Las denuncias de niñxs y adolescentes por violencia intrafamiliar aumentaron el 50 %

De acuerdo a la Oficina de Violencia Doméstica, aumentaron más de un 50% las denuncias por violencia intrafamiliar hacia niños y adolescentes

Los datos oficiales reflejan un aumento sostenido de los casos y una alta incidencia dentro del ámbito familiar.

En 2025, los casos aumentaron más del 57% respecto de 2024 y superaron los 5000 registros.

La Oficina de Violencia Doméstica informó que el año pasado las denuncias vinculadas con menores de edad representaron una parte significativa del total de presentaciones, que superaron las 10000. En 2024, de 9840 denuncias, 3182 correspondieron a personas de entre 0 y 17 años, lo que equivale al 32%.

El análisis interanual muestra un crecimiento sostenido desde 2021. Ese año se registraron 2622 casos, mientras que en 2023 la cifra ascendió a 3828. Aunque en 2024 se observó una leve baja, en 2025 los números alcanzaron su punto más alto en el período analizado.

En cuanto al perfil de las víctimas, la mayoría fueron mujeres. Durante 2024, el 52% de los casos correspondió a niñas y adolescentes, mientras que en 2025 esa proporción se elevó al 66%. El grupo etario más afectado fue el de entre 6 y 10 años, que concentró más del 20% de las denuncias.

Los datos también reflejan que la violencia se produce principalmente dentro del ámbito familiar. En 2024, el 80% de las denuncias correspondió a vínculos parentales: el 66% señaló al padre como agresor y el 34% a la madre. Además, la mayoría de los denunciados fueron varones, con un 66% en 2024 y un incremento en 2025.

De acuerdo a los tipos de violencia, la psicológica se mantuvo como la más frecuente, seguida por la física. En 2025, esta última alcanzó cerca del 42%, lo que implica que más de cuatro de cada diez niños denunciaron haber sufrido agresiones físicas.

Los primeros datos de 2026 refuerzan la tendencia. Durante enero, se realizaron 1153 evaluaciones de riesgo, un 2% más que en el mismo mes del año anterior. De ese total, el 29% correspondió a niños, niñas y adolescentes, y el 26% de los casos fue clasificado como de riesgo alto o muy alto.

La psicóloga Sol Rivera sostuvo que estas situaciones no aparecen de manera repentina y explicó que “no aparecen de un día para el otro” y evidencian un sistema que “falló en ver, en escuchar y también en intervenir”. Asimismo, señaló que “generalmente hay adultos con enorme dificultad para regular sus emociones o con historias de previa violencia, frustraciones mal gestionadas y sobre todo una concepción del niño como un objeto a controlar, no como un sujeto a cuidar. Entonces, el niño en ese contexto queda atrapado, siendo rehén de una relación de poder totalmente asimétrica”.

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