“Platero es pequeño, peludo, suave…” y barato

Ante la caída más abrupta del consumo de carne vacuna en Argentina en los últimos 20 años una carnicería de Trelew comenzó a ofrecer una opción más económica: la comercialización de la carne de burro. Impulsada por un productor de Punta Tombo la alternativa es válida pero da tristeza en un país donde los precios del tradicional asado superan la inflación a lo que se suma a la pérdida del poder adquisitivo y una menor oferta de hacienda.

En el 2026 el consumo es de 47,3 kg por persona al año, lo qu significa una disminución interanual del 13,8 %

Lo cierto es que es imposible ignorar que la carne vacuna enfrenta una pérdida de protagonismo en la dieta argentina tradicional, consolidando un cambio de hábito alimenticio forzado por la crisis económica.

A esta situación se suma la polémica del discurso ante la Cámara de Empresarios Norteamericana on el 3,4 % del INDEC todavía fresco quien dijo que el número hubiera sido menor sin los aumentos de la carne, como si fuera algo menor en la dieta de los argentinos.  Como estamos acostumbrados a verlo, enojado, tartamudeando y a los gritos intento justificar lo injustificable, teniendo en frente al jefe de Gabinete Manuel Adorni,  acusado de cometer delitos de corrupción en primera fila para volver a ratificarlo y dijo que el dato de inflación de marzo, que dio 3,4, le había repugnado, pero que “tarde o temprano las cosas van a empezar a funcionar”. Queriendo aclarar el panorama turbio, dijo que si no hubiese subido la carne la inflación hubiese sido de 2,5 y que “esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios”.

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