El ex capellán de la Policía Bonaerense, Christian Federico von Wernich, condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, envió una carta formal a la Iglesia Católica exigiendo gestiones institucionales para ser trasladado a la cárcel de Villa Devoto. ¿El motivo? Pretende formar parte de la comitiva de presos que recibirá al Papa León XIV el próximo 11 de noviembre, durante la jornada de cierre de su visita pastoral a la Argentina.
En el escrito —enviado al obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi—, el represor de 89 años apeló al cinismo espiritual para fundamentar su solicitud: «Poder participar de este acto tan especial (…) representaría un bálsamo de misericordia y paz espiritual en este tramo final de mi vida». El criminal, que actualmente goza de condiciones de detención preferenciales en la Unidad 34 de Campo de Mayo, argumentó padecer una discapacidad motriz y sufrir «los rigores acumulados de tantos años de encierro» para sensibilizar a las autoridades eclesiásticas.
El prontuario del «torturador calificado» que no fue excomulgado
La figura de Von Wernich encarna uno de los capítulos más oscuros de la complicidad eclesiástica con el terrorismo de Estado en nuestro país. En octubre de 2007, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata lo condenó a perpetua tras hallarlo culpable de:
- 7 homicidios calificados.
- 31 casos de torturas.
- 42 privaciones ilegales de la libertad en centros clandestinos del Circuito Camps (como el Pozo de Quilmes, Puesto Vasco y el Destacamento de Arana).
Durante el juicio histórico, quedó penalmente demostrado que Von Wernich utilizaba su investidura sacerdotal, sus sotanas y los sacramentos como herramientas de inteligencia. El cura visitaba a los secuestrados en las mazmorras clandestinas, ganaba su confianza mediante falsas promesas de «ayuda para salir del país» y luego entregaba los datos obtenidos a los grupos de tareas.
Los testimonios de sobrevivientes y de propios policías arrepentidos graficaron su total falta de piedad. El ex oficial Julio Emmed declaró ante la CONADEP que, tras participar en la ejecución de tres prisioneros, el capellán lo consoló diciéndole que «lo que habían hecho era necesario para el bien de la Patria». Cuando el sobreviviente Luis Velasco le preguntó qué sentía al presenciar las torturas, el cura contestó con total frialdad: «Nada, no se siente nada».
El pedido en manos de la Justicia
A pesar de la condena firme dictada por la justicia civil hace casi dos décadas, la jerarquía de la Iglesia Católica jamás le retiró formalmente el estado clerical, razón por la cual el represor sigue firmando sus misivas invocando su «ministerio sacerdotal».
La pretensión de Von Wernich de presentarse ante el Sumo Pontífice despertó el inmediato repudio de los organismos de derechos humanos, quienes exigen que no se le concedan privilegios extraordinarios. La factibilidad de este traslado temporal de Campo de Mayo a Devoto depende exclusivamente del Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata, que deberá evaluar los riesgos de seguridad y las condiciones procesales. Por el momento, la Justicia no ha dictado ninguna autorización.










