Mindful Drinking la nueva forma de consumir vino

 

Los hábitos a la hora de comer y beber van marcando tendencias a medida que pasan los años. Los/las especialistas están atentos a estas variantes para adaptarse a un público que no siempre pide lo mismo.

En Las Brujas que Salem charlamos con nuestra columnista especializada en vinos, sommelier y coach sensorial Yesica Monti que nos contó todo sobre esta nueva corriente

“El Mindful Drinking es una forma de consumir alcohol de manera consciente, priorizando el bienestar por sobre el hábito automático”- nos contó para introducirnos en el tema.

rivilegiar el contexto por sobre el hábito de beber es la nueva tendencia

Las personas que nacieron entre los años 1997 y 2002, también llamadas “generación Z” son las iniciaron esta forma de consumo que se está ampliando en la sociedad. “Implica invitarnos a parar y dejar el piloto automático de consumo que venimos teniendo-que muchas veces tiene que ver con lo que incita el sistema – y en ese parar preguntarnos conscientemente qué, cuándo y cómo beber”- amplía la sommelier.

En esta idea de estar más  conscientes  también incluye la interpelación de quedarse en un lugar con una copa porque la están disfrutando y no pasar necesariamente a otros  tragos sin pensar en lo que uno hace.

La situación económica actual también colabora en decidir qué es lo  que se puede pagar  y privilegiar calidad sobre cantidad de bebida.

Yesica Monti en una de sus habituales propuestas

Yesica Monti nos detalla que en esta forma de consumir hay cuatro cambios claves: menos frecuencia y más intención; menos volumen y más calidad, menos mezcla y más foco y privilegiar el contexto por sobre el hábito. “En éste último me interesa quedarme porque más que el hábito hay una necesidad de poner por sobre esa copa de vino, la reunión, el encuentro, la experiencia con amigxs, el motivo de la juntada. Ya no me interesa tanto el producto sino lo que el producto me genera en ese momento en particular”

En este sentido Yesica valora las experiencias que proponen volver al origen del vino que era, precisamente la cultura, el encuentro, el sentarse alrededor de una mesa en donde el vino era la excusa para hablar.

A partir de este  nuevo público para el mercado , cree que las pequeñas bodegas son las que más oportunidades tienen para  acercarse al consumidor ya que pueden conectar con ellos a través de historias, de experiencias más íntimas donde pueda colmarse esa exigencia de curiosidad  y sensibilidad que tienen los nuevos consumidores.

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