El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) anunció la campaña «Talud Continental V», una ambiciosa misión oceanográfica que en abril de 2027 explorará los cañones submarinos de Chubut a más de 4.000 metros de profundidad.
Si bien el proyecto destaca por su tecnología de vanguardia y su modelo de ciencia abierta, el verdadero motor de esta hazaña radica en su componente humano: un robusto equipo federal donde las científicas argentinas asumen un rol protagónico e indispensable en áreas críticas como la taxonomía, el estudio de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV) y el análisis de ADN ambiental.
La participación de las mujeres en las ciencias del mar viene rompiendo barreras históricas de manera acelerada. Un claro antecedente fue la expedición predecesora, «Talud Continental IV» (desarrollada en el cañón de Mar del Plata), la cual formó parte de un ecosistema de misiones en el Atlántico Sur donde las mujeres llegaron a conformar hasta el 60% de los equipos científicos integrados.
Científicas de renombre nacional representan la continuidad de un esfuerzo que lleva más de una década desafiando los antiguos límites de la exploración en el talud.
Las arquitectas del conocimiento en el mar profundo
El éxito de las misiones «Talud Continental» no se explica únicamente por la sofisticación del buque oceanográfico Falkor (too), sino por el rigor y la trayectoria de las mujeres que lideran sus laboratorios.
Entre las pioneras clave de este proyecto se destaca la Dra. María Cristina Damborenea, Investigadora Principal del CONICET asignada a la División Zoología Invertebrados de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Con una destacada trayectoria nacional como docente y divulgadora,
Damborenea se enfoca en el estudio sistemático de la biodiversidad de invertebrados. Su rol en las campañas es central para clasificar, catalogar e interpretar las complejas colonias biológicas que el robot submarino extrae de las profundidades marinas.
Junto a ella, la Dra. María Emilia Bravo, investigadora especializada en ecología bentónica y biodiversidad marina, se convirtió en una de las figuras emblemáticas de este proyecto tras liderar la campaña biológica extrema denominada «Vida en los Extremos».
Su labor en las fosas del talud continental argentino ha permitido registrar ambientes marinos únicos a profundidades extremas, posicionándola como un referente ineludible en el estudio de la conectividad de los ecosistemas del Atlántico Sur.Radiografía de la brecha de género en las ciencias del marLa oceanografía de alta mar ha sido históricamente una de las disciplinas científicas más masculinizadas a nivel global.
Esto se debe principalmente a las dinámicas de aislamiento y a las extensas campañas de navegación que impone la actividad. Sin embargo, el caso argentino se consolida actualmente como una excepción de vanguardia regional y global, revirtiendo las tendencias internacionales a través de las misiones lideradas por el CONICET.
Mientras que los datos de la UNESCO advierten que las mujeres representan apenas el 38% de los investigadores a nivel mundial en las ciencias oceánicas, las campañas de «Talud Continental» rompen con esta brecha al registrar un 60% de participación femenina dentro del equipo científico embarcado.
Esta marcada presencia también se traslada a los puestos de toma de decisiones. A nivel global, menos del 25% de los laboratorios en alta mar están liderados por mujeres, pero en la experiencia argentina se ha alcanzado la paridad e incluso la mayoría femenina en las jefaturas científicas de los proyectos.

Finalmente, la estructura de trabajo también marca una diferencia sustancial en la gestión del conocimiento. A diferencia del panorama internacional, donde predominan redes de investigación dispersas y fuertemente centralizadas en los países del hemisferio norte, el modelo del CONICET apuesta por una coordinación federal e interdisciplinaria.
Esto se traduce en una alianza equitativa que involucra a más de seis universidades nacionales y centros científicos de distintas provincias del país, permitiendo que investigadoras de diversas regiones lideren el estudio del mar profundo.
Del aislamiento a la democratización de la ciencia
Para las científicas a bordo, esta modalidad de trabajo derriba el histórico aislamiento de las campañas tradicionales. Ver a millones de personas —especialmente niñas y estudiantes de escuelas de todo el país— siguiendo las inmersiones del robot ROV SuBastian y haciendo preguntas en tiempo real a través del streaming oficial, constituye una confirmación de que la ciencia abierta con perspectiva democrática debe ser el eje central de la soberanía marítima.
El trabajo de las investigadoras en la campaña Talud V estará distribuido en áreas de alta complejidad científica, coordinadas desde instituciones como el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), el Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA), y el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC). Su labor abarcará desde la taxonomía de corales blandos recuperados a profundidades récord, pasando por el monitoreo genético mediante ADN ambiental (eDNA), hasta la medición del impacto antrópico a través de la detección de microplásticos en el talud continental.
Un nuevo paradigma soberano
El despliegue de Talud Continental V no solo expandirá las fronteras geográficas del conocimiento a más de 4.000 metros bajo el agua, sino que consolida un nuevo paradigma ético y político para el desarrollo científico de la región.
Al colocar el liderazgo femenino, la cooperación federal y el acceso público a la información en el centro de la estrategia oceanográfica, Argentina demuestra que explorar el fondo del océano es, ante todo, un acto de soberanía comunitaria. Proteger la biodiversidad del Atlántico Sur ya no es una tarea confinada a laboratorios cerrados; es una construcción colectiva que inspira a las próximas generaciones de científicas y democratiza el derecho al conocimiento.
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