Pantallas en resistencia: el Festival la mujer y el cine apagó los proyectores con salas llenas y una promesa de lucha

 

 

El auditorio del Malba desbordaba de una energía colectiva que trascendió la mera celebración cinéfila. La 38ª edición del Festival La Mujer y el Cine llegó a su fin consolidándose como una de las trincheras culturales más indispensables de Argentina. A lo largo de cinco jornadas intensas con salas colmadas, clases magistrales y debates urgentes, la muestra cinematográfica demostró que, a pesar de los brutales embates presupuestarios que sufre la industria audiovisual nacional, las realizadoras locales siguen filmando, creando y planificando juntas la esperanza.

La importancia de sostener este espacio en 2026 radica en su capacidad de visibilización y en servir como refugio frente a la asfixia estatal. El festival no solo recupera y pone en valor las obras del pasado, sino que es el semillero definitivo de las nuevas generaciones.

Un claro ejemplo de esta potencia internacional fue la función especial y debate de Dos personas intercambiando saliva (Two People Exchanging Saliva), el cortometraje ganador del Óscar 2026 codirigido por Natalie Musteata y Alexandre Singh, que contó con la presencia y charla de su productora argentina Violeta Kreimer. Un recordatorio explícito de que el talento nacional exporta excelencia, aun cuando internamente se le intente cortar las alas.

Los discursos que marcaron el rumbo

Los discursos de la gala de premiación funcionaron como una hoja de ruta conceptual e ideológica ante el desmantelamiento de los institutos de fomento. Tres ejes discursivos guiaron los paneles en Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) y el Malba:

Annamaría Muchnik (Presidenta de la Asociación): Su proclama fue un manto de resistencia: «A pesar de la situación actual y del vaciamiento que pretenden imponerle al cine y a la cultura, habrá festival, habrá producciones y habrá lucha organizada». Muchnik enfatizó la necesidad absoluta de sostener mecanismos como cuotas de pantalla y subvenciones para que el cine hecho por mujeres —que sigue representando menos del 30% a nivel mundial— no vuelva a ser empujado a la invisibilidad y la marginalidad.

Vanina Spataro (Productora General): Focalizó su discurso en tejer redes colectivas frente a la parálisis interna. Marcó como horizonte la apertura decidida de las realizadoras hacia el mercado iberoamericano como una forma indispensable de entender otras lógicas de producción alternativa frente al abandono del Estado. Su consigna fue clara: «Seguimos filmando porque la identidad de un pueblo no se puede privatizar ni borrar con un decreto».

Homenaje a la Trayectoria: La ovación de la noche se la llevaron Mercedes Morán y la preservadora audiovisual Paula Félix-Didier. Sus palabras remarcaron el rol social del cine como espejo colectivo, rescatando el valor político de las narrativas con perspectiva de género que incomodan al statu quo y disputan el sentido de lo real.

 

Los cortos premiados: sinopsis de las obras de la Selección oficial

El exigente Concurso Nacional de Cortometrajes contó con un jurado de lujo integrado por Cande Vetrano, Olivia Nuss, Cristina Andreu, María Monzón y Saula Benavente.

Entre las 35 producciones argentinas en competencia, tres obras se erigieron como las grandes ganadoras de los premios principales otorgados en alianza con la Fundación Universidad del Cine, María Cher y Fundación Mirgor:

 

«Sofía» – Dirigida por Olivia Nuss

Sinopsis: Una mirada íntima, visceral y profundamente psicológica sobre las complejidades de la identidad y los mandatos en el universo de las mujeres jóvenes. La obra se alzó con el prestigioso Premio Una Nueva Mirada (María Cher) al mejor cortometraje dirigido por una mujer, destacándose por su maestría para capturar los silencios, las tensiones de los vínculos cotidianos y la deconstrucción de los roles tradicionales impuestos sobre los cuerpos femeninos.

 

«Un verano adentro» – Dirigida por Julieta Falcón

Sinopsis: Con un metraje de 18 minutos, este relato coral asfixiante y poético a la vez se sumerge en el encierro emocional y el despertar del deseo bajo el letargo de la temporada estival. La dirección de Falcón fue galardonada gracias a una puesta en escena audaz que subvierte la mirada masculina tradicional (male gaze) para retratar los cuerpos, las complicidades adolescentes y el lazo femenino íntimo de cara a la madurez.

 

«Dra. Miranda» – Dirigida por Denise Anzarut

Sinopsis: Con una sólida duración de 15 minutos, este cortometraje dramático aborda de forma directa las tensiones laborales, el techo de cristal y el acoso institucional sutil que sufren las mujeres profesionales en ámbitos de alta jerarquía y estructuras profundamente masculinizadas. Se llevó el reconocimiento por su guion milimétrico y su capacidad para denunciar, a través de la ficción, los microsismos de la desigualdad laboral diaria.

 

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