Sanar el territorio y tejer memoria: la revolución sonora de Tachi Finocchi

 

 Pianista, musicoterapeuta y tejedora de redes comunitarias, la artista platense pasó por Las Brujas que Salem. En una charla profunda, cruzó la potencia de las aulas populares, el debut de su piano solista y una identidad marcada a fuego por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

El arte que transforma no nace en laboratorios; se pare en el barro, en las tardes de lluvia y en el abrazo colectivo. Tachi Finocchi, pianista, compositora, docente y gestora cultural, encarna esa estirpe de músicas para quienes el escenario es un territorio de disputa y sanación. De regreso en La Plata tras casi tres décadas de militancia pedagógica en la Patagonia, habitó el aire de Las Brujas que Salem para desandar un camino donde el cantar, el compromiso transfeminista y la memoria afectiva se vuelven una sola bandera.

Hija de un pianista del Teatro Argentino y parte de una dinastía de nueve hermanos donde el rock y el folclore eran el aire cotidiano, Tachi creció respirando música. Sin embargo, su verdadera matriz como tejedora social se consolidó en Choele Choel (Río Negro). Allí desafió las lógicas conservadoras de un pueblo que pretendía encasillarla y fundó un taller artístico que albergó a más de un centenar de jóvenes, además de coordinar la Orquesta Infanto Juvenil orientada a las infancias más postergadas.

 

La música como medicina transfeminista y comunitaria

Para Finocchi, las herramientas artísticas son «los mejores medicamentos porque no tienen contraindicaciones». Esa certeza la llevó a formarse en Musicoterapia para abordar realidades complejas como el autismo, la esquizofrenia y el TDAH en contextos de vulnerabilidad rural, donde las familias agradecidas le retribuían las clases mediante el trueque de alimentos.

Ese mismo enfoque terapéutico y emancipatorio es el que defiende para las mujeres en situación de violencia de género. «A través de la música, del arte y de la pintura, esas voces que han estado retraídas pueden volver a ser», sostuvo con firmeza.

El compromiso de la cantautora excede la simple representación estética; se trata de una pedagogía de la acción:

«El artista, aparte de ser voz de otros y decir lo que el otro no puede, debe comprometerse haciendo para que el otro también haga».

El derecho al goce y el nacimiento del piano solista

El retorno a las diagonales platenses significó desempolvar las «cositas guardadas» y habilitar espacios de complicidad con adultas y adultas mayores junto a la narradora Teresita Bustos, mixturando el humor, el cuento y los climas sonoros.

«Que te cuenten un cuento, tengas la edad que tengas, es lo más bello que te puede pasar», afirmó, reivindicando el derecho al juego y al goce en tiempos de repliegue individualista.

La gran primicia de la jornada fue su inminente ingreso al estudio de grabación junto a la flautista María Moyón para registrar cuatro obras instrumentales propias, destinadas a la convocatoria de músicas platenses del Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, donde actualmente estudia composición de música surera con Tato Taján.

Este hito representa un quiebre identitario y político en su propia cuerpa:

«Toda la vida canté acompañada o solista, pero nunca había salido a tocar el piano sola. Tenía muchas piezas archivadas desde mi niñez. Es como decir: ‘bueno, voy a parir, chicas’. Uno viene gestando y de golpe sale a la luz», confesó.

El adelanto llegó en vivo y a capela con «Tiempo de Amores», una tonada nacida de un sueño místico con la impronta visual y sensible del cine de Leonardo Favio.

Tachi Finocchi ( Centro) de visita en los estuidios de Radio Trinchera

Hijas de la Memoria: el lazo con Chicha Mariani y Tati Almeida

El cierre de la emisión radial coincidió con una semana de profunda sensibilidad popular tras la partida física de la Madre de Plaza de Mayo, Tati Almeida. En ese momento de congoja y resistencia cultural, Tachi conmovió al piso al revelar sus raíces más íntimas: «Yo soy ahijada, aparte de sobrina, de Chicha Mariani. Así que la muerte de cada una de las Abuelas para mí significa un mundo», compartió, ligando su historia personal a una de las fundadoras de la búsqueda identitaria de nuestro país.

Conscientes de que las Madres y las Abuelas «son las madres de todas», el programa despidió a la compositora convocando a la jornada de homenaje popular en Plaza de Mayo. «Se van físicamente, pero no se van nunca. Siempre va a haber canciones para recordarlas», coincidieron entrevistada y conductoras.

Tachi Finocchi se retiró dejando en claro que la vitalidad de su canto sigue siendo su principal trinchera: «No voy a parar hasta completar todo lo que me falta, que todavía es mucho». Su piano y su voz, preñados de historia y futuro, están listos para seguir encendiendo la música de la región.

 

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