En una entrevista exclusiva con Las Brujas que Salem, Laura Lombardía analizó el histórico informe de la provincia de Buenos Aires que le pone números al trabajo doméstico no remunerado. Representa el 29,3% del Producto Bruto provincial, superando a la industria y al comercio. La resistencia de la soberanía estadística frente al desmantelamiento nacional y el blindaje de la Corte IDH.
La economía tradicional ha preferido históricamente ignorar las tareas de cuidado. Limpiar, cocinar, criar a las infancias y asistir a las personas mayores han sido asociados al «amor» o a la «obligación doméstica». Sin embargo, un informe elaborado por la Unidad de Género y Economía junto a la Dirección Provincial de Estadística del Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires le puso números concretos a este motor invisible: el trabajo de cuidado no remunerado (TNR) representa casi un tercio de toda la riqueza bonaerense, alcanzando el 29,3% del Producto Bruto Geográfico (PBG).
En diálogo con Las Brujas que Salem, Laura Lombardía, responsable de la Unidad de Género y Economía provincial, desarmó la metodología y la urgencia política de este diagnóstico. En un contexto nacional marcado por el ajuste, el negacionismo de las brechas de género y la quita de derechos laborales previsionales para las amas de casa, la provincia planta bandera con datos empíricos.
¿Cómo se mide lo invisible? La metodología del valor monetario
Para transformar el esfuerzo cotidiano de los hogares en estadísticas macroeconómicas soberanas, el equipo bonaerense cruzó datos de tiempo y de mercado utilizando como base la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT).
«Lo que nos propusimos con este trabajo justamente es darle visibilidad y medir, cuantificar, ponerle un valor monetario a toda esa inmensidad de horas de trabajo que hacemos mayormente las mujeres en nuestros hogares, que está muchas veces muy menospreciado, está invisibilizado y que hace que le dediquemos muchísimas horas a estas actividades para beneficios de nuestras familias y también de la sociedad», explicó Lombardía.
El ejercicio consistió en calcular la cantidad exacta de horas anuales que la población destina a las tareas domésticas y asignarle a cada una de ellas el costo equivalente en el sector formal: «Dijimos: ‘Bueno, veamos. A las tareas que hacemos en nuestros hogares asignémosle el valor que nos costaría si las adquiriéramos en el mercado, cuánto sale por hora adquirir el servicio de una cuidadora, o alguien que cocine, etcétera’. Fuimos asignando valor monetario a esas horas de trabajo». Al monetizar los esfuerzos, la cifra total ascendió a $4.799.162 millones de pesos.
El sector número uno de la economía provincial
Al contrastar este volumen con el Producto Bruto Geográfico (el PBI provincial), la jerarquía de los sectores económicos tradicionales se derrumbó por completo. El valor de sostener la vida es mayor al peso que tienen en la economía local los sectores tradicionalmente considerados más dinámicos:
- Trabajo de cuidados no remunerado: Aporta el 29,3% del PBG.
- Industria manufacturera: Aporta el 20% de la economía bonaerense.
- Comercio: Queda relegado ante el peso de las tareas del hogar.
«Si fuese valorizado monetariamente y participara dentro de las cuentas provinciales, sería el sector económico que más aporta a la economía de la provincia. Sería el número uno», sentenció Lombardía, equiparando el hallazgo local con el hito nacional que marcó en su momento la economista Mercedes D’Alessandro.

El impacto en los cuerpos: ¿Qué pasaría si las mujeres hacen un paro total?
Durante la entrevista, se planteó un interrogante teórico pero elocuente: qué ocurriría con el sistema productivo formal si las mujeres decidieran interrumpir sus tareas de cuidado por un día de manera absoluta.
La respuesta de Lombardía fue contundente: «Queremos transmitir que no es un sector marginal, chiquitito, no; es el motor que dinamiza la economía de la provincia y de cualquier lugar. Nadie puede ir a la oficina, a la fábrica, a estudiar, sin estar alimentado, vestido, sin haber asistido a un médico, sin haber elaborado la logística de dónde dejás un bebé. La respuesta es que la economía no podría funcionar sin estos trabajos de cuidado, que el 70% lo hacemos las mujeres».
Los datos duros publicados respaldan esta afirmación: las mujeres aportan el 69,7% del valor económico total del TNR, lo que equivale a más de 16.000 millones de horas anuales de trabajo invisible, doblando el tiempo de los varones.
La trampa de la simultaneidad y la realidad monomarental
El informe revela que el 67,6% del tiempo total de trabajo de las mujeres bonaerenses queda completamente invisibilizado para el Sistema de Cuentas Nacionales tradicional. Solo un tercio de su esfuerzo diario es reconocido formalmente por el mercado. Esta carga se agudiza con la mapaternidad y la carga mental de organización.
«Cuando nace un hijo, en el caso de las mujeres la cantidad de horas se duplica prácticamente: pasan de seis horas y media a once y pico (10 h 59 min). En el caso de los varones jefes de hogar, permanece prácticamente inmóvil la cantidad de horas, clavada en tres cuarenta y pico, tres cincuenta y pico; lo que aumenta es menos de una hora y media. Ahí ya tenemos una condición de desigualdad muy grande», detalló la funcionaria.
Esta realidad alcanza su punto más crítico en los hogares monomarentales, donde las jefas de hogar son el eslabón más vulnerable de la cadena productiva: «Son mujeres que en general llevan adelante esos hogares con sus propios ingresos, únicos ingresos. Tienen una participación en el mercado laboral muy similar a la de los varones porque, claro, no tienen margen para no trabajar. Eso hace que tengan que agarrar cualquier tipo de trabajo; son las que más laburan, pero son las que peores condiciones laborales tienen». La falta de redes de corresponsabilidad obliga a estas madres a volcarse a la informalidad para tener flexibilidad horaria, lo que profundiza la feminización de la pobreza.
Datos contra el negacionismo y para la obra pública
Frente al desmantelamiento de las políticas de género por parte del Gobierno Nacional, la funcionaria destacó la importancia de la «soberanía estadística» como una herramienta de resistencia institucional y de gestión.
«Nosotros somos de la idea de que lo que no se mide no existe. Este trabajo sirve para pensar políticas públicas. Ahora estamos viviendo una etapa a nivel nacional de negacionismo de las brechas de género; bueno, para el negacionismo nada mejor que datos que contrastan esa realidad paralela en la que muchas veces nos quieren hacer vivir», disparó Lombardía.
La evidencia empírica es el sustento para defender la inversión en infraestructura de cuidados en la provincia, en un escenario donde la Nación paralizó las partidas: «Desde la Provincia de Buenos Aires estamos financiando obra pública, cosa de que la Nación se paró por completo, entonces todas estas mediciones implican generar evidencia empírica para reclamar y justificar cualquier tipo de inversión en política pública vinculada a los cuidados». En ese sentido, adelantó que están trabajando en la incorporación de una dimensión específica para construir un «Mapa de Cuidados» provincial, similar al que existía a nivel nacional.
Un derecho humano protegido internacionalmente
La decisión de la provincia de Buenos Aires de publicar esta Cuenta Satélite cuenta además con un blindaje jurídico internacional sin precedentes: la Opinión Consultiva OC-31/25 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), notificada formalmente el 7 de agosto de 2025. Este fallo histórico determinó que el cuidado es un derecho humano autónomo (que abarca el derecho a cuidar, ser cuidado y al autocuidado) y obliga a los Estados a adoptar medidas presupuestarias y estadísticas para garantizarlo.
Aquí se encierra una profunda paradoja política. La solicitud original ante la Corte IDH fue presentada por la propia República Argentina en enero de 2023. Sin embargo, el pronunciamiento final llegó en agosto de 2025, en un contexto nacional completamente opuesto. Mientras el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires asume el fallo como una guía para la política pública activa, el Gobierno Nacional camina en sentido opuesto: asfixia los presupuestos de igualdad, desmantela las moratorias previsionales y elimina la jubilación para amas de casa, desconociendo el estatus de trabajadoras de quienes sostuvieron al país.
La transversalidad como política de Estado
Hacia el cierre de la entrevista, Lombardía destacó que estos datos se articulan políticamente de forma transversal en el territorio bonaerense: «Estela (Díaz) fue la primera que se enteró de la existencia de este informe y estaba muy contenta porque es una herramienta que sirve. Nosotros con el Ministerio de las Mujeres hacemos el sistema de indicadores… y también hacemos el Presupuesto con Perspectiva de Género, que es transversal a todos los organismos de la provincia. Lo coordinamos junto con el Ministerio de las Mujeres, nosotros como organismo rector de presupuesto y ellas como organismo rector en cuestiones de género. Tenemos ahí una excusa para entrar en todos los organismos y promover la perspectiva de género», finalizó, defendiendo un modelo de gestión donde la planificación económica total de la provincia asume el reconocimiento del TNR como una obligación indispensable para combatir la pobreza del tiempo.
Nota de la Redacción: Los datos macroeconómicos presentados en este artículo corresponden al informe oficial de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de la Provincia de Buenos Aires elaborado sobre la base metodológica de la ENUT y el Censo Nacional de Población de INDEC.
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