Laura Efrón presenta «Dame la mano»: un viaje a la inocencia y las contradicciones de los años 80

La escritora y comunicadora Laura Efrón presentó su primera novela, «Dame la mano», editada por el sello independiente Caburé. A través de capítulos breves, el libro transporta al lector a la década de 1980 para narrar el crecimiento de una niña desde los seis años hasta su adolescencia. La trama sumerge al público en un delicado equilibrio donde la protagonista descubre el complejo y contradictorio universo de los adultos.

En diálogo con Las Brujas que Salem, la autora repasó cómo construyó la voz de esta pequeña y curiosa protagonista, quien espía detrás de las puertas y se choca con realidades complejas como el aborto, los abusos, el bullying y las crisis de pareja. «Siempre traté de ponerme en la mirada de la nena y quedarme ahí; toda la historia se cuenta a través de sus ojos, de sus sensaciones, de lo que espía e hipotetiza. Quería quedarme en ese lugar y no dar el paso de la resolución del problema o de la respuesta al interrogante. Por eso siempre la voz que cuenta es ella, con su discurso acelerado de a ratos, hablando en un idioma infantil y después un poquito más adolescente», explicó la periodista graduada de la UBA.

El cuerpo y los estereotipos en la mira

A lo largo de la narración, los cambios físicos de la infancia a la pubertad adquieren un rol protagónico, exponiendo las presiones y estereotipos a los que se enfrentan las mujeres desde temprana edad en vinculación con los consumos culturales de la época, como las Barbies o las telenovelas. «El cuerpo en general me convoca a mí como tema. En el caso de la niña para mí es central y puse el ojo ahí, sin que ningún eje del libro se robe el protagonismo. Su cuerpo claramente crece en altura, en tamaño y adquiere otras dimensiones; quería poner la atención en lo que ella ve del resto», comentó Efrón.

Al reflexionar sobre el impacto de la mirada ajena durante el desarrollo, la escritora marcó un contraste entre las infancias de los ochenta y las pibas de la actualidad, cruzadas hoy por debates como la Educación Sexual Integral (ESI). «Creo que ahora las pibas están más atentas, saben más que esa mirada del otro está cargada. Antes, a la mayoría de las pibas la inocencia se les estiraba un poquito más por el contexto de la época. Ibas a un taller mecánico y estaba lleno de pósteres de minas en bolas; mirabas y decías ‘no sé, es raro, tengo cinco años’. La niñez estuvo expuesta a todo eso todo el tiempo», analizó, añadiendo que los conflictos de fondo siguen siendo los mismos, aunque hoy se diriman de formas digitales: «El bullying en redes sociales viene de carne y hueso, pero ahora tienen más formas de plasmarse».

Una cuidada reconstrucción de época gestada en talleres

«Dame la mano» no se presenta como una obra biográfica, aunque se nutrió de ciertos recuerdos de la infancia de la autora. Para recrear con exactitud la atmósfera de la época, Efrón tuvo que realizar un riguroso trabajo de archivo para evitar la confusión de recuerdos. «Fui a investigar y a rechequear que mi recuerdo coincidiera con la realidad, porque a veces la ensalada de la memoria te hace acordar algo tres años después de lo que fue. Al chequear qué música se escuchaba o qué marcas había, surgieron millones de productos y tuve que frenarme para que no fuera un libro puramente nostálgico o una memorabilia», confesó entre risas.

La novela comenzó a tomar forma en 2022 a partir de consignas en los talleres literarios coordinados por Ana Navajas y Adriana Riva. «Escribo desde chica y siempre fui y vine de talleres. Surgió de una consigna de una nena que contaba algo y gustó, a la otra semana llevé otra nena y decidimos unificarlo en una sola protagonista. El laburo con ellas fue genial; no sé si hubiera hecho el libro sin las coordinadoras de taller por el hecho de construirlo, corregirlo con los compañeros y volverlo a llevar», reconoció agradecida.

El quiebre de la infancia y el significado del título

El libro encuentra su punto de quiebre definitivo en el capítulo final, ambientado en una celebración de Año Nuevo, momento donde la inocencia infantil se ve forzada a terminar ante situaciones que la protagonista apenas logra procesar. «Creo que después de ahí podría empezar un segundo libro totalmente distinto. Ella a nivel edad es más grande, su cuerpo ya es otro y genera otras cosas en otras personas. Es un final de quiebre», adelantó la autora cuidando de no revelar detalles cruciales.

Respecto a la elección del título, la escritora reveló que le costó mucho definirlo y llegó casi en la etapa de cierre de la obra. «En varias escenas ella le da la mano a alguien o hay dos amigas que se dan la mano. Para mí ‘Dame la mano’ es, sobre todo entre amigas, ese empuje que necesitás, ese apoyo o gesto que hacemos las mujeres. También puede ser algo que hace una mamá o una abuela; expresa esa cosa de ‘bueno, estoy solita en la vida, pero hay alguien más que está ahí acompañando'».

La obra, ideal para iniciar conversaciones intergeneracionales entre padres, madres e hijos, se puede adquirir a través de la tienda web de la editorial Caburé o directamente en su librería ubicada en el barrio porteño de San Telmo.

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