En tiempos de avance de las ultraderechas, discursos antifeministas y desinformación como herramienta política, la escritora, traductora e investigadora Mariana Dimópulos propone volver a leer a las mujeres que pensaron el siglo XX. Pero no desde un lugar académico o solemne, sino como una herramienta política para el presente.
Acaba de publicar El siglo de Hannah Arendt (Planeta), un ensayo que recupera las vidas y las ideas de siete pensadoras fundamentales: Hannah Arendt, Rosa Luxemburgo, Simone Weil, Simone de Beauvoir, Iris Murdoch, Ágnes Heller y Judith Butler. El libro cruza biografía, teoría política e historia para construir lo que Dimópulos define como “una invitación a un canon” de mujeres filósofas y teóricas que pensaron las grandes tragedias y transformaciones del siglo pasado.
“Lo escribí para las chicas”, nos cuenta a Las Brujas que Salem en una entrevista desde Alemania donde reside y esa frase funciona como una clave de lectura. Porque el libro no busca solamente revisar una tradición intelectual históricamente masculinizada, sino también abrir una puerta para nuevas generaciones de mujeres interesadas en la filosofía, la política y el pensamiento crítico.
Pensar con ellas
Lejos del tono académico cerrado, Dimópulos explica que el desafío fue construir un texto accesible sin perder profundidad. “No es un libro sabiondo”, aclara. “Es un libro para pensar con los textos de ellas”.
La autora cuenta que evitó leer interpretaciones externas y trabajó directamente sobre las obras y biografías de las pensadoras. “Hay como un truco: simplemente las leía a ellas”, señala.
En ese recorrido aparece una idea central: el siglo XX fue el momento histórico en el que las mujeres comenzaron, progresivamente, a acceder a derechos políticos y al mismo tiempo al saber técnico y filosófico. Para Dimópulos, esa combinación tenía necesariamente que producir una filosofía política escrita por mujeres.
“A principios del siglo XX sucedió algo completamente nuevo en la historia de la humanidad: la mitad de la humanidad empezó a tener derechos políticos”, sostiene. Y agrega: “Eso tenía que dar como resultado una filosofía política escrita por esas mismas personas que por primera vez accedían al ámbito de la política”.
El coraje y la teoría
En la conversación aparece una constante: la relación entre pensamiento y acción política. Dimópulos rescata especialmente la figura de Rosa Luxemburgo como ejemplo de compromiso intelectual y militante. “Ella murió luchando y sabía que iba a morir luchando por esa revolución que quería”, afirma.
Pero la autora insiste en que el legado de estas mujeres no puede reducirse solamente al activismo. “Necesitamos salir, poner el cuerpo y dar las discusiones, pero también necesitamos estrategia, pensamiento y teoría”, plantea.
En un contexto donde las derechas avanzan con discursos simplificados y emocionalmente efectivos, Dimópulos advierte sobre la necesidad de construir nuevas herramientas conceptuales desde los feminismos y los movimientos populares.
“El activismo no alcanza por sí solo”, dice. “Hay que aprender a pensar este tiempo”.
¿Por qué las mujeres son hoy el blanco de las derechas?
Durante la entrevista, la escritora reflexiona sobre el crecimiento de los discursos antifeministas y el lugar que ocupan hoy las mujeres como principal enemigo simbólico de muchas derechas contemporáneas.
Su respuesta es contundente: “Primero, por nuestros éxitos”.
Para Dimópulos, el avance de los feminismos produjo transformaciones culturales profundas y generó una reacción conservadora que busca reorganizar el orden social. En ese sentido, observa cómo ciertos sectores toman incluso herramientas del feminismo —como la idea de que “lo personal es político”— para construir formas de hacer política basadas en la emocionalidad, el impacto y la viralización.
“Las derechas no ponen adelante sus verdaderos programas económicos o políticos. Lo que hacen es buscar qué discurso prende”, explica. Y agrega que las redes sociales potenciaron esa lógica basada en slogans rápidos, muchas veces falsos, pero altamente efectivos.
La autora compara el fenómeno actual con otros momentos históricos donde nuevas tecnologías de comunicación fueron utilizadas políticamente por movimientos autoritarios. “No hay ninguna técnica que sea buena o mala en sí misma, pero ciertos casamientos son peligrosos”, advierte.

El avance de la ultraderecha
Radicada en Alemania, Dimópulos observa con preocupación el crecimiento electoral de la extrema derecha europea y encuentra puntos de contacto con lo que sucede en Argentina.
“A mí me corre frío por la espalda”, reconoce al hablar del crecimiento de Alternativa para Alemania, el partido ultraderechista que hoy lidera encuestas en ese país.
Según analiza, el rechazo a la política tradicional, las desigualdades económicas y el uso sistemático de la desinformación generan un escenario propicio para estos movimientos. “El valor de la verdad está siendo desarmado”, afirma.
También cuestiona el nivel de superficialidad y fragmentación del debate público argentino y propone pensar estrategias regionales desde América Latina. “Necesitamos hacer redes, pensar más allá de las fronteras nacionales”, sostiene.
Una invitación para las nuevas generaciones
A lo largo de toda la entrevista, Dimópulos vuelve una y otra vez sobre una idea: recuperar una genealogía de mujeres que pensaron políticamente el mundo.
En disciplinas históricamente dominadas por varones, como la filosofía, el gesto de construir un canon femenino es también una forma de intervención política y cultural.
“Nos dijeron muchas veces ‘vos no’, y realmente sí podemos”, afirma.
El siglo de Hannah Arendt aparece entonces no sólo como un ensayo sobre siete pensadoras fundamentales, sino también como una invitación urgente a leer, estudiar, discutir y construir pensamiento propio en tiempos de ofensiva conservadora.
Porque, como plantea Mariana Dimópulos, frente a la violencia política, la desinformación y el avance reaccionario, pensar también es una forma de resistencia.
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