Justicia por Zoe: cadena perpetua y una deuda pendiente con el travesticidio

 

 

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 4 condenó a prisión perpetua a Norberto Fabián Villegas por el asesinato de Diana Zoe López García. Sin embargo, la sentencia no incluyó la figura de travesticidio, reclamada por sus compañeras y organizaciones que siguen señalando la violencia estructural contra la comunidad travesti-trans.

A Diana Zoe López García muchas la llamaban “la Tía Zoe”. No era solo un apodo cariñoso: era una forma de nombrar el lugar que había construido para sí misma dentro de la comunidad travesti-trans; un lugar de cuidado, guía y contención. Su historia, como la de tantas compañeras, comenzó lejos de la gran ciudad, en la provincia de Salta, desde donde migró hacia Buenos Aires en busca de oportunidades que en su tierra natal parecían imposibles.

Llegar a la ciudad no significó encontrar un camino fácil. Como muchas personas travestis y trans en Argentina, Zoe tuvo que abrirse paso en un contexto atravesado por la exclusión social, la falta de oportunidades laborales y la discriminación. Sin embargo, con el tiempo transformó esas experiencias en motor de militancia y solidaridad.

Uno de sus espacios fue el histórico Hotel Gondolín, ubicado en el barrio de Villa Crespo. Zoe llegó allí a convertirse en presidenta y en una figura central del proyecto comunitario. El Gondolín no era solo un techo: era una casa colectiva para quienes llegaban desde distintas provincias con una valija, miedo y esperanza.

La militancia de Zoe se consolidó con los avances en materia de derechos para la población travesti-trans en Argentina. En 2021, gracias a la implementación de la Ley de Cupo Laboral Travesti-Trans (Ley 27.636), logró acceder a un trabajo formal en la Casa Rosada, donde se desempeñó en el comedor. Para ella, ese empleo representaba mucho más que un salario: era la evidencia concreta de que una vida diferente era posible. Cada jornada laboral era también un mensaje para otras compañeras, ya que el acceso al trabajo digno podía dejar de ser una excepción.

Su identidad de género signó el destino en un país donde, según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio, en 2025 se registraron al menos 227 crímenes de odio en Argentina. Mientras que en 2024 ocurría un crimen cada 63 horas, en 2025 la frecuencia saltó a uno cada 38 horas. Un incremento del 62%, informó Revista Cítrica.

El 11 de noviembre de 2023, la noticia de su asesinato conmovió profundamente a la comunidad travesti-trans y a amplios sectores sociales. Su muerte fue leída como una pérdida irreparable, pero también como un recordatorio de la violencia estructural que aún atraviesa a muchas personas trans. Tenía 47 años y fue asesinada por Norberto Fabián Villegas, su pareja hace 20 años.

Según consta en la causa, el crimen ocurrió en la habitación de un hotel del barrio de Balvanera donde ambos vivían. Fue el propio acusado quien llamó al 911 y admitió haberla apuñalado durante una discusión. Horas más tarde, ya detenido, publicó en su cuenta de Facebook: “La culpa fue de los dos”.

El Juicio

El juicio por el travesticidio de Zoe estuvo atravesado por la memoria. Comenzó el 27 de marzo en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 4, con sede en Talcahuano 550, en la Ciudad de Buenos Aires. El tribunal estuvo integrado por Pablo Laufer, Ivana Bloch y Julio César Báez.

No se trataba de un escenario cualquiera. Era el mismo lugar donde, años atrás, se había realizado el juicio por el travesticidio de Diana Sacayán, en el que la propia Zoe había estado presente. Aquel tribunal fue el que, en junio de 2018, condenó a prisión perpetua a Gabriel David Marino por ese crimen, utilizando por primera vez la figura de travesticidio en una sentencia judicial, un fallo considerado histórico para el movimiento travesti-trans en Argentina. El proceso judicial de Zoe se llevó adelante con la transmisión del medio La Retaguardia en todas sus instancias.

En la causa por el asesinato de Zoe, el imputado fue Norberto Fabián Villegas, acusado de homicidio agravado. La carátula incluyó tres agravantes: por el vínculo, por odio a la identidad y expresión de género, y por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género.

“La familia social de Zoe, sus compañeras, hijas y sobrinas del Hotel Gondolín —y de tantos otros espacios— están atravesando este momento con mucha entereza y organización. Piden a la sociedad que acompañe”, señaló Luciana Sánchez, abogada querellante en diálogo con la Agencia Presentes. En la misma línea, la Mesa Justicia por Zoe difundió un comunicado en el que destacaron: “Si logramos la mayor pena con la figura de ‘travesticidio’, será un hecho histórico”.

El mismo día en que comenzó el juicio se realizó una conferencia de prensa en el Salón Perón de la Legislatura porteña, que contó con la participación de compañeras del Hotel Gondolín, activistas de distintas organizaciones y las legisladoras del bloque Fuerza por Buenos Aires, Victoria Freire y Delfina Velázquez, quienes subrayaron la importancia de que finalmente comenzara el proceso judicial.

Durante el encuentro, Luz Jazmín leyó un texto que reconstruyó la vida de Zoe y el impacto de su militancia. La definió como “una activista histórica del movimiento travesti en Argentina y el corazón del Hotel Gondolín, donde brindó refugio y dignidad a cientos de compañeras”. También recordó su papel en la lucha por el cupo laboral travesti-trans: “Fue una incansable luchadora por el cupo travesti-trans, convirtiéndose en un símbolo de esperanza al trabajar en Casa Rosada, demostrando que el cupo no era una promesa sino un derecho”. “Transformó el dolor en lucha colectiva, abriendo caminos hacia la inclusión y los derechos humanos, aunque su vida fue arrebatada en un transfemicidio a manos de Norberto Fabián Villegas el 11 de noviembre de 2023”, agregó. Y cerró: “La recordamos por la luz y el amparo que siempre supo dar”.

Por su parte, la legisladora Victoria Freire remarcó: “Zoe es una compañera que conocimos, que queremos y por la cual vamos a salir a luchar y a acompañar el pedido de justicia”. Luego planteó una pregunta que resonó entre las presentes: “¿Qué implica hoy la vida de lxs compañerxs travesti-trans, la violencia y los crímenes de odio en este contexto de aceleramiento de la violencia?”. Finalmente, convocó a “redoblar la organización, la lucha, el acompañamiento y las redes para sostenernos y pedir justicia”.

Durante su exposición, la abogada Luciana Sánchez —quien representa a la familia de Zoe y ha intervenido en otros casos como el de Sacayán— destacó que “fueron muchos años en los que la víctima ha sido sometida a hechos de violencia”. Su intervención trazó el recorrido de violencias que Zoe sufrió de manera sistemática durante su relación con Villegas. Remarcó que su muerte fue el resultado de una escalada que incluyó maltratos, gritos, golpes y amenazas.

Sánchez también señaló que el acusado tenía antecedentes de violencia contra otra mujer trans que también había vivido en el Gondolín. Según explicó, la violencia de Villegas contra Zoe se profundizó cuando ella comenzó a trabajar en el comedor de la Casa Rosada.

Por su parte, el fiscal Eduardo Rosende descartó cualquier hipótesis de pelea o enfrentamiento y señaló que no había elementos de prueba que indicaran que Villegas estuvo en un atisbo de comenzar a defenderse de algo. También buscó declaró: “Muchas veces se dice que si Villegas tenía relación con una mujer trans, cómo puede explicarse que haya querido matarla por lo que era. Y la respuesta es por las mismas formas y cuestiones a las que estamos acostumbrados y por las que hombres matan a mujeres que dicen haber amado”.

Como explicó el diario Tiempo Argentino, en la segunda audiencia, Santiago Ottaviano brindó su alegato como abogado defensor de Villegas. Insistió en la hipótesis de una “legítima defensa” en el contexto de una pelea que habría escalado en violencia. A su vez repasó las pruebas técnicas y planteó otra reconstrucción de la escena. Agregó que la intención fue evitar que Zoe lo hiriera y que, en ese marco, ella terminó herida.

La sentencia

El 22 de abril, alrededor de las 12 del mediodía, el tribunal dictó la sentencia por el asesinato de Zoe. El fallo fue unánime y condenatorio. Se determinó que se trató de un homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, dos de los tres agravantes que había solicitado la querella. La condena fue a prisión perpetua y los fundamentos serán dados a conocer el 29 de abril. Sin embargo, no se utilizó la figura de travesticidio, tal como exigían sus compañeras, es decir que el tribunal no incorporó el agravante por odio a la identidad de género de Zoe

“Como si desde el cielo rojo de las travas nos guiaran con esta señal, estamos alzando la voz por el travesticidio de Diana Zoe López García. La justicia no lo reconoció, pero sí condenó al culpable”, expresaron a través de sus redes sociales las compañeras del Hotel Gondolín. “Hoy volvimos a sentir que, frente a políticas de odio y de violencia, nuestra unidad, nuestra resistencia trans y nuestra furia travesti son las que TRANSforman la justicia en reparación ante tanta crueldad, violencia y odio”.

“De nuevo es tremendamente frustrante —y es una discusión abierta— escuchar que no se considera como un agravante la violación a la protección de la identidad de género”, explicó la abogada defensora en diálogo con La Retaguardia luego de finalizado el juicio. “No hay ningún retroceso en reconocer que Zoe es una mujer, aunque no se le da la misma identidad a una mujer que a una travesti”, continuó. Vamos a seguir luchando para que no haya jerarquías de género”.

“Más allá de esta decisión puntual, como abogada nunca deja de llamarme la atención ciertos dobles estándares que siguen vigentes en nuestros tribunales”. “No tenemos la justicia que necesitamos y, evidentemente, falta un montón” , a su vez remarcó que el tribunal sigue permitiendo los estereotipos de género y que el fallo no le asigna el mismo derechos a una mujer trans de una mujer cis en referencia a la protección del Estado frente a la violencia.

“No son hechos aislados. Es violencia estructural, exclusión, persecución y abandono. Un Estado que llega tarde, mal o nunca. Que muchas veces aparece más para disciplinar que para garantizar derechos. Esa ausencia también es responsabilidad”, expresaron en su Instagram desde la Comisión Organizadora 28J.

El legado de Diana Zoe López García no se reduce a la tragedia de su muerte. Permanece en las habitaciones del Gondolín, en las historias de quienes encontraron allí un lugar para empezar de nuevo, y en cada persona que logró acceder a un trabajo formal gracias a luchas colectivas que ella sostuvo. Su figura sigue viva en la memoria de quienes la nombran como lo hicieron siempre: la Tía Zoe, la que abría la puerta y decía, con naturalidad, que siempre había lugar para una más.

(Fuente El grito del sur)

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