Lala Pasquinelli es una de las activistas feministas más prestigiosas del país y del exterior. Fundadora de la Comunidad “Mujeres que no fueron tapa” se encargó de hackear mandatos y romper estereotipos para hacer más liviana y real la vida de las mujeres. Hace unos años las conversaciones comenzaron a girar en torno de la maternidad y las reflexiones, intercambios y experiencias se fueron incrementando. Esta base de información sumada a investigaciones científicas y sociológicas Lala dió forma a un nuevo libro editado por Planeta: “Maternidad ¿Deseo o Mandato? Arrepentidas, estafadas y el deseo de no ser madre”
Las Brujas que Salem charlamos con ella sobre maternar y no maternar en los tiempos que corren.

Seguir dando voz a lo que demasiadas mujeres silenciaron
Cada tema que surge en Mujeres que no fueron tapa resulta ser una catársis para miles de mujeres que, al escuchar el relato de otra, siente el alivio de no sentirse únicas y el impulso para hablar.
El mito de la maternidad no fue la excepción “Hace más o menos cuatro o cinco años empezamos a abrir esta conversación sobre lo que pasa en la maternidad, que es todo eso que está ahí, subterráneo, subyacente, que no se cuenta, que no aflora, porque hay mucha vergüenza sobre esas experiencias que son las experiencias de la mayoría”
Lala explica que, al igual que otras violencias que sufrimos las mujeres han sido calladas durante siglos por vergüenza. Esa vergüenza se vive así porque nos han inoculado un ideal femenino donde todo eso que nos pasa a las mujeres no está representado. Al no estar representado la mujer cree que solo le pasa a ella, porque tiene un problema, porque está mal porque está fallada y no “porque hay un contexto social que empuja, que facilita esas violencias que yo estoy viviendo”– explica Lala
Organizado en cuatro ejes el libro revisa “Lo que no se dice de la maternidad”; “El deseo de no ser madres”; “Maternidad, números, negocio y dinero” y “La revolución de los cuidados”
Desde niñas se nos inculca que la maternidad es la consecuencia natural del género y la expresión del ideal femenino. El libro intenta dar información para entender cuáles son los motivos externos que nos llevan a querer maternar
Mujeres con las uñas pintadas y cabellos de peluquería empujando con todo el tiempo del mundo la hamaca del hije en la plaza; sus cuerpos tallados, delgados y un rostro donde no aparece el cansancio ni la falta de sueño. Chipeadas desde que nace el bebé para responder sin preguntas ni angustia a todo lo que le pueda suceder “Hay un relato rosa de la maternidad con el que crecemos y nos circunda, y a partir de la aparición de mujeres que no quieren ser madre ese discurso en las redes y en los medios está recargado. Lo vemos en redes sociales, lo vemos en lo que se les propone a las infancias, lo estamos viendo en un montón de lugares como también en discursos públicos. Lo que hay es una insistencia discursiva, pero al mismo tiempo no hay nada material que mejore la vida de las madres”- asegura la autora
A la par en el país gobernado por Milei el retraimiento del Estado en todas las políticas públicas afectan especialmente a las madres y a las que no desean serlo. “El Estado se retiró de todas las políticas públicas que garantizan el derecho a decidir: el derecho al aborto legal, al uso de métodos anticonceptivos, a la información sobre ellos. Estas políticas subterráneas son en realidad las políticas pronatalistas del gobierno”
Pasquinelli insiste en tener una visión macro y entender como el contexto incide en las decisiones que tomamos y hay muchísimos temas que están vinculados, encadenados entre sí: “Lo estamos viviendo, no solo en nuestro país, sino en el mundo, todos estos gobiernos de ultraderecha vienen a controlar, a hacer esta operación de sentido que es muy simple, sencilla, pero con buen resultado, que es responsabilizar a las mujeres de todos los males sociales, como el spot que nos regaló el gobierno el 8M”-reflexiona
¿Quiénes manejan la usina de construcción de sentido?
El discurso de la maternidad rosa se construye hace años, pero se fortalece para hacer contra a los avances del feminismo y la decisión de muchas mujeres de tener menos hijos o, sencillamente de no tenerlos. Pero es importante entender de dónde sale esa narrativa
“El discurso está puesto a circular desde estas usinas de construcción de sentido, que son hoy las plataformas de Internet y de redes sociales, que tienen muy pocos dueños, o sea, los mil millonarios del mundo, que son los dueños de los medios y de las plataformas y que son los que ponen a circular estas ideas. O sea, no se engañen, estas ideas no emergen del fondo de las células de la gente, sino que son ideas que se ponen a circular con mucha insistencia con fines concretos”
Estos relatos no sólo buscan convencer mujeres sino también, explica Lala “Le dicen a los varones que la culpa de todo lo malo que te pasa, la culpa de que no tengas un buen laburo, la culpa de que no tengas una mina para lavarte los calzones, la culpa de que no tengas una casa propia, es de las mujeres y del acceso de las mujeres a los derechos”

Pero ahí sigue firme el movimiento explicando y contrarrestando todos estos discursos que intentan imponer que el feminismo se pasó tres pueblos, se pasó de moda, es antivotos, etc.
“NO ES LO MISMO CREER QUE EL DESEO DE SER MADRE NOS SALE DE LAS CÉLULAS DE LA VULVA QUE ENTENDER QUE ESTA NARRATIVA CON LA QUE NOS BOMBARDEAN ES PRODUCIDA PARA PONERNOS A PARIR Y A TRABAJAR GRATUITAMENTE PARA EL “BIEN COMÚN” QUE EN REALIDAD ES EL 1 % DE LOS RICOS DEL MUNDO”
“El deseo de no ser madre”
La caída de la natalidad es una realidad que afecta no sólo a nuestro país, sino al mundo entero. Las explicaciones de por qué las mujeres de las nuevas generaciones no desean tener hijos son muy variadas, algunas absolutamente personales, y la mayoría motivadas por los contextos de los lugares donde viven, el sistema patriarcal y la realidad incierta de hacia dónde está yendo el planeta gracias al accionar de los seres humanos.
En este contexto la “no maternidad” es señalada y enjuiciada: “Hay una mirada negativa sobre todas estas mujeres que están decidiendo y eligiendo no ser madres por deseo. El libro habla justamente de ellas. Y esas historias también están o silenciadas o representadas de una manera que es estigmatizante, patologizante, señalada como la que no tiene hijos es loca, es traumada o es mala: La villana mala que no quiere tener hijos porque quiere tener poder”
De las múltiples causas de la caída de la natalidad Lala Pasquinelli subraya una: “Yo creo que hay un gran motivo fundamental que son las condiciones de la maternidad, es decir, ver lo que implica en la vida de otras mujeres ser madres. Ni hablar cuando tener hijos fue un proyecto de familia, o un proyecto de dos o de una pareja y la madre queda sola criando a los pibes, el tipo no pasa alimento, todo lo que sabemos que es la normalidad de las madres que se separan”
Y se enumeran los testimonios en “Mujeres que no fueron tapa” de aquellas que pudieron entender que el deseo era no maternar y no “estar falladas” o ser “egoístas” y de las que maternaron pero si volvieran el tiempo atrás no lo harían.
“El otro día pensaba ¿por qué yo puedo hablar de esto? Yo puedo hablar de esto porque no tengo hijos, puedo hablar del arrepentimiento a la maternidad y de la estafa a la maternidad porque no tengo hijos En una encuesta que incluyó 11.000 mujeres, hubo 8.000 que pudieron decir yo me arrepiento en alguna medida, en poca o en mucha, pero lo pudieron hacer porque lo hacían anónimamente, si tienen que poner la cara en un lugar y decirlo no lo hacen por los gestos de desaprobación”
Otro gran mito que aborda mucho el libro es que las mujeres que no desean tener hijos lo hacen exclusivamente porque no pueden darle la vida que ellas creen que ese hijo, hija, hije se merecería.
Para Lala pensar eso caer en la misma trampa que la de la maternidad rosa porque es creer que la que no materna en realidad quiere, pero no lo hace sólo por el contexto, porque no tiene plata. Esto no es así ni en Argentina ni en el mundo.
“Yo investigo un montón sobre la caída de la natalidad, porque es uno de los argumentos con los cuales se construye esta idea de que las feministas somos malas y estamos generando un desastre universal. Y aún en sociedades o en culturas donde los gobiernos están teniendo políticas pronatalistas positivas, o sea, que te dan un crédito, que te dan plata, que te pagan, aun así, la natalidad no aumenta significativamente. No cambia de deseo”
Contrariamente a los dichos de que las nuevas generaciones de mujeres son egoístas por no maternar, Lala valora que son las primeras mujres que en las conversaciones de la maternidad, no piensan solo en ellas como madres, sino en los hijos que van a traer al mundo, en sus necesidades, su tiempo, el acompañamiento que van a necesitar tener.
“No podemos seguir hablando de deseo. Con el deseo no se come, no se educa, no se le da una vida digna a la persona que traemos al mundo”- enfatiza
“El movimiento feminista, en toda su diversidad, el que pudo poner sobre la mesa esta conversación sobre, la carga de cuidados, el costo de la maternidad, el trabajo doméstico no remunerado, la realidad en la que están maternando las mujeres, lo que pasa con la cuota alimentaria. Y bueno, ahora todas las mujeres tienen esta información para poder tomar decisiones”
Del falso “instinto maternal” a utilizar nuestras habilidades para habitar otras formas de cuidar
Entre las investigaiones que cita el libro está la de una científica que al ver al marido de su hija críar corresponsablemente a sus nietos y estudiar cómo funcionaba su cerebro, descubrió que al ejercer ese cuidado, a ese varón se le activaban hormonas que normalmente no se le activan a los varones que no cuidan, y sí se le activan a las mujeres.
Romper con ese enunciado biológico de que las mujeres estamos preparadas y los varones no, es central para entender que ese rol nos lo depositaron “culturalmente y socialmente” a nosotras.
Todos, todas, todes estamos preparados para cuidar lo que hay es “una educación que predispone y una educación que no predispone”- asegura Lala
Con toda esta información las feministas tenemos muchísimo poder y también debemos ir por los cuidados. Porque además de aprender a cuidar el desafío es aprender a “ensanchar los cuidados”; enseñar a las nuevas generaciones de varones a cuidar y buscar la manera de salir de esta trama en la que estamos
En el libro nos siguen invitando a ser subversivas, revolucionarias, desobedientes, todos los días con pequeños actos reiterados y repetitivos.
“El libro apunta a esta idea de revolucionar los cuidados en el sentido de apropiarnos políticamente de esa educación que recibimos para cuidar y desbordar el límite político que se nos impone sobre los cuidados. A esa idea de que a nosotras nos educan para cuidar no solo hijos, hermanos, padres, parejas, la sociedad en general ¿qué pasa si nosotras somos capaces de desbordar ese cuidado para el que somos estrictamente educadas y cuidar todo lo vivo en términos de también lo que está sucediendo en el planeta en este momento?
Hay niños y adultos desprotegidos, bosques vulnerados por empresas, agua saqueada por capitales extranjeros. Todo este saber de cuidar que hemos aprendido porque nos han obligado hacerlo podemos redireccionarlo en horizontes concretos y útiles en estos momentos, ése es uno de nuestros actuales desafíos.
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