos, mientras corría con una lesión, tuve que detenerme por el dolor. Él se acercó, comenzó a hablarme sobre mi rodilla y de repente cambió de tema: ‘Anoche soñé contigo, estabas en cuatro, y quiero que se haga realidad’”, relató una de las deportistas.

La primera denuncia formal se realizó en agosto del 2024 Una de las víctimas declaró que el 4 de julio, en el gimnasio ubicado en la calle Salta al 100, el entrenador insistió en realizarle masajes terapéuticos para el suelo pélvico, alegando que eran esenciales para su salud y su preparación para futuras competencias. Según la denuncia, el acusado habría utilizado un vibrador durante el “masaje” y realizó tocamientos sin consentimiento.

Todo esto ocurrió mientras otras dos personas estaban presentes en el lugar, aunque no fueron testigos directos debido a la disposición del espacio. La víctima relató que salió del gimnasio confundida y afectada, mientras el entrenador insistía en que volviera.

Posteriormente, otras dos mujeres denunciaron abusos ocurridos en años anteriores.

La audiencia fue propuesta cinco veces por pedidos de la defensa del acusado y recién se logró hacer muchísimos meses después lo que demuestra el poder económico del denunciado y su influencia en la justicia

El juicio abreviado y las medidas impuestas

El juicio abreviado fue aceptado por las víctimas y permitió una condena sin necesidad de un proceso extenso. Sánchez fue declarado culpable por tres hechos de abuso sexual simple en concurso real. La pena impuesta es de tres años condicional, lo que implica que no irá a la cárcel si cumple con las siguientes condiciones:

No acercarse ni comunicarse con las víctimas a menos de 500 metros

Abstenerse del consumo de drogas y alcohol

Realizar tratamiento psicológico y capacitaciones en violencia de género

No portar armas y someterse al control de un patronato

También deberá hacerse cargo de las costas del proceso judicial.

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