El documental «NAZA», dirigido por los cineastas y periodistas de investigación israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, revolucionará la distribución del cine político global al anunciarse que podrá verse de forma totalmente gratuita en internet a partir de noviembre. La decisión fue confirmada por el propio Abraham a través de sus redes sociales, detallando que la liberación del film en entornos digitales se concretará inmediatamente después de culminar un extenso recorrido comercial por salas de cine de 56 países.
Producida en colaboración con el periódico británico The Guardian, la película ha desatado una verdadera tormenta política internacional. Mientras que en el reciente Festival Internacional de Cine de Venecia cosechó una histórica ovación de 25 minutos y obtuvo el Premio Especial del Jurado, puertas adentro el gobierno de Benjamín Netanyahu ha desatado una agresiva cacería institucional contra sus creadores.
¿Qué significa NAZA? El algoritmo del «daño colateral»
El título de la cinta deriva de un acrónimo militar hebreo, Nezek Agavi (נזק אגבי), utilizado de forma cotidiana por las fuerzas de seguridad israelíes para referirse a las víctimas civiles que se prevén como «daño colateral» antes de autorizar un ataque aéreo.
La investigación se llevó a cabo en absoluto secreto durante tres años, mediante entrevistas nocturnas en terrazas de Tel Aviv. En ella se recopilaron los crudos testimonios anónimos de 24 oficiales de inteligencia militar, técnicos de sistemas, pilotos de drones y soldados israelíes cuyas identidades, rostros y voces fueron distorsionados digitalmente para evitar represalias. Los arrepentidos describen desde adentro el funcionamiento de sofisticados sistemas asistidos por Inteligencia Artificial que sugieren objetivos de bombardeo rastreando teléfonos móviles, determinando a sabiendas la destrucción de hogares enteros con familias adentro y calculando de antemano cuántos civiles habrán de morir.
Acusaciones de traición y amenazas de quitar la ciudadanía
La reacción del Estado de Israel no se hizo esperar. El jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, tildó públicamente al documental de «libelo de sangre» y ordenó una investigación interna para descubrir a los militares que filtraron material clasificado.
Por su parte, la escalada política llegó a su punto más severo cuando el ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, calificó la obra como un acto de «traición» y solicitó formalmente al Ministerio del Interior que examine la revocación de la ciudadanía israelí para Yuval Abraham y Rachel Szor

Pese a este clima de hostilidad y censura, los directores decidieron ofrecer la película de forma gratuita a los cines de Israel con el objetivo de forzar el debate público interno en paralelo con la distribución mundial.
Tras conmover al circuito internacional reflejando la deshumanización de las nuevas tecnologías frente a los escombros de Gaza, el film se prepara para masificar su mensaje, rompiendo los bloqueos corporativos mediante el libre acceso en la web.










